Señor Presidente de la Asamblea General,
Señor Secretario General de las Naciones Unidas,
Señores y Señoras Jefes de Estado y Jefes de Gobierno,
Señores y Señoras Delegados,
Amigos, todos.

Quiero empezar mi mensaje saludando al señor Peter Thomson, presidente de este septuagésimo primer período de sesiones de la Asamblea General, al señor Mogens Lykketoft por su labor en el pasado período sesiones y felicitar al Secretario General Ban Ki-Moon por su liderazgo al frente de la agenda para el desarrollo.

Señor Presidente,

Este año Guatemala conmemora dos aniversarios que han marcado la vida política del país: los 30 años del proceso de paz de Esquipulas en Centroamérica, y los 20 años de la firma de los Acuerdos para el Establecimiento de una Paz Firme y Furadera, suscritos el 29 de diciembre de 1996.
Los acuerdos de Esquipulas abrieron la puerta al diálogo y la negociación política, y se la cerraron a una conflagración geopolítica de alcances inimaginables en Centroamérica. Los Acuerdos de Paz en Guatemala representaron el cese definitivo al fuego y, además, el diseño de una agenda de reformas legales, institucionales y culturales de largo alcance. Guatemala ha cambiado desde entonces y la ruta de cumplimiento de dichos acuerdos ha contribuido significativamente al desarrollo y modernización del país.

Aún así, hay compromisos pospuestos o rezagados, y este es justamente el momento de evaluarlos y re impulsarlos. Me refiero a asuntos tan vitales como la identidad y derechos de los pueblos indígenas, el desarrollo rural y la participación de la mujer.

Señor Presidente,

Reconocemos y agradecemos el apoyo recibido de la Organización de las Naciones Unidas y de la oficina del secretario general por su acompañamiento desde el proceso de negociación de paz, hasta la verificación del cumplimiento de los acuerdos asumidos por las partes, incluyendo su apreciable apoyo al fortalecimiento de las instituciones democráticas. Las Naciones Unidas dedicaron una década entera de encomiable y paciente esfuerzo a la construcción de la paz en mi país.

Señor Presidente,

El año 2015 marcó un cambio de ruta en la historia de Guatemala. El pueblo manifestó su profundo malestar en contra de las autoridades del estado que traicionaron la constitución. Y hubo un rechazo rotundo al perverso sistema de corrupción que ha venido saboteando las potencialidades de nuestro desarrollo. Ese malestar, señor presidente, se procesó mediante la reglas de la democracia.

Puedo afirmar sin temor a equivocarme, que después de las pacíficas movilizaciones de la plaza durante cinco meses consecutivos, el Estado de Derecho es ahora certeramente más vigoroso que hace un año, y que las personas personas que salieron semana tras semana a protestar, con un justo reclamo ético, tiene más confianza en su propio poder transformador y en su capacidad de edificar un país distinto.

En este cambio de curso de nuestra historia, ha jugado un papel catalizador la CICIG. la CICIG es una iniciativa de Guatemala que fue acogida oportunamente por la asamblea de las Naciones Unidas y por la Secretaría General, y se ha traducido en una de las herramientas más eficientes de cooperación multilateral en la lucha en contra de las redes criminales y de corrupción que han cooptado porciones estratégicas de estados, como el nuestro, desafiados de manera extrema por la geopolítica del crimen organizado transnacional.

Mi Gobierno, inaugurado en enero de este año, es producto del rechazo ciudadano a la vieja manera de hacer política, y representa una esperanza de recuperación del estado democrático sobre las bases éticas del bien común, que subordina al interés particular.

Esa es la gran esperanza de un pueblo digno, depositada en mi persona, ahora solo me concentro en ser digno hijo de ese pueblo, poniendo mi grano de maíz en la tarea de la reconstrucción moral y material de la nación.
Señor Presidente,

Inspirados en el sentir de nuestra ciudadanía, de búsqueda de la transformación del país, mi Gobierno ha identificado cinco ejes de trabajo: la transparencia, la salud, la educación, la seguridad y el desarrollo.

En materia de transparencia, nos comprometimos con la cero tolerancia a la corrupción y para ello, el gobierno abierto se ha convertido en un pilar fundamental de nuestra gestión, basado en la transparencia, la colaboración y la participación al tenor de las medidas prescritas en las convenciones interamericanas y de las naciones unidas contra la corrupción.

Sabemos que la corrupción impide el desarrollo, debilita las instituciones y la modernización del estado y por ello la subrayada importancia de luchar contra este flagelo.

En relación a la salud pública, impulsamos reformas necesarias a través de acciones estratégicas enfocadas a mejorar el acceso para toda persona, convirtiendo la atención primaria en la esencia del sistema. estamos rehabilitando el suministro de medicinas, el buen funcionamiento de los hospitales y el fortalecimiento de las capacidades del recurso humano.

Es prioridad de mi gobierno reducir la desnutrición crónica en niños menores de cinco años y la mortalidad materna. Hoy, cinco de cada diez niños sufre desnutrición crónica y eso los conduce a la miseria, su futuro es trabajar desde niños en el campo, delinquir o migrar hacia Estados Unidos de América. Al efecto hemos diseñado una estrategia nacional para la prevención de la desnutrición crónica enmarcada en la política de seguridad alimentaria y nutricional.

En cuanto a la educación, nuestra responsabilidad es que todo niño o niña tenga educación gratuita y de calidad, buscando con ello beneficiar a la niñez y juventud guatemalteca por medio de programas educativos integrales .

En seguridad ciudadana, hemos focalizado acciones para la disminución de la violencia, la delincuencia y la criminalidad, con políticas de prevención a partir de un enfoque integral y hemos logrado articular ingentes esfuerzos para brindar más seguridad a la población y fortalecer las capacidades de investigación y prevención de las fuerzas policiales, permitiendo de esa manera disminuir los índices de muertes violentas.

Señor Presidente,

Guatemala ratifica su compromiso con las Naciones Unidas y reitera su vocación multilateral y pacifista convencida que los desafíos globales, como la seguridad, el desarrollo, los derechos humanos y el cambio climático deben ser abordados mediante el diálogo y la negociación colectiva en el sistema universal.

Para Guatemala los derechos humanos están íntimamente ligados al respeto a la democracia y el estado de derecho, por ello el fortalecimiento del sistema internacional de los derechos humanos constituye una alta prioridad para el gobierno de la república y estamos comprometidos a promover los más altos estándares internacionales en esta materia a través de una participación activa en los distintos foros. En base a ello, aprovecho la ocasión para pedir el apoyo de la comunidad de las naciones a la candidatura de mi país al consejo de derechos humanos, periodo 2017-2019.

Mi país reconoce que la adopción de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible, es una visión transformadora y representa una hoja de ruta con objetivos, metas e indicadores para atender los desafíos que enfrenta la humanidad.

Guatemala hace suya esta agenda en consonancia con el plan nacional de desarrollo K’atun: nuestra Guatemala 2032, cuyo proceso de formulación contó con la participación de los diferentes sectores de la sociedad, retomando con esto la planificación a mediano y largo plazo.

También somos conscientes que no es posible lograr un desarrollo sostenible, si no se asegura la preservación del planeta, por lo que mi país no dudó en adoptar el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, el cual tuve el honor de suscribir el 22 de abril de 2016, en esta sede.

Señor Presidente,

Quiero expresar mi profundo respeto y admiración por todos y cada uno de los guatemaltecos migrantes que con sacrificio y esfuerzo aportan al sostenimiento de sus familias y al desarrollo de Guatemala, así como al país donde radican. Ellos son héroes anónimos, son ciudadanos ejemplares en cualquier parte del mundo sujetos de derecho como de una dignidad mayor.

Es por ello que durante nuestra intervención en la reunión de alto nivel sobre refugiados y migrantes, fuimos enfáticos al expresar nuestro compromiso con la promoción, protección y defensa de los derechos humanos de los migrantes y sus familias, sin importar su condición migratoria, en los países de origen, tránsito y destino.

Señor Presidente,

Guatemala sostiene que el multilateralismo y la promoción del derecho internacional son indispensables para resolver los problemas que aquejan a la comunidad de naciones y hacemos votos por que se encuentren soluciones pacificas para superar las diferencias entre los estados.

Guatemala desarrolla acciones de cooperación y de buena vecindad en su entorno geográfico. Quiero expresar el compromiso de mi país, por resolver de manera permanente y definitiva, en la corte internacional de justicia, el diferendo territorial, insular y marítimo que mantenemos con Belice, país con el que aspiramos a tener una relación privilegiada y un diálogo permanente para la solución de los problemas comunes.

Sin embargo en los últimos meses ya no encontramos una actitud recíproca del Gobierno beliceño. Tal como viene ocurriendo desde 1999, la situación ha cobrado la décima víctima civil guatemalteca en la zona de adyacencia administrada por Belice. El 20 de abril de este año, un niño de 14 años fue víctima mortal del ataque de grupos armados bajo el mando de una patrulla del ejército de ese país. De conformidad con el informe médico-forense de Belice el niño falleció por múltiples heridas de arma de fuego de un rifle de alto poder. El servicio forense de Guatemala corroboró que fueron nueve impactos de bala, seis de los cuales fueron por la espalda, dos en la parte posterior del cuello y uno por el frente.

Estos graves actos dañan de manera directa la relación bilateral y obstaculizan los avances hacia la construcción de la confianza.

Quiero reafirmar la voluntad del estado de Guatemala de encontrar en el marco del derecho internacional una solución definitiva al diferendo con Belice, y al mismo tiempo llamar la atención de la Comunidad de Naciones sobre los riesgos para la seguridad internacional de mantener en impasse nuestro diferendo y por consiguiente la delimitación geográfica, pues no es un secreto que poderosas organizaciones criminales trasnacionales medran de las diferencias entre los estados y son capaces de ocupar bolsones de territorios indefinidos y sin control efectivo.

Señor Presidente,

Este debate general se realiza en momentos en los que se enfrentan serias amenazas a la estabilidad y a la paz en distintas regiones. Las situaciones en Iraq, Mali, República Árabe Siria, República Centro Africana, Sudán y Sudán del Sur, por mencionar algunos de ellos.

De igual manera, reiteramos nuestra enérgica condena por los recientes ensayos nucleares llevados a cabo en la península coreana, los cuales constituyen una flagrante violación de las resoluciones del consejo de seguridad y del régimen de no proliferación nuclear.

Quisiera subrayar que para mi país las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacional representan el ideal de servir bajo la bandera de las Naciones Unidas en un esfuerzo por apoyar a países hermanos. Actualmente nuestra participación se da en siete operaciones: Haití, Líbano, Cóte D´Ivore, Sudán, Sudán del Sur, República Centro Africana y República Democrática del Congo .

Y hoy nos honramos en formar parte de la misión política especial en Colombia, para apoyar el pacto para poner fin al conflicto en ese país tan cercano a Guatemala, mediante el cese al fuego bilateral y definitivo, la dejación de armas, las garantías de seguridad y el mecanismo de refrendación de los acuerdos de paz. Mi felicitación al pueblo y gobierno colombiano por este importante logro.

Reconocemos el liderazgo del Presidente Santos en este esfuerzo y también a Cuba por el papel jugado en este proceso. Felicito también el hecho de que pronto harán el plebiscito para que el pueblo colombiano ratifique los acuerdos de paz.

Quisiera finalizar manifestando que ésta Asamblea General nos permite a nosotros, como líderes, reflexionar y preguntarnos si estamos cumpliendo la promesa fundacional de esta organización de preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, de promover el progreso social, de convivir en paz como buenos vecinos y unir nuestras fuerzas para que de manera universal transformemos nuestro mundo y logremos no dejar a nadie atrás.

Muchas gracias.

La Hora