Movimientos sociales de México expidieron un comunicado en rechazo del golpe de Estado parlamentario que se concretó en Brasil contra la mandataria constitucional Dilma Rousseff este miércoles 31 de agosto.

“Lo que no ganaron en las urnas, lo lograron mediante una serie de artimañas seudo legales impulsadas por personajes sin ninguna autoridad moral”, expresan.

En el texto, los organismos firmantes expresaron que la decisión tomada por el Senado Federal de Brasil en el impeachment que se desarrolló en contra de Rousseff desde el 12 mayo por supuesta violación a la Ley de Responsabilidad Fiscal, es ataque a la institucionalidad democrática precisamente porque no existen pruebas de que ella cometiera tales crímenes, pero en cambio muchos de los responsables de juzgarla tenían cargos de corrupción comprobables.

El Senado (por 61 votos a favor y 20, en contra) destituyó a la presidenta sin justa causa y su derecho de defensa fue cercenado en diversas etapas del proceso, así mismo lo ha denunciado el abogado defensor José Eduardo Cardozo.

Rousseff fue acusada de supuesta violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal por dictar tres decretos sin autorización del Congreso que presuntamente manipularon las cuentas públicas de 2014 (año de su reelección) y de inicios de 2015. También fue acusada por atrasos en depósitos que el Estado debía hacer en la banca pública para costear diversos planes del Gobierno. La derecha sostiene que eso se convirtió en un crédito que generó luego costosos intereses.

Los artículos usados para acusarla del delito que justifica la destitución presidencial según la constitución son del año 1950. El primero castiga toda violación “de la ley de presupuesto” y el segundo la obtención de créditos por parte del Estado con entidades financieras públicas o que están bajo su propio control.

La Defensa apeló la decisión del Senado recientemente porque tales artículos “no son compatibles” con la actual Constitución de 1988 ya que no se incorporó plenamente el texto legal que los contiene, conocido como “Ley de Impeachment”, opina Cardozo.

Esta y otras apelaciones que se presentarán ante el Supremo Tribunal Federal son expresión de lo que hoy manifiestan los movimientos sociales de

A continuación lea el comunicado completo:

Los organismos de solidaridad y movimientos sociales establecidos en México, abajo firmantes, manifestamos nuestro profundo repudio al golpe de estado parlamentario en Brasil en contra de la legítima presidenta Dilma Rousseff.

Lo sucedido en Brasil es un descarado ataque a la institucionalidad democrática, por lo tanto repudiamos la decisión de las Cámaras de la República Federativa del Brasil, considerando que la presidenta fue electa por más de 54 millones de personas; que el proceso de impeachment se implementó sin pruebas de delito alguno, impulsado por legisladores quienes en su mayoría están sujetos a procesos judiciales por corrupción, incluyendo al usurpador Michel Temer , señalado como agente informante de la CIA, quien además cuenta con 22 juicios abiertos en su contra por corrupción, contratos leoninos, negocios turbios, abuso de poder, violación constitucional de funciones y atribuciones, todo lo cual significa en los hechos, que una mafia se apodere de los órganos del estado brasileño.

Esa conspiración, con la decisión del Senado, quedó totalmente demostrada por connotados juristas nacionales e internacionales, incluyendo al presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Wilmar Méndez afirmando que el impeachment está plagado de violaciones a la Constitución Nacional.

Lo que no ganaron en las urnas, lo lograron mediante una serie de artimañas seudo legales impulsadas por personajes sin ninguna autoridad moral debido a sus oscuros antecedentes, quienes ahora buscan beneficiarse de una segura impunidad y de continuar acumulando fortunas malhabidas.

Lo que está en el fondo de este repudiable golpe, es una maniobra impulsada por la oligarquía local, el imperialismo y los grandes medios de comunicación con el fin estratégico de imponer las políticas neoliberales en beneficio de las grandes corporaciones, del capital financiero internacional y en detrimento del pueblo brasileño. Por supuesto, que la OEA y su empleado Luis Almagro, en este caso, no va a “convenir” en una reunión con el Comando Sur de EU, de aplicar la “carta democrática”, que con tanta disposición y esmero pretendió imponer contra el gobierno legítimo de Venezuela, acosado también por el imperialismo y la derecha internacional con la amenaza permanente de un golpe de estado, promovido por los mismos personajes que ya lo habían intentado en abril de 2002 y que fue frustrado por el pueblo en la calle y la fuerza armada bolivariana.

No cabe duda que este golpe parlamentario con características similares a los de Honduras en 2009 y en Paraguay en 2012, forma parte de la contraofensiva oligárquico-imperialista con el objetivo de acabar con los procesos autonómicos, progresistas y de izquierda de la región, lo que conlleva a terminar con la política exterior de Brasil emprendida por los gobiernos del PT, que impulsaron la creación de organismos regionales de integración, tales como la UNASUR y la CELAC, con el fin de ir ganando espacios de mayor independencia de los centros de poder de las grandes potencias.

Los gobiernos de Lula y Dilma llevaron a cabo una avanzada política económico- social logrando un crecimiento productivo con inclusión social, la defensa de sus recursos naturales, la generación de empleo, el combate a la pobreza, la salida de la miseria de más de 35 millones de brasileños que vivían en condiciones inhumanas y la elevación del ingreso de otros 40 millones, la ampliación de las oportunidades a sectores marginados en la educación y la salud. De acuerdo a lo ya comprobado en estos meses de interinato, todas estas conquistas serán desmanteladas por el gobierno usurpador, en detrimento del las grandes mayorías del pueblo brasileño.

Ante este terrible golpe, creemos que no es momento de vanas lamentaciones y desilusiones; por el contrario, estamos convencidos que la lucha, en sus formas más variadas, es el único camino para derrotar lo antes posible al régimen espúreo. En este sentido, confiamos plenamente que el hermano pueblo brasileño tendrá la capacidad de organizarse en una amplia alianza formada por el PT, el MST, las fuerzas de izquierda y movimientos sociales, para emprender la defensa de las conquistas sociales alcanzadas y oponerse a las políticas de despojo de carácter neoliberal.

El pueblo brasileño no está solo, cuenta con la solidaridad y lucha internacionalista de los pueblos de Nuestra América.

Por nuestra parte, ratificamos nuestro profundo repudio al golpe de estado parlamentario en Brasil y manifestamos nuestra mayor solidaridad con su pueblo y en especial al Partido de los Trabajadores, a Dilma y Lula. La lucha sigue y no podrán detenerla. ¡Hasta la victoria siempre!

Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela
Grupo de Apoyo al Frente para la Victoria de Argentina en México
Asociación Salvador Allende de Chile en México
Grupo de Frenteamplistas de Uruguay en México por la Izquierda
Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (Capítulo México)
Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba
Comité Mexicano de Solidaridad con Bolivia
Movimiento de Solidaridad Nuestra América
Grupo Plural Feminista en Apoyo a Dilma Rousseff
Frente Popular Francisco Villa México Siglo XXI
Izquierda Democrática Nacional
Movimiento Nacional por la Esperanza
Izquierda Democrática en América Latina
Departamento de Relaciones Internacionales del PRD
Movimiento Comunista Mexicano
Movimiento Nacional por el Poder Popular
Cátedra Socialista Antonio Gramsci México
Sindicato Mexicano de Electricistas
Partido Popular Socialista-APN
Coordinadora Nacional Patria Nueva
Grupo Tacuba
Partido del Trabajo
Comité de Solidaridad con Palestina

TeleSur