*Por Carlos Cué

Hay simbiosis entre justicia, política y prensa, parece un partido de fútbol”

Buenos Aires ha albergado estos días un encuentro de ministros de Justicia y fiscales generales de toda Latinoamérica organizado por la COMJIB (Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos) en la que quedó claro que los problemas, como explica su secretario general, Arkel Benítez, son comunes: escasa financiación, corrupción, saturación de las cárceles. Pero también se constató que la región está avanzando mucho desde una justicia controlada por el poder a otra más moderna e independiente. En este contexto, el anfitrión, Germán Garavano (Buenos Aires, 1969), ministro de Justicia argentino, explica el caso de su país, donde la justicia protagoniza de forma absoluta el día a día de la política, con sus decisiones económicas clave y los escándalos de corrupción.

Pregunta. Están en un foro con otros ministros latinoamericanos. ¿Cómo está la justicia en la región?

Respuesta. El gran desafío que tiene la región es construir justicias más independientes y previsibles. De ser una de las regiones lamentablemente más violentas del mundo nos estamos transformando en una de paz y uno de los ejes pasa por la justicia. La justicia en la región, con mucha influencia lamentablemente de España, tuvo un esquema de justicia colonial, que no estaba preparada para enfrentar los conflictos. Cuando se transformó se hizo como en Venezuela con Chávez o en Perú con Fujimori, fue una excusa para poder dominar a la justicia contra los opositores. También lo intentó el kirchnerismo. El desafío es salir de esa lógica para que sea más confiable.

P. ¿Los problemas en la región son similares, se están organizando en conjunto?

R. Después de los 90, donde hubo procesos de reforma impulsados por organismos internacionales que no eran sentidos por los países, por ejemplo Chávez se basó en un programa del Banco Mundial para iniciar su reforma, hoy estamos en una etapa de mayor maduración. Hay que empezar a construir sin caer en las demandas puntuales de la prensa, hacer un trabajo a mediano y largo plazo, como en los países europeos. Eso son años.

P. ¿Hay mucha corrupción en la justicia latinoamericana?

R. Ha habido casos, pero siempre ha sido más un tema de influencia política. En Argentina han renunciado muchos jueces, tenemos por primera vez un juez detenido en una causa de narcotráfico. Es una señal de que hay instituciones que funcionan.

P. ¿Por qué tiene tanto protagonismo la justicia en la política argentina?

R. Hay una relación simbiótica entre justicia, política y prensa. En Argentina se ha exacerbado en los últimos cuatro o cinco años a niveles no conocidos. Tenemos que desarmar ese círculo vicioso.

P. ¿A usted le gustaría que tuviera menos protagonismo?

R. El problema es que la justicia se mete en la lógica política. Según como resuelve se dice que la justicia está a favor o en contra del Gobierno o de la oposición. El desafío es que se juzgue a los corruptos sean del partido que sean, deberíamos tomarlo con más naturalidad. A veces parece un partido de fútbol. Se vive cada medida de prueba, un allanamiento, una indagatoria, una declaración, como si fueran los 45 minutos de un partido.

P. ¿Le da envidia Brasil, con tantos corruptos encarcelados mientras en Argentina hay tan pocos?

R. Creo que en Brasil han hecho muchos avances, los casos de corrupción son un valor pero hay que hacer que estos procesos se sostengan, si no quedan ligados a un juez, un cruzado que persigue a los corruptos, y eso es más débil para las críticas. Deberían ser procesos más estables y previsibles y no solo un juez.

P. Brasil tiene ley del arrepentido, Argentina aún no. ¿Está ahí la diferencia?

R. En realidad Argentina hoy tiene la mayor tasa de personas cercanas al poder político encarceladas tal vez de toda su historia. Tenemos empresarios, funcionarios detenidos, como jamás existió, ni siquiera en la época posterior a Menem. Pero el desafío más que encarcelar es lograr que estén en el banquillo de los acusados en tiempos breves. Ahí se ve si son culpables o inocentes y si los bienes se pueden recuperar. Ese es el desafío en toda la región, los casos nunca llegan a juicio.

P. Desde que cambió el gobierno empiezan a ir kirchneristas a la cárcel. ¿Tan sensibles son los jueces a la política?

R. En muchos países latinoamericanos los gobiernos influyen mucho. En Argentina se está investigando a funcionarios de nuestro Gobierno y no hemos objetado. Es un primer síntoma de que algo está cambiando, aunque sea tenue.<NO1>Hemos aceptado la renuncia de varios jueces. El nuevo juez de la Corte llegó y dictó un fallo en contra del Gobierno sobre las tarifas del gas.

P. ¿Es normal que la economía del país dependa de un fallo de la Corte Suprema?

R. Es un problema que se ha exacerbado. En Argentina el Estado y la Justicia pasaron a tomar un rol en materia económica inédito, yo diría casi que contrasta con el proyecto constitucional. Tenemos que tratar de que estas cosas se resuelvan en ámbitos políticos. Creo que la Corte estuvo bien marcando reglas a los jueces.

P. ¿Cristina Kirchner acabará en la cárcel?

R. Si le corresponde será detenida. Creo que todavía los casos están en instancias muy preliminares. El mensaje es que todas las personas denunciadas deberían estar en juicio, en el banquillo de los acusados, estén o no en libertad.

P. ¿Kirchner acabará en el banquillo?

R. Esperemos que sí porque tiene que dar explicaciones de muchas cosas y demostrar su inocencia en una audiencia oral y pública.

El País