Decenas de ambientalistas lanzaron este martes en Honduras una campaña en defensa de la tierra y en contra de los proyectos mineros e hidroeléctricos que en su criterio amenazan a los ecosistemas y ponen en peligro la vida de activistas que los rechazan.

Como parte de la estrategia, los ambientalistas pedirán al Congreso derogar el permiso ambiental del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, dijo a la AFP Austra Berta Flores, madre de la asesinada dirigente indígena Berta Cáceres.

Cáceres, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), fue asesinada el 3 de marzo pasado por pistoleros que entraron a su casa, al parecer por su oposición al proyecto Agua Zarca.

Cinco personas fueron detenidas por el homicidio, incluyendo un empleado de la empresa Desarrollos Eléctricos S.A. (DESA),  compañía que la había amenazado por organizar manifestaciones indígenas contra el proyecto hidroeléctrico en el río Gualcarque.

La campaña será una “lucha en defensa de la madre tierra para llamar la atención del mundo” sobre Agua Zarca y otros proyectos emprendidos en Honduras por compañías mineras y eléctricas, subrayó Flores.

Más de 100 personas participaron en el lanzamiento de la campaña en un hotel capitalino.

Flores denunció que su hija fue asesinada por luchar contra las compañías y por esa razón también se amenaza a otros  ambientalistas.

Honduras está catalogado por Amnistía Internacional como uno de los países más peligrosos del mundo para los ambientalistas y defensores de derechos humanos.

La diputada del opositor Partido Liberal (PL, derecha) Yadira Bendaña dijo a la AFP que, por petición de los ambientalistas, un grupo de legisladores gestionará un encuentro con el presidente del Congreso, Mauricio Oliva, del oficialista Patido Nacional (PN, derecha).

“Creemos que es importante que el Estado asuma su responsabilidad” en defensa del ambiente y “el Congreso Nacional tiene que abrir las puertas al diálogo y adecuar las leyes a las normas internacionales” sobre la protección de las tierras indígenas, subrayó Bendaña.

La Prensa