En la III Reunión de Ordinaria del Consejo de Administración del Banco del Sur, realizada en Quito, ministros de finanzas y delegados de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) pasaron revista a diversos aspectos del convenio constitutivo de aquella institución, a los acuerdos generados en sesiones previas y al cronograma de aportes de capital de una entidad que está pensada para facilitar el fortalecimiento de la integración y financiar grandes proyectos productivos regionales.

“El Banco del Sur es una iniciativa de los países latinoamericanos y busca trabajar con sus propios capitales para el desarrollo de proyectos estratégicos regionales. Como Ecuador vamos a impulsar fuertemente la capitalización de esta entidad y que entre a operar lo más pronto posible”, dijo Fausto Herrera, ministro de Finanzas de Ecuador. Los delegados de Argentina, Bolivia, Uruguay, Venezuela y Ecuador, -países signatarios del convenio constitutivo del Banco del Sur, consideran que la entidad financiera tendrá un papel clave en el desarrollo de proyectos en Sudamérica y el Caribe.

Según las estadísticas del Banco de Pagos Internacionales, América Latina tiene depositados más de $ 1.034 millones en el resto del mundo y el 75% del monto se encuentra en Estados Unidos. En la agenda se previó el reajuste del programa de aportes de capital de este año, la modalidad operativa de la capitalización del banco y convocar a Colombia, Chile, Perú, Guyana y Surinam, como miembros de la Unasur, para que se integren a este proyecto. Cada uno de los países asistentes comprometerá recursos por $ 9,8 millones.

Si así sucede, al finalizar el primer año, el capital inicial del Banco del Sur llegaría a $ 200 millones, señaló Andrés Aráuz, representante del Presidente de la República ante esta institución y ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano. El funcionario ecuatoriano agregó que la sede de la nueva institución financiera latinoamericana estará en Caracas, donde iniciará operaciones el 1 de octubre del año en curso. “El país planteó proyectos para ampliar la red de interconexión eléctrica y de fibra óptica, tarea fundamental para mantener con seguridad los procesos de comunicación y conectar la red ferroviaria al resto de Latinoamérica”, dijo Aráuz.

El Telégrafo