El presidente Evo Morales denunció este jueves que la estadounidense Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), en noviembre de 2001 urdió un plan para acabar con su vida. Acusó además a efectivos de la agencia estadounidense de “negociar” con la droga incautada en sus tareas de interdicción en el país.

Contó que cuando entonces era dirigente de los cocaleros asistía a un funeral en el Chapare cochabambino de tres de sus afialiados tras una movilización del sector. En ese marco, dijo que gente de confianza le había advertido del riesgo que corría su vida.

“Los compañeros me decían después del entierro: ‘ Compañero Evo, métase por el monte, no sé qué va a pasar, aunque sospechaban que me iban a matar”, relató el Presidente en una conferencia que ofreció en la sede de las Naciones Unidas (NNUU), en Nueva York.

El gobernante afirmó que una investigación y las versiones de oficiales policiales corroboraron esa tesis. “Una noche antes la DEA, en la exbase militar de Chimoré (Trópico de Cochabamba y bastión de los cocaleros), había convocado a policías y militares a planificar el asesinato de Evo. Está bien documentado y los mismos oficiales de ese tiempo ahora me informan… e se día tenían que matarme”, reveló.

La agencia estadounidense fue expulsada de Bolivia en 2008, paralelamente a la expulsión del embajador Philip Goldberg, a quien Morales acusó de conspiración.

El miércoles, durante su intervención en el 71 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el jefe del Estado boliviano ya había esbozado una denuncia en ese sentido. “ Investigaciones realizadas ahora, se han identificado y se ha demostrado que la DEA instruía a policías y militares para planificar asesinato a dirigentes”, dijo.

Antes de asumir el cargo y hasta ayer, Morales es el principal dirigente cocaleros en el Chapare cochabambino. Desde esa función promovió reivindicaciones sectoriales y sociales, además cuestionó la injerencia de Washington en las labores antinarcóticos, que para la década de los 90 y principios del siguiente decenio había cobrado la vida de varios cocaleros.

“ La DEA tenía una avioneta blanca solo para perseguir marchas”, recordó el mandatario y señaló que los efectivos de esta fuerza utilizaban armas letales para disuadir las protestas.

Producto de las mismas indagaciones, Morales también denunció que la agencia negociaba la droga incautada.

“ Recién me están informando los exoficiales de la Policía, en especial, cómo antes la DEA negociaban con la droga. Me informaron que se incautaba la droga y la mitad se incineraba públicamente y la mitad se lo llevaban”, dijo.

“Así, ¿cómo podemos luchar contra el narcotráfico?. Por eso, el modelo de lucha contra el narcotráfico desde un punto de vista represivo de Estados Unidos es un fracaso”, cuestionó Morales tras asegurar que plan antinarcóticos estadounidense tiene un carácter de “dominación e invasión”. Una similar premisa había entregado a la Asamblea de la NNUU en la víspera.

En la actualidad, Morales continúa como máximo dirigente de los cocaleros, aunque el cargo es nóminal puesto que solo asiste a los congresos del sector y no cumple un rol activo.

La Razón