Por Marco Chuquimia

Ratifica la posición del Gobierno boliviano de abrir la posibilidad de un diálogo con las autoridades de Chile, pero adelanta que la condición previa es devolver a Bolivia su cualidad marítima. Afirma que en 2018 se conocerá el fallo de la demanda presentada ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

¿Cuál es su evaluación de lo que sucede hasta ahora en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya?

Creo que se está actuando de manera correcta. Bolivia necesita la oportunidad de pronunciarse nuevamente en un segundo alegato que se denomina réplica y Chile tiene derecho a responder como último alegato, que es la dúplica.

De acuerdo con el estatuto de la Corte Internacional de Justicia, se estableció un plazo a Bolivia para que escriba su réplica (el 21 de marzo de 2017) y también señaló el plazo a Chile para que presente su dúplica (21 de septiembre de 2017). Este será el ultimo paso del proceso, que daría por concluida la etapa escrita y se pasará al proceso oral, que es más importante y que será en 2018.

El 2018 será un año preelectoral, ¿puede contaminarse el proceso internamente en los dos países?

En cuanto a nosotros se refiere, siempre lo hemos visto como una política de Estado; entonces el oficialismo y la oposición deberían entender que son temas que nos interesan a todos, como país.

Sabemos que en Chile hay varios actores que participan en la demanda del Estado chileno y que pretenden postularse como candidatos en las próximas elecciones, pero ese es su problema, no es lo mejor porque al interior de sus países se vuelven vulnerables y la misma acción jurídica se ve perjudicada.

Es posible complementar los dos temas, la demanda marítima y el proceso por el Silala, tomando en cuenta que, incluso, Bolivia tiene el mismo equipo jurídico.

La demanda que presentó Chile por el Silala es absolutamente artificial, sin fundamento e impulsada por situaciones políticas. Es más, lo hicieron ante el anuncio del presidente Evo Morales sobre la segunda demanda, y Chile se apresuró a presentar una demanda sin una buena argumentación jurídica, entonces este tipo de actitudes tiene pies muy cortos. Esta demanda en su oportunidad será sometida a una contrademanda y, por supuesto, se clarificará que más allá de los elementos artificiosos esgrimidos por Chile, en realidad son dos demandas de Bolivia contra Chile, la marítima y por las aguas del manantial del Silala.

Después del fallo de La Haya, ¿será el momento de hablar con Perú por lo que implican otros tratados?

La demanda es contra Chile, es este país el que tiene la obligación de negociar para entregarle a Bolivia un acceso al océano Pacífico. Las condiciones se verán en la negociación que venga posteriormente como consecuencia de la orden que debe emitir la Corte Internacional de Justicia en una sentencia firme.

Es posible que en esa negociación posterior al proceso surjan elementos que tengan relación con el Estado peruano y, por supuesto, en su momento se verá. Perú ha manifestado, en diferentes momentos, que no será un incordio para que Bolivia recupere su cualidad y tenga su acceso al mar.

Las autoridades chilenas reclaman porque se pide diálogo, por un lado, y se denosta por otro y piden una convocatoria real, ¿es posible hacerlo?

Nosotros hablamos con claridad, con sinceridad, pero con firmeza; entonces detrás de cualquier declaración, si ustedes hacen seguimiento, se darán cuenta de que siempre estuvo la vocación de dialogar y el presidente Evo Morales lo dice permanentemente: “Somos un país pacifista, con vocación pacifista”.

Invitamos una y otra vez a negociar a las autoridades chilenas, no podemos cerrarnos, pero eso no quiere decir que, a diferencia de otros años, nos callemos frente a Chile para pedirle por favor. Hay una obligación de Chile y las obligaciones no se piden, no se suplican y es el presidente el que hace respetar los derechos de Bolivia frente a las actitudes abusivas de parte del Estado chileno.

El Deber