El próximo domingo los ciudadanos colombianos tendrán la oportunidad de poner fin a un conflicto armado que lleva más de 52 años en la historia de Colombia. El próximo 2 de octubre, se realizará el Plebiscito convocado por el presidente Santos y la ciudadanía deberá votar el por el SI o por el No al Acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP el 24 de agosto pasado.

La votación tendrá las garantías de una jornada electoral común y contará con la disposición logística con centros de cómputos, lugares de reconteo, y de escrutinios. Los ciudadanos que estarán habilitados a votar serán aquellos que se inscribieron para la última elección presidencial. Además, se prevé que el Plebiscito se vote en 64 países donde residen colombianos.

La pregunta que deberán responder los ciudadanos, cuya respuesta sólo podrá ser o afirmativa o negativa, será: ¿Apoya el “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”? Según información oficial, se requieren al menos 4.396.626 votos por el SI que corresponden al 13% de los votos habilitados.

Qué dice el Acuerdo que votarán los colombianos

El Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y las FARC establece seis puntos relevantes, entre los que se encuentran la Reforma Rural Integral (RRI), que cuenta con el apoyo de la FAO (organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), y que tiene como objetivo potenciar la producción rural campesina y regularizar los derechos laborales de los trabajadores rurales, entre otros aspectos. El argumento de esta reforma es reivindicar a los sectores que más sufrieron el ataque de los grupos guerrilleros, en este caso, la población campesina.

El Acuerdo también contempla la participación política de las FARC, que dejarán de ser grupos guerrilleros para sumarse a la vida democrática de la sociedad. Otro de los aspectos que prevé es el cese al fuego y la dejación de armas, y la creación de un Sistema de acompañamiento a las víctimas.

Una de las críticas más fuerte que realiza la sociedad al Acuerdo, plasmado en 297 páginas, es respecto a la “impunidad” que ampararía a los integrantes de la guerrilla, ya que el juzgamiento no será para todos los integrantes de la guerrilla, sino para aquellos involucrados en delitos graves durante los enfrentamiento. Otra de las voces en contra es que cualquier líder de las FARC podrá ocupar escaños políticos, así sea culpable de crímenes de lesa humanidad.

Si bien el intento de Santos por firmar la paz no fue el único ni el primero, ya que desde 1982 el gobierno colombiano ha dado pasos tendientes a lograr este acuerdo, estamos en condiciones de afirmar que esta oportunidad sí será exitosa. Además de que las últimas encuestas indican que el “SI” continúa liderando con un 55% la intención de voto, hay varios factores que nos hacen concluir que el acuerdo de paz será ratificado; por un lado, es un punto importante el hecho de que el acuerdo vaya a ser refrendado en el Congreso y por la ciudadanía este domingo, oportunidad que no había sucedido antes. Además, otro indicador de éxito para este acuerdo, es el protagonismo nacional e internacional que tuvo este proceso de paz. Por último, y no por ello menos importante, otro indicador es el papel que tuvieron la ONU y la OEA en este proceso; en anteriores oportunidades no se involucraron ya que no eran claras las condiciones de negociación, en la actualidad sí lo hicieron y esto es porque apuestan a este acuerdo y a las posibilidades del post-conflicto.

Ratificado el acuerdo, el gobierno tendrá que comenzar a trabajar en la aplicación de lo acordado en La Habana, a saber, la participación política de las Farc, el cese al fuego definitivo y la dejación de las armas, la solución al problema de las drogas ilícitas, y la creación de un Sistema Integral de Verdad y Justicia, que contendrá a las víctimas de la guerrilla y contribuirá a la convivencia y la reconciliación.

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