El cine que se produce en Latinoamérica, en su mayoría, tiene problemas para difundirse en las salas de cine comerciales del continente. Cuando puede, los exhibidores otorgan espacios limitados y programan horarios de proyección nada accesibles para el público, dando preferencia a las películas de Hollywood. Para incrementar la circulación de contenidos audiovisuales de la región, el Mercado Común del Sur (Mercosur) ha iniciado la exhibición de 40 películas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en 32 teatros de esos países. El proyecto, denominado Red de Salas Digitales (RSD), nace como una apuesta por fortalecer la integración a través de la cultura, según Guillermo Saura, coordinador alterno de la Reunión Especializada de Autoridades cinematográficas y Audiovisuales del Mercosur(Recam).

La RSD, que inició a principios de agosto en Uruguay, y se replicará en los otros tres países, es una de las iniciativas de Mercosur Audiovisual. El proyecto es fruto de la cooperación entre el bloque suramericano y la Unión Europea (UE). “Uno de los objetivos era aumentar la circulación de contenidos audiovisuales de la región. La red de salas se pensó desde ese lugar, en el cual los contenidos propios del continente pueden encontrarse con nuevas audiencias”, explicó Saura.

Las 40 películas seleccionadas en el catálogo, que tiene la proyección de renovarse anualmente, incluyen cortos y largometrajes de ficción, documental y animación. Si bien no se trata de estrenos, un comité de especialistas en programación estuvo a cargo en la elección de los materiales audiovisuales, que en este primera convocatoria reunió más de 300 títulos.

Estas obras cinematográficas estarán a disposición de la RSD, integrada por 10 salas en Argentina, 10 en Brasil, cinco en Paraguay y seis en Uruguay. Cuando se firmó el convenio con la UE, Venezuela todavía no formaba parte de la Recam, por lo que aún no está incluida dentro de la red de salas, aunque sí provee películas para el catálogo y se espera que forme parte del circuito de exhibición para la segunda etapa, agregó Saura.

Gracias a los fondos provistos por el Mercosur y la UE, se dotó a cada una de las salas con un servidor y en el caso de las paraguayas y uruguayas, también de un proyector. Estas unidades informáticas en cada teatro recibirán el material encriptado vía Internet desde la Coordinadora de Programación Regional, ubicada en Montevideo, Uruguay. “Cada país tiene un nodo, una especie de punto focal, y a su vez un referente en programación para ver las particularidades de cada país. En base a eso, se hará un análisis para ver qué contenidos cinematográficos podrían funcionar mejor en cada sala de los distintos territorios. Y a partir de esa elección se tomarán las decisiones de programación”, añadió el coordinador alterno de la Recam.

Otro de los objetivos que persigue la RSD es formar nuevas audiencias, además de fomentar la asistencia a las salas de cine, explicó Pablo Maytía, responsable de comunicación de la secretaría técnica de la Recam, en una entrevista a EFE. También dio a conocer que todas las funciones, en todas las salas, serán gratuitas y que a futuro, para la segunda etapa, la RSD está abierta a la incorporación de nuevos espacios. “Es una manera [la entrada gratuita] de favorecer la afluencia del público para ver cine regional, de difícil acceso en cada uno de los países, ya que en ellos incluso el cine nacional no es de fácil distribución”, finalizó.

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