Por Silvia Naishtat

Recién llegada desde Londres, donde aseguró que Argentina desea retomar los vuelos directos a Malvinas y hasta aceptó abrir el diálogo sobre la explotación petrolera en el archipiélago, la canciller Susana Malcorra comenzó a preparar la que será una agitada agenda desde el próximo lunes. El Foro de Inversión, con los CEO de varias de las principales empresas del mundo, la tiene como una de sus panelistas.

-¿Qué visión se tiene en el exterior sobre Argentina?

-En un mundo que vive un momento muy complejo, con una tendencia a cerrarse, con rechazo a la apertura en muchas partes, esta movida de Argentina de integrarse al mundo se ve positivamente, con gran interés, y eso lo vamos a observar con el Foro de Inversión que ha despertado un gran entusiasmo. Pero también hay dudas con respecto al largo plazo.

-¿A qué se refieren esas dudas?

-La pregunta que se hacen es si esta transformación es un compromiso de la sociedad a largo plazo, de la dirigencia en su conjunto. O si no forma parte de un ir y volver que ha caracterizado a la Argentina. Hay cautela, porque muchos se preguntan cuán en serio y cuán a fondo es la transformación de la Argentina. Estamos transitando un camino que es muy finito.

-¿Hay inquietud sobre la gobernabilidad?

-Lo que ha pasado en los primeros ocho meses de la gestión del presidente Macri ha mostrado una madurez de la dirigencia para liderar en grandes acuerdos en temas fundamentales. Más que la gobernabilidad, la cautela está relacionada con la convicción de si estamos dispuestos a dejar atrás este modelo esencialmente cerrado, que tiene que ver con visiones del mundo que no son proclives a la inversión. No es un problema de gobernabilidad: hemos probado que desde una minoría en el Congreso se han logrado acuerdos para decisiones importantes, con el acompañamiento de la oposición.

-La cautela, entonces, ¿está relacionada con la sociedad argentina?

-Tiene que ver con si somos capaces de dejar atrás una visión enraizada en el populismo. Estoy convencida de que la sociedad está buscando una nueva forma de construir futuro, pero, por supuesto, se hace camino al andar.

-¿Cuáles son los socios estratégicos de la Argentina?

-Nuestros primeros socios son nuestros vecinos. Más allá de las diferencias y complejidades en el Mercosur, no podemos construir algo si no somos socios fuertes en el Mercosur. En eso estamos trabajando y nos empeñamos cada vez más. Un segundo círculo es América del Sur en su totalidad con la visión de abrirnos al Pacífico. Hay necesidad de estrechar lazos con esos países. Y eso tiene que ver con la vecindad. Cuando se mira a otros países, sus primeros socios estratégicos son los que están cerca. Después vienen los históricos aliados que son Europa y EE.UU., aunque la articulación con Europa es compleja.

-¿Lo dice por el acuerdo con el Mercosur?

-Se está viendo en esa negociación. Europa no está todavía dispuesta a abrirse a aquellos sectores que para nosotros son esenciales y que hacen a nuestra competitividad como la agroindustria, que para Europa es un sector muy complejo de apertura, pese a que le representa muy poco como porcentaje de PBI.

-¿Y China?

-China es un nuevo socio estratégico. Cuando uno se vincula con nuevos socios estratégicos, tiene que entenderlos y saber cómo funcionan. China tiene una visión de muy largo plazo, miran sus asociaciones no por lo que va a pasar en los próximos 5 a 10 años, sino en 50 años. Es evidente que la seguridad alimentaria es central para ellos, y de ahí la importancia de América Latina en general y de Argentina en particular. China está mucho más abierta, más flexible y más dispuesta. Más allá que la asociación con China no sale tan naturalmente como una posible asociación con Europa. La actitud de China nos facilita avanzar antes que con Europa y tenemos que ser conscientes, ya que por otro lado necesitamos demostrar resultados en el tiempo, no se puede esperar infinitamente y quien esté dispuesto a acompañarte antes, se vuelve un socio más privilegiado.

-¿Comparte el temor de los industriales argentinos, también brasileños, sobre China?

-Está la cuestión de China como economía de mercado. Hubo un reconocimiento en el 2004 durante la presidencia de Néstor Kirchner, que dio el primer paso. El tema está en la Organización Mundial de Comercio (OMC), que debe decidir en diciembre. Habiendo sido pioneros en el reconocimiento a China por la administración anterior, nosotros tenemos que trabajar y avanzar en un reconocimiento pero hay que respetar la cantidad importante de casos en discusión de dumping y no dejarlos caer de un momento para otro.

-Pero los empresarios creen que si la OMC reconoce a China como economía de mercado, será muy difícil demostrar que China exporta a precio de dumping …

-La mayor preocupación de los empresarios es que nos veamos inundados por productos chinos que compitan de manera desleal. La conversación del presidente Macri con el presidente Xi Jinping fue muy clara. Xi Jinping fue muy abierto al decir que tienen intereses más complejos y más completos con la Argentina que generar una balanza comercial positiva enorme para China. Nosotros tenemos que escuchar muy bien los planteos de los empresarios y trabajar muy bien en una negociación con China. Ellos son buenos negociadores y son flexibles, hay que avanzar paso a paso. También es cierto que debemos fijar horizontes de aumento de la competitividad en sectores que lo necesiten. Eso se los dije a los empresarios, hay que darles tiempo de reconversión pero luego hay que empezar a abrir la entrada de productos. Esto es complejo y requiere de una construcción paso a paso. Tampoco el empresariado puede asumir que un cierre absoluto de importaciones se puede prolongar.

-¿Qué significa para Argentina ser parte de la “troika” del G-20 con Alemania y China?

-Es parte de la organización del G-20 que contempla al país que hizo la última cumbre con los próximos organizadores para establecer puentes y articular las agendas. Para nosotros ser parte de una troika junto con Alemania y China es muy significativo: nos permite trabajar en políticas globales. Estamos empezando a delinear los temas de 2018, cuando Argentina sea la sede del G-20. Y el hecho de que sea China también parte de la troika nos permite tener otro canal de comunicación con ellos. Uno de los temas que estamos pensando en incluir es la educación, que no ha sido parte de la agenda del G-20.

LA ELECCIÓN EN LA ONU

El último viernes hubo una nueva votación en la elección para la secretaría General de Naciones Unidas. Susana Malcorra salió séptima. Pero aseguró que seguirá intentando. “La carrera hacia la obtención de la secretaría general es muy compleja. La lectura de lo que puede ocurrir es que se vayan trabando los candidatos porque Rusia o los países occidentales no se sienten cómodos con uno u otro. Nosotros creemos que Latinoamérica puede ser una alternativa de consenso y yo podría representar esa alternativa. En lo personal tengo un compromiso con el presidente Macri, estoy trabajando en esta responsabilidad, trabajando para la Argentina full time, pese a que haya gente que dice que estoy en campaña por la ONU. Yo mantengo mi compromiso con el Presidente. No me voy”.

Clarín