Contexto Nodal
Este domingo 2 de octubre se realizará en Colombia el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz entre el gobierno y las Farc. La pregunta que rige la consulta es: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”. Para que el acuerdo sea aprobado, el SI deberá contar al menos con el 13% del padrón electoral (4.536.992 de votos) y superar en número de sufragios al NO.

La paz está firmada, viene el plebiscito y la implementación

Más allá de la cuestión operativa, donde está establecido un cronograma que fija unos plazos frente a la concentración de las tropas guerrilleras, la dejación de las armas y la misma desmovilización de las Farc, no cabe la menor duda de que a partir de hoy y durante lo que queda de esta semana la atención del país estará centrada en el plebiscito del próximo domingo 2 de octubre, el mecanismo acordado en la mesa de negociaciones de La Habana para la refrendación del Acuerdo Final. Al fin y al cabo, de su resultado en las urnas depende el inicio en firme de la implementación de la paz.

Ya el asunto no tiene que ver con la mesa de diálogos. Se trata de un pulso político en el que el Gobierno y sus aliados, y la oposición, encarnada fundamentalmente en el expresidente Álvaro Uribe y su Centro Democrático, medirán fuerzas, teniendo como telón de fondo la lucha por el poder en 2018. La batalla por el Sí y por el No en el plebiscito ha estado mediada por retos a debates públicos, cartas y pronunciamientos de lado y lado, guerra de encuestas y, sobre todo, por una feroz discusión, muchas veces plagada de insultos, en las redes sociales.

En lo que tiene que ver con las encuestas, la tendencia de las últimas semanas muestra ventaja para el Sí. El estudio que hizo Invamer para El Espectador, Caracol Televisión y Blu Radio —dado a conocer el martes pasado— revela un 67,6% por el Sí y un 32,4% por el No. A su vez, una encuesta de Cifras y Conceptos para Caracol Radio y Red + Noticias, del viernes pasado, daba un 54% para el Sí y 34% para el No, con 12% de indecisos. Los expertos coinciden en afirmar que siendo una votación atípica y compleja, pues no se trata de elección de gobernantes, hay más volatilidad en la ciudadanía.

Pero aun así, frente al eventual escenario del triunfo del Sí, la expectativa está también en el número de votos que alcanzará, que en términos prácticos implican la legitimidad de los acuerdos frente a la ciudadanía. Porque si bien el umbral de los 4,5 millones es bastante alcanzable, también es cierto que defensores y detractores de las negociaciones con las Farc están a la espera de la cifra final para salir a reclamar el triunfo o hablar de derrota. Los primeros, si el número de votantes supera al menos los siete millones, y los segundos, si no se alcanza esa meta.

Eso sí, todos han hablado de “respetar la decisión”. El Sí significa el banderazo para iniciar la implementación de los acuerdos, tanto para el Gobierno como para las Farc. El Ejecutivo tiene el compromiso de llevar ante el Congreso las leyes y reformas constitucionales necesarias para el desarrollo de lo pactado, entre ellas la ley general de amnistía e indulto, que a su vez marca para guerrilla el punto de partida hacia su desarme y desmovilización. Según reveló recientemente el ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, se han identificado 18 proyectos por facultades extraordinarias, 22 por procedimiento legislativo acelerado y cuatro actos legislativos, todos relacionados exclusivamente con la paz.

El uribismo, por su parte, insiste en que votar por el No es decirle sí a la paz y habla de que si su opción es la que gana en las urnas, se podrá renegociar lo acordado. Sin embargo, hay más incertidumbres que certezas, pues no ha dicho cómo sería eso posible. Algunos, como el exvicepresidente Francisco Santos, han planteado que se debe rodear al Gobierno y mostrar unidad entre todos los colombianos, como una manera de presionar a las Farc a volver de nuevo a la mesa de negociaciones. “No es volver a empezar porque no estamos arrancando de cero, hay que recoger lo que ya está y replantear temas. No creo que sea tan grave, ni volver al pasado, ni a la guerra como se ha planteado”, dijo Pacho Santos.

Ahora, es iluso pensar que, ante la tesis de la oposición de que el Acuerdo Final implica impunidad, los jefes guerrilleros van a regresar al diálogo para aceptar ir a la cárcel por muchos años o hasta ser extraditados. Es cierto que algunos de sus comandantes han expresado que no contemplan la idea de volver a las armas y que su apuesta por la paz era inclaudicable, pero también hay otros que han dicho que solo hasta que la amnistía y el indulto esté en firme, procederán a desplazarse hacia las zonas de concentración para iniciar su desarme y desmovilización. Y como ya se dijo, ello solo será posible cuando el Congreso tramite y apruebe la ley, algo que a su vez depende de la refrendación. Por cierto, lo advirtió Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, si gana al No, hay que ser conscientes que la consecuencia es que “el proceso terminó”.

De hecho, el Legislativo está notificado de esa urgencia. Según el senador Mauricio Lizcano, presidente del Congreso, una vez se cumpla el paso del plebiscito, la idea es que esa ley de amnistía e indulto se tramite en el menor tiempo posible, dentro del mecanismo de fast track establecido. “Tiene prioridad y se trata de la ley que permitirá el inicio de las zonas de concentración y la salida de los guerrilleros presos que no estén condenados por delitos de lesa humanidad (…) ese proyecto esperamos salga en máximo dos semanas para de esa manera darle la garantía a la guerrilla de que se va a cumplir lo pactado en La Habana”, dijo.

Frente a este panorama, hay que comenzar a pensar entonces en que el Día D para el cumplimiento del cronograma de desmovilización efectiva de las Farc hay que empezar a contarlo a partir de la aprobación del plebiscito e incluso quizás desde la aprobación de la ley de amnistía e indulto. Al menos esa es la señal que dejan las palabras de Iván Márquez, segundo al mando en el Secretariado de las Farc: “Sí, el 26 está la firma del Acuerdo Final, pero hay un aspecto que debe precisarse y es el de la ley de amnistía e indulto. Sin ello es muy difícil que la guerrilla empiece el movimiento de sus efectivos hacia la zona de paz o hacia los puntos transitorios de normalización. Queremos seguridades en este terreno”.

Pronunciamiento que a su vez tuvo respuesta de parte del comisionado de paz Sergio Jaramillo, uno de los plenipotenciarios del Gobierno en la mesa de negociaciones: “Eso no es cierto y tampoco es una condición. Eso no está escrito en el Acuerdo Final de paz y lo único es que se debe cumplir es con un cronograma de dejación de armas en 180 días. Durante ese tiempo pasarán muchas cosas, por ejemplo, el trámite de la ley de amnistía en el Congreso. Las Farc ya se están reagrupando para ingresar a las zonas de concentración”.

Es posible entonces que el cronograma se corra unos cuantos días, que en fuentes del Gobierno consultadas por El Espectador, no tienen la mayor importancia ni representa mayores riesgos para el cumplimiento de lo pactado. Eso sí, la única certeza es que el compromiso es que en seis meses (180 días), se haya concluido totalmente con la dejación de las armas y la desmovilización, para que las Farc se integren así a la sociedad colombiana como un movimiento político legal.

El Espectador


Llegó el momento, Santos y Timochenko le pusieron la firma a la paz

Tuvieron que pasar 52 años de guerra, de intentos fallidos de negociación y una lamentable estela de muertes, secuestros, desplazados y miles de millones de pesos gastados en una lucha entre colombianos, para que, al fin, el Gobierno y las Farc, luego de cuatro años de complejas negociaciones, lograran un acuerdo para ponerle fin al conflicto.

Los viejos rivales en armas, Santos y Timochenko, se pararon ante los lentes del mundo, frente a frente, como lo habían hecho el 23 de septiembre del año anterior cuando anunciaron el acuerdo sobre reparación de víctimas que contenía el espinoso tema de la Justicia Especial para la Paz, pero en esta ocasión la noticia es que la paz llegó a Colombia.

El presidente Santos le entregó a Timochenko la ‘Paloma de la paz’ que hizo famosa el expresidente Belisario Betancur, con quien se dice que iniciaron realmente estos diálogos. El secretario general de ONU, Ban Ki-moon, fue el primero en hablar y presentó un reconocimiento al proceso y sus resultados.

Ban Ki-moon también aseguró que desde ya está trabajando la misión verificadora de la ONU, que se encuentra “a lo largo y ancho de todo el país” y, para reconocer lo trascendental de esta negociación, dijo que en otras del mundo donde también hay proceso de paz, ya está estudiando lo acordado para “obtener las lecciones que pueden utilizar en sus esfuerzos”.

El primero de los dos protagonistas de la firma en hablar fue “Timoleón Jiménez”, máximo líder de las Farc. Su discurso fue un extenso recorrido por la historia del grupo que nació en Marquetalia hace 52 años, y que desde ese entonces no dejó de estar enfrentado con el Estado. También hizo amplias referencias a artistas, políticos, guerrilleros y pensadores colombianos, que inspiraron su lucha armada que este 26 de septiembre quedó atrás. “Timochenko” destacó el paso de esa lucha con las armas a la lucha con ideas y argumentos al entrar oficialmente a la democracia nacional.

El cenit del discurso fue el momento que todo el país esperaba y por el que preguntaban los detractores del proceso. Ante los 2.500 invitados a la ceremonia y los millones de televidentes y radioescuchas que presenciaban el discurso del líder de las Farc, pidió perdón a las víctimas del conflicto armado por los actos del hasta hoy grupo alzado en armas. Fue quizá su discurso más político, en el que arremetió contra el sistema en general. Lanzó palabras contra la política tradicional, la publicidad, los medios de comunicación, el sistema de salud y los gastos de guerra.

El encargado del cierre, fue el presidente Santos, quien hizo toda la apuesta por la paz. En un discurso en el que evocó la violencia que azota hace 70 años al país desde la época del bipartidismo, le dio la bienvenida a la democracia al jefe de las Farc, alias Timochenko, y a los miembros de esa guerrilla.

Compartiendo la misma mesa con quien fue su enemigo durante décadas, Santos dijo: “Señor Rodrigo Londoño y miembros de las Farc: hoy, cuando emprenden su camino de regreso a la sociedad; cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento político, sin armas; siguiendo las reglas de justicia, verdad y reparación contenidas en el Acuerdo –como Jefe de Estado, de la patria que todos amamos– les doy la bienvenida a la democracia”.

El mandatario también invitó a los colombianos para que voten “Sí” en el plebiscito, con el que el próximo domingo se refrendará lo pactado con las Farc. “Con su voto, el próximo domingo 2 de octubre, podremos dejar atrás un pasado triste y abrirle las puertas a un futuro mejor, con alegría y optimismo”, agregó Santos.

Aunque el acuerdo fue cerrado hace un mes en La Habana, el acontecimiento es de tal magnitud que se le presentó al mundo por lo alto. Cerca de 2.500 invitados entre los que estaban 15 jefes de Estado, entre ellos el cubano Raúl Castro, anfitrión de las conversaciones auspiciadas también por Noruega, Venezuela y Chile; el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el rey emérito de España, Juan Carlos, y numerosos representantes de organismos internacionales.

También tuvieron un espacio especial las víctimas del conflicto, negociadores, congresistas, ministros y organizaciones promotoras de la paz y la reconciliación. Todos se dieron cita en Cartagena para anunciarle al mundo que el conflicto más antiguo de occidente es cosa del pasado. Ahora el camino es construir la reconciliación de los colombianos y cumplir con los puntos acordados: desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de drogas, garantías de reparación y no repetición a las víctimas y fin del conflicto.

El Espectador


Uribe y más de 2.000 personas se unieron para promover el ‘No’

El expresidente y líder del Centro Democrático, Álvaro Uribe y el exprocurador Alejandro Ordóñez, entre otras personalidades opositoras al proceso de paz, estuvieron en la mañana de este lunes en la marcha convocada por los simpatizantes del ‘No’ al plebiscito.

“Estamos aquí para decir no a los terroristas, no a este mal acuerdo, no a esta firma final”, afirmó Uribe a la multitud.

Son unas 2.000 personas las que fueron al parque de los Zapatos Viejos en Cartagena protestando en contra de las negociaciones del Gobierno con las Farc que este lunes cumple un paso más con la firma final.

“No más Farc, no más Santos, no a los acuerdos de paz”, fueron algunas de las arengas de los manifestantes que usaron sombreros con los colores de la bandera de Colombia, así como pendones y camisetas alusivas al ‘No’.

También estuvo presente la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, quien dijo que esta firma era la “renuncia” del Gobierno a su deber de administrar justicia.

“El día de hoy también hay una Colombia que se resiste, una Colombia que sueña con un país justo, que no admite que la ley se la pasen por la faja y que quiere que Colombia tenga un destino como se lo merece”, afirmó Valencia.

Varios manifestantes denunciaron que las autoridades no han permitido las protestas en lugares cercanos a la ciudad amurallada, relegándolos a lugares lejos del centro de atención de la prensa.

Durante los días previos a la ceremonia de la firma final de paz varias manifestaciones de los simpatizantes del ‘No’ se han realizado en varios puntos de Cartagena.

El Tiempo


ELN anunció cese al fuego de cara al Plebiscito

Desde las montañas de Colombia, Pablo Beltrán, comandante de esta insurgencia, y miembro de la delegación en los diálogos para la paz con el gobierno de Juan Manuel Santos, manifestó el apoyo para el desarrollo de la jornada de participación popular del próximo 2 de octubre. Además, explicó la situación actual de la mesa de negociación entre el Gobierno y el ELN.

Plebiscito

El Plebiscito será el mecanismo de refrendación para los acuerdos logrados en La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- y el Gobierno. Este mecanismo abre las puertas a la implementación de lo pactado, como inicio del fin de un conflicto armado de 52 años.

Según el comandante Beltrán: “El ELN no será un obstáculo para dichos acuerdos. […] Para despejar esa duda, que somos un obstáculo al proceso de refrendación o al plebiscito, nuestra disposición es que no haya un accionar ofensivo del ELN en estos días previos, con la intención de facilitar la participación de la gente. Mal haríamos nosotros al llamar a la participación de la sociedad y obstaculizarla. […] El hecho de que hagamo críticas no quiere decir que seamos un obstáculo para esos acuerdos y para el proceso que han desarrollado los compañeros de las FARC”.

Mesa con el Gobierno y el ELN

Han pasado cerca seis meses desde el anuncio público de los diálogos que el Gobierno Nacional y el ELN sin noticia de un avance en la interlocución.

A propósito, el comandante Beltrán aseguró: “El Gobierno se inventó una etapa entre la fase confidencial y la fase pública, […] y de varias maneras ha intentado modificar los acuerdos. La solución es hacer acuerdos bilaterales frente a problemas que ellos consideran que existen, como el de las retenciones; ya tenemos unas hipótesis de acuerdo y tenemos la expectativa de que en ese camino, en una siguiente oportunidad, podamos fijar una fecha para ir a Quito”.

Así como el ELN, la sociedad civil le hace el mismo reclamó al gobierno de Juan Manuel Santos: “Un acuerdo de paz con el ELN”.

Colombia Informa