Aún prófugos, 40 implicados en el caso de los 43: PGR

Mandos de la Procuraduría General de la República (PGR) informaron que faltan por ser detenidos 40 presuntos participantes en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. En la investigación del caso Iguala el Ministerio Público Federal ha solicitado 168 órdenes de aprehensión y 128 inculpados ya han sido aprehendidos.

De acuerdo con información de los procesos penales que se desahogan en los juzgados primero y tercero de distrito en materia penal con sede en Matamoros, Tamaulipas, el Ministerio Público ha solicitado hasta el momento 168 mandamientos judiciales en contra de integrantes del cártel Guerreros Unidos, así como ex policías y funcionarios de los municipios de Iguala y Cocula que intervinieron en la privación ilegal de la libertad, el trasladado de los estudiantes y su posterior desaparición.

Los funcionarios entrevistados mencionaron que las 40 órdenes de aprehensión solicitadas incluyen cargos por el caso Iguala y también por la comisión de ilícitos como delincuencia organizada y delitos contra la salud en vinculación con el cártel que dirigía Sidronio Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos.

En ese contexto, entre los mandamientos que faltan por cumplimentar y que se han hecho públicos se encuentran los de Felipe Flores Velázquez, ex director de la policía municipal de Iguala, y el que obra en contra de Eduardo Joaquín Jaimes, El Chuky, identificado como uno de los hombres que ordenó el despliegue y acciones de sicarios y halcones que formaban parte de los Guerreros unidos, la noche del 26 de septiembre de 2014, y que concluyeron con la desaparición de los 43 normalistas; presuntamente, él habría asesinado a siete estudiantes.

Según los listados judiciales existen algunos casos en los que la Procuraduría General de la República solicitó que los nombres de los inculpados no se hicieran públicos en dichos documentos.

Ya se han integrado 238 tomos de investigación, se han realizado mil 705 intervenciones periciales, se han tomado 908 declaraciones ministeriales y se han obtenido 223 autos de formal prisión en contra de los 128 detenidos, esto se debe a que los acusados enfrentan varios cargos.

Zócalo


Cierran con valla metálica el basurero de la discordia

En el basurero de Cocula todavía hay restos de piedras quemadas, huesos de animales y fragmentos de tierra donde el pasto no ha crecido como consecuencia del fuego. La basura orgánica se absorbió, solo quedan toneladas de vidrio, plástico y algunas llantas que dejan ver que ese lugar alguna vez fue un tiradero. Está cerrado y para evitar que los camiones recolectores arrojen desechos en ese terreno se colocó una cerca metálica al borde de la hondura que la noche del 26 de septiembre fue una enorme hoguera y hoy está rodeada de vegetación.

El basurero de Cocula será nuevamente objeto de peritajes de la PGR, derivado de las recomendaciones que dejaron el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), quienes han rechazado a través de estudios que ahí fueran calcinados los estudiantes.

El alcalde de Cocula, Carlos Alberto Duarte, confirmó que la basura de los habitantes ya no tiene como destino ese sitio desde la fecha en que iniciaron los primeros peritajes. De hecho, el municipio pidió apoyo a la comunidad de Atlixtac, en tanto se busca un nuevo relleno sanitario.

Aunque la “verdad histórica” señala que los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron ejecutados y calcinados en el basurero municipal de Cocula a manos de sicarios de Guerreros Unidos, cuyas cenizas y restos óseos fueron lanzados al río San Juan, ésta “dejó de ser la única” hipótesis para la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el destino de los jóvenes, pues los buscan en otros lugares de Guerrero.

Parte de los testimonios contenidos en el expediente de la PGR recupera las declaraciones de dos trabajadores de servicios públicos del municipio de Cocula, quienes confirmaron que fueron amenazados por dos de los ahora detenidos para impedirles el paso hacia el basurero.

Los camiones de basura ya no dejan huella en el camino de terracería que se debe recorrer para llegar a la hondonada. Por el trayecto de casi ocho kilómetros desde la cabecera municipal solo han pasado durante los últimos 730 días peritos de la PGR y expertos internacionales que han colaborado en la investigación.

Para bajar al punto donde de acuerdo con la “verdad histórica” fueron presuntamente apilados los cuerpos, es necesario descender al menos 30 metros hasta llegar al terreno donde por años se acumuló la basura de los habitantes de Cocula.

Aunque la cerca metálica fue colocada recientemente, es posible descender por una de las orillas donde no hay malla con púas. Hasta abajo del basurero es posible ver restos de la cinta amarilla colocada durante los peritajes, lo mismo que algunos artículos usados por los expertos, desde guantes hasta lentes. También hay restos óseos de animales. Algunas piedras gigantes permiten ver restos de calcinación y aunque en casi todo el terreno ya creció la hierba, hay pequeños fragmentos donde la intensidad del fuego impide que algo florezca. Lo que alguna vez fue una enorme cazuela donde ardieron los cuerpos, hoy está rodeada de árboles y un silencio que solo es interrumpido por la fauna del lugar.

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La PGR, cuando era dirigida por Jesús Murillo Karam, estableció que en ese tiradero los criminales incineraron durante 17 horas a los 43 normalistas de Ayotzinapa, después de que los secuestraron, los levantaron la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre.

Hasta ese sitio a una hora de Iguala —25 kilómetros de carretera y ocho más que por terracería se convierten en casi 40 minutos— los delincuentes bajaron a los normalistas. De acuerdo con las declaraciones ministeriales de Felipe Rodríguez Salgado El Cepillo, uno de los presuntos responsables, algunos estaban ya muertos por asfixia y 15 más fueron asesinados en el lugar.

El 7 de noviembre de 2014 el procurador Murillo Karam informó que los delincuentes subieron a los normalistas a un vehículo con capacidad de carga de 3.5 toneladas y a otra camioneta de carga menor. En estos vehículos los condujeron al basurero de Cocula.

“Los detenidos señalan que en ese lugar privaron de la vida a los sobrevivientes y posteriormente los arrojaron a la parte baja del basurero, donde quemaron los cuerpos; hicieron guardias y relevos para asegurar que el fuego durara horas, arrojándole diésel, gasolina, llantas, leña, plástico, entre otros elementos que se encontraron en el paraje.

El fuego duró desde la media noche hasta aproximadamente las 14 horas del día siguiente, según uno de los detenidos y otro dice que “hasta las 15 horas del día 27 de septiembre”, señaló en su momento el funcionario federal.

Agregó que por el calor que desprendía el área, los delincuentes no pudieron manipular los restos de los cuerpos, sino hasta cerca de las 5 y media de la tarde, según sus propias declaraciones. Cuando los peritos analizaron el lugar, encontraron cenizas y restos óseos que por las características que tienen, corresponden a fragmentos de restos humanos.

La versión de las amenazas a dos trabajadores de servicios públicos fue confirmada por los propios detenidos, quienes con sus testimonios convirtieron al basurero de Cocula en el epicentro de las investigaciones, aunque los nuevos elementos ubican cien posibles puntos entre Iguala, Huitzuco y Cocula, donde pueden encontrarse fosas clandestinas en las que estarían los restos de los normalistas.

Milenio