El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer unánimemente los detalles de la misión de la organización que apoyará la aplicación de los acuerdos de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc.

Los quince miembros del Consejo respaldaron una resolución que da el visto bueno a la planificación presentada por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, incluido todo lo relativo al “tamaño, aspectos operativos y mandato” de la misión.

 El texto señala específicamente su apoyo a la propuesta del secretario general para que la ONU se reparta con el Gobierno colombiano el coste de las instalaciones y servicios que serán usados conjuntamente por el personal internacional y el nacional.

Además, reconoce la necesidad de un rápido despliegue del mecanismo tripartito de verificación y monitoreo y autoriza a la misión a compartir equitativamente con el Ejecutivo el apoyo requerido para la preparación y la gestión de las zonas en las que se reunirán los miembros de la guerrilla para la dejación de las armas y la desmovilización.

Por último, el breve texto da la bienvenida a las contribuciones de los países que han ofrecido observadores para la misión y señala su deseo de ver nuevas contribuciones.

“Felicito al presidente y al Gobierno de Colombia por este acuerdo con las FARC. Es un cambio agradable de la rutina el tener un asunto positivo en el Consejo de Seguridad y tratar un tema en el que el Gobierno del país en cuestión ha venido a nosotros”, dijo a los periodistas el embajador británico, Matthew Rycroft.

Rycroft, cuyo país se encargó de redactar la resolución, destacó que el acuerdo “da al pueblo colombiano lo que necesita: la perspectiva de una paz sostenible”. El representante francés, François Delattre, dijo que el documento aprobado hoy es un “hito” para apoyar la paz en Colombia y subrayó que con él se garantiza que, cuando el alto el fuego entre en vigor, la ONU estará sobre el terreno para vigilar la situación y asegurar que el acuerdo se aplica totalmente.

“Este es un paso adelante significativo para terminar con un conflicto de 50 años”, apuntó Delattre, que destacó la unidad del Consejo de Seguridad en este asunto. Mientras, el embajador de España, Román Oyarzun, destacó que desde el primer momento el Consejo de Seguridad confió en la iniciativa de paz, tal y como mostró el pasado enero con la aprobación de una primera resolución.

“El Consejo estaba completamente seguro de que en esta ocasión los colombianos iban a alcanzar la paz. Era una apuesta por Colombia y los colombianos”, señaló. El ministro de Exteriores de Nueva Zelanda, Murray McCully, presidió la reunión de hoy y aseguró que la relación entre Colombia y el Consejo puede servir de “ejemplo” para otras interacciones entre el órgano y países afectados por conflictos.

Por su parte, la embajadora colombiana, María Emma Mejía, destacó el apoyo unánime recibido por la resolución y aseguró que para Colombia “es una nueva señal de reconocimiento y de credibilidad” al proceso. En declaraciones a los periodistas, Mejía insistió en que se trata de un “espaldarazo importante” por parte de una organización del “peso, prestigio y relevancia mundial” de Naciones Unidas y aseguró que muchos en la organización ven el proceso de paz colombiano como “ejemplo” para otros países.

El Consejo de Seguridad ya aprobó el pasado enero la creación de esta misión, que formará el componente internacional del mecanismo tripartito para supervisar el alto el fuego, en el que participan también representantes del Gobierno y de las FARC.

La operación contará con unos 450 observadores, en su mayoría latinoamericanos y de los que una parte se encuentran ya sobre el terreno.

El Gobierno colombiano y las FARC alcanzaron un acuerdo de paz el mes pasado, que pone fin a 52 años de conflicto armado y que se firmará oficialmente el 26 de septiembre en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. El acuerdo, sin embargo, está condicionado a su aprobación por consulta popular en un plebiscito que se celebrará el 2 de octubre.

El Tiempo


El regreso de las Farc a Colombia

Poco a poco el proceso de paz entre las Farc y el Gobierno va aterrizando en Colombia. Y la prueba es el traslado de la delegación de la guerrilla a los llanos del Yarí, en Caquetá, donde a partir del sábado y hasta el viernes 23 de septiembre más de 200 comandantes insurgentes realizarán la Décima Conferencia Nacional Guerrillera.

Para eso, procedentes de La Habana, donde por cuatro años se alojó la mesa de diálogos, el máximo comandante de las Farc, Timoleón Jiménez, acompañado por todo el Secretariado, arribó a territorio colombiano. Los comandantes guerrilleros llegaron a la frontera entre Meta y Caquetá, territorio de control histórico de las Farc y zona donde se realizará el evento más importante de la vida guerrillera: la Décima Conferencia.

La operación se realizó en completo hermetismo y sólo se supo de su llegada a las montañas de Colombia cuando el medio de la guerrilla difundió imágenes y entrevistas. En ellas aparece Timochenko, quien afirma que la Conferencia que empezará este sábado tiene su particularidades por el momento histórico del país, y que de allí deben salir trazados los objetivos de las Farc convertidas en fuerza política.

Lo secundó el comandante guerrillero Pastor Alape, quien explicó que la diferencia entre esta conferencia y las anteriores es que “en las otras se hablaba de planes en proyección a la guerra y esta se está articulando a procesos e iniciativas hacia la paz y la profundización de la democracia en Colombia”. Por su parte, Ricardo Téllez, más conocido como Rodrigo Granda, fue tajante en señalar que lo que vive Colombia hoy es el momento histórico más importante desde las guerras de independencia.

Con la llegada del equipo negociador de las Farc, y de los comandantes que hacían parte de la delegación de paz, se da inicio a los preparativos de la Décima Conferencia. A este evento asisten los comandantes más destacados de esta guerrilla para refrendar el acuerdo final de paz y para trazar las metas y caminos por los que la guerrilla más antigua de Latinoamérica hará el tránsito a la vida civil y política.

Por eso los aeropuertos de La Macarena y San Vicente del Caguán han tenido una actividad inusual en los últimos días. Lo mismo viven las trochas que conducen a los llanos del Yarí, donde se ubicará la Conferencia. Hasta allí han empezado a llegar los delegados de los bloques Occidental, Magdalena Medio y Martín Caballero, los cuales han empezado a instalar los anillos de seguridad que cuidarán a los más de 200 comandantes guerrilleros y casi 800 periodistas asistentes.

Ahora los comandantes de las Farc se dedicarán de lleno a preparar la Décima Conferencia Nacional Guerrillera, de donde saldrá la estrategia política de una organización que ha durado medio siglo en armas y hoy se apresta para ingresar a la vida política nacional. Durante los seis días que durará la conferencia, el país conocerá el nombre de la organización política que surgirá tras la dejación de las armas, los nombres de los seis voceros que asistirán a la Comisión Legislativa Especial a partir del 3 de octubre, que se encargará de impulsar las reformas que exige la implementación de la paz, y los lineamientos estratégicos de la naciente fuerza política.

Mientras tanto, el país estará de lleno en el debate electoral que plantea el plebiscito para refrendar los acuerdos. Proceso que tiene como principal promotor del No al expresidente Álvaro Uribe, quien reaccionó con fuertes acusaciones a la llegada de Timochenko y la plana mayor de las Farc. “En avión de lujo llegó Timochenko al Meta; sin decir la verdad, sin reparar una víctima, sin pedir perdón”, expresó el exmandatario al conocer de la llegada de la dirigencia de la insurgencia a Colombia.

El Espectador