Bayer- Monsanto el “monstruo” que amenaza con acabar con el maíz criollo en México 

Al anunciar la sexta edición del Festival del Maíz este 29 de septiembre, activistas en defensa del maíz señalaron que, tras la compra de Monsanto por parte de la alemana Bayer empresas productoras de transgénicos, aumenta el peligro para los campesinos y sus tierras, toda vez que expusieron, se están enfrentando a un “monstruo” de la industria química alimentaria.

Señalaron que si bien existen amparos que prohíben la siembra de transgénicos, esto no se ha ganado en su totalidad, toda vez que estas empresas con ayuda del expresidente Felipe Calderón lograron ganar terreno para experimentar y acabar con el maíz criollo.

Consideraron que un crimen histórico contra los pueblos del maíz, contra la biodiversidad y contra la soberanía alimentaria, contra diez mil años de agricultura campesina e indígena que legaron esta semilla para el bien de todos los pueblos del mundo.

Los pueblos indígenas y campesinos son quienes han creado y mantienen este tesoro genético del maíz, uno de los principales cultivos de los que depende la alimentación humana y animal en el planeta, apuntó la actriz Jesús Rodríguez.

En este sentido, invitaron a las diversas actividades que realizaran este 29 de septiembre y que albergará el Centro de las Artes de San Agustín. Ésta actividad está respalda por el pintor Francisco Toledo quien consideró que esta lucha en contra del maíz transgénico es apenas el comienzo.

Las variedades de maíz transgénico que se propone plantar en el país no resuelven los problemas de la agricultura mexicana: son más caros, pues el costo de las semillas y la licencia son mayores que los cultivos convencionales; no aumentan los rendimientos: son iguales o incluso los disminuyen, a menos que exista una muy fuerte incidencia de plagas que no son frecuentes en México.

Utilizan más plaguicidas, pues emiten la toxina Bt constantemente, generando resistencia y plagas secundarias que deben controlase con otros plaguicidas.

Provocarán daños a la diversidad biológica y al ambiente: al ser México un país megadiverso, ningún estudio realizado en otras condiciones es aplicable pues las variables e interconexiones aumentan exponencialmente, señalaron los activistas.

Por ser un cultivo de polinización abierta es imposible evitar la contaminación transgénica del maíz cuando se siembra a campo abierto. La contaminación ocurre también en los almacenes, transportes, industrias.

Los transgénicos no sirven para la agricultura campesina ni orgánica, pero irremediablemente contaminarán las variedades nativas y criollas de maíz, además de ser una amenaza para la producción orgánica que perderá su nicho de mercado.

Todas las semillas transgénicas se encuentran patentadas y están controladas por seis multinacionales (Syngenta, DuPont, Dow, Bayer, Basf), por lo que provocan una dependencia absoluta de los campesinos y agricultores hacia esas multinacionales y criminalizan a las víctimas de contaminación.

Oaxaca Capital