Renuncia ya y los acarreados al Grito: dos marchas paralelas rumbo al Zócalo de la CDMX

Encabezados por los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, miles de ciudadanos, mayoritariamente jóvenes, participaron la tarde de este jueves 15 de septiembre en la protesta #RenunciaYa, convocada a través de redes sociales, y que, infructuosamente, intentó llegar al Zócalo de la Ciudad de México, para encarar al presidente Enrique Peña Nieto.

Partiendo del Ángel de la Independencia a las 17:00 horas, la marcha transcurrió pacíficamente a lo largo de los carriles centrales de Paseo de la Reforma. El mayor incidente fueron las rechiflas dirigidas a los autobuses de pasajeros y camiones del transporte público del Estado de México que, en el carril lateral, avanzaban también hacia el Zócalo, pero éstos con gente acarreada al acto encabezado por el presidente de la República, para conmemorar el inicio de la gesta independentista mexicana.

A las rechiflas y gritos de “acarreados” lanzadas por los manifestantes, los pasajeros de estos vehículos respondían con insultos, a veces a gritos también, a veces con señas, y ahí donde algún grupo de personas se detenía para gritar en grupo hacia los autobuses del Estado de México, un puñado de granaderos se apostaba para impedir que la confronta aumentara.

Detrás de los padres de los normalistas marchó un reducido contingente de campesinos de Atenco, machete en mano, cobijados por la brigada humanitaria Marabunta, y dispersos a lo largo de la manifestación, marcharon también varios ex representantes estudiantiles del extinto movimiento #YoSoy132, como Carlos Brito, Sandino Bucio, Gisela Pérez de Acha y Vladimir Chorny.

Es difícil estimar el número, aún aproximado, de personas que participaron en la manifestación #RenunciaYa, pero ciertamente fue una manifestación nutrida: mientras la vanguardia llegaba a la glorieta de Insurgentes, los últimos contingentes apenas partían del Ángel de la Independencia, es decir que, para ese momento, la marcha medía poco menos de un kilómetro.

Luego de una escala en el “Antimonumento” —la escultura con el número 43 y el signo + instalada en Reforma y Bucareli, para denunciar la problemática de la desaparición forzada en México—, y en donde los padres y madres de Ayotzinapa convocaron a la manifestación del próximo 26 de septiembre, para protestar por los dos años desde el rapto de sus hijos, la marcha #RenunciaYa dobló en la avenida Juárez, al grito de “Zócalo, Zócalo”.

No obstante, en el otro extremo de avenida Juárez, a la altura del Palacio de Bellas Artes, cientos de granaderos ya aguardaban formados en una decena de hileras, una detrás de la otra, y con varios autobuses y tanquetas policiacas obstruyendo el paso hacia la Plaza de la Constitución.

En paralelo, también rumbo al Zócalo, pero sobre la avenida Hidalgo, marcharon al mismo tiempo a pie los cientos de personas traídas desde el Estado de México en camiones de transporte público, como público para la ceremonia presidencial, y cuyos vehículos fueron estacionados en las calles aledañas, siempre custodiados por la policía capitalina.

La marcha #RenunciaYa avanzó hacia cien metros antes de topar con el contingente de granaderos, para evitar confrontaciones, sin embargo, un centenar de manifestantes sí avanzó hasta dar con la primera fila de policías, exigiendo que se respetara su derecho a la protesta y al libre tránsito, lo que durante dos horas generó empujones con las fuerzas de seguridad pública, sin que éstos trascendieran a golpes, y sin que los manifestantes lograran nunca romper la formación policial.

La posibilidad de que estas grezcas crecieran, y la imposibilidad de lograr llegar al Zócalo para exigir al presidente Peña Nieto que deje el cargo, hicieron que poco a poco los manifestantes se disgregaran, y para las 21:00 horas, frente al contingente de granaderos sólo permanecía un grupo de manifestantes pacíficos que, ante la negativa de paso, decidieron sentarse en el asfalto, dando la espalda al contingente policiaco, y así exhibir sus mantas.

Luego la llovizna los ahuyentó también a ellos, mientras en el Zócalo, aquellos traídos para hacer de público en la ceremonia presidenicia del Grito de Independencia, escuchaban a La Trakalosa de Monterrey.

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Peña Nieto da su cuarto Grito de Independencia

Desde el Balcón Central de Palacio Nacional y en punto de las 23:00 horas, el presidente Enrique Peña Nieto emuló el llamado al inicio de la Independencia de México, que hace 206 años hizo el cura Miguel Hidalgo.

Al salir al balcón de Palacio Nacional, el mandatario tocó cinco veces la Campana de Dolores, tras lo cual arengó a las miles de personas reunidas en la Plaza de la Constitución:

“Mexicanos, vivan los héroes que nos dieron patria y libertad. ¡Viva Hidalgo!, ¡viva Morelos!, ¡viva Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡viva Allende!, ¡viva Aldama!, ¡viva Galeana!, ¡viva Matamoros!, ¡viva Guerrero! ¡Viva la independencia nacional! ¡Viva México!, ¡viva México!, ¡viva México!”.

El Ejecutivo federal terminó la ceremonia tocando nuevamente la campana, después sonó el Himno Nacional, que cantó en compañía de su esposa Angélica Rivera de Peña; enseguida sonaron las campanas de la Catedral Metropolitana.

Juegos pirotécnicos iluminaron la Plaza de la Constitución, mientras se escuchaban piezas musicales vernáculas que Peña Nieto, su esposa y sus hijos observaron con atención.

Como el año pasado, el Presidente de la República canceló la cena de gala que se ofrecía habitualmente a personalidades invitadas especialmente para esta celebración nacional.

Antes, el presidente Peña Nieto recibió la bandera de México, que llevó a Palacio Nacional una escolta formada por cadetes del Heroico Colegio Militar.

El mandatario portaba la banda presidencial cuando llegó al Salón de Recepciones, donde ya se encontraban integrantes de su gabinete legal y ampliado, así como representantes del cuerpo diplomático.

Invitados. En esta ocasión también se invitó a directivos de organizaciones no gubernamentales, artesanos, investigadores, activistas ambientales, emprendedores, productores del campo y becarios, quienes ocuparon diversas salas de Palacio Nacional.

Una vez recibido el lábaro patrio, el cual fue entregado por una escolta conformada por cadetes mujeres, el titular del Ejecutivo federal salió al balcón central que da a la Plaza de la Constitución, donde lo esperaban miles de personas para presenciar el tradicional Grito de Independencia y recordar a los héroes que encabezaron esa gesta histórica hace 206 años.

Portando la bandera nacional, el mandatario lanzó vivas a los héroes de la independencia mexicana, tras lo cual repitió tres veces el grito de “¡Viva México!”, coreado por miles de personas congregadas en la Plaza de la Constitución.

La ceremonia evoca la arenga lanzada la madrugada del 16 de septiembre de 1810 por el cura Miguel Hidalgo, quien llamó a los mexicanos a sublevarse contra la autoridad virreinal de la Nueva España.

Actos parecidos se desarrollaron en los 31 estados de la República mexicana, encabezados por los respectivos gobernadores.

Los festejos continúan hoy con el tradicional desfile militar que concluye en el Zócalo.

El Universal