En Quito, en una reunión realizada en la sede de la Unión de las Naciones Suramericanas (Unasur), Carina Vance, exministra de Salud del Gobierno y actual directora del Instituto de Gobernanza de la Salud, presentó ayer la experiencia ecuatoriana de compras públicas ante representantes de otros países.

La funcionaria señala que el sistema ecuatoriano de compras públicas será socializado a nivel regional, con el objetivo de adquirir medicinas a bajo precio y mejorar sustancialmente el estado de salud de los habitantes. “

El sistema de subasta aplicado en Ecuador nos interesa mucho porque es uno de los principales ejes de trabajo de Unasur. También queremos analizar cómo lograr que todos estos insumos lleguen a la población a un costo adecuado y que los Estados puedan cumplir con el financiamiento que ello implica”, expresa, añadiendo que la compra de medicamentos requiere hasta el 50% del presupuesto público de salud en muchos países.

“Como instituto buscamos universalizar los sistemas de salud para que esta sea inclusiva. En especial, en Latinoamérica la salud ha sido marginada por muchos años y era un privilegio y no un derecho”.

Vance asevera que para controlar el precio de los medicamentos que imponen las farmacéuticas y por ende sus ganancias, es imprescindible un banco de precios referenciales que permitan negociar con las grandes casas fabricantes de estos productos.

Este banco permitirá que los Estados no negocien a ciegas y tengan referentes de los costos de medicamentos y permitir con ello que la población tenga capacidad de adquisición de los mismos.

En el caso de Ecuador, la reducción de los costos estuvo relacionada con el hecho de que el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop) levantó ese banco de datos a nivel regional, contando con la ayuda de otros países que tenían también esta información válida. Así se determinaron los precios más bajos y competitivos en 425 productos que se comercializan en la región y subregión, beneficiando con ello al Estado ecuatoriano. El mecanismo de compras del Sercop toma en cuenta la variabilidad de los precios y, de esos que ya son los más bajos de la región logra una reducción mayor.

“Las farmacéuticas siempre quieren esconder los precios y que no podamos negociar como ente público”, afirmó la exministra de Salud.

El objetivo de los ministros de Unasur es constituir el banco de precios para medicamentos y tener una herramienta real para negociar con las farmacéuticas y evitar que cobren excesivamente los medicamentos, proponiendo como Estados la reducción sustancial de estos valores.

Para Santiago Vásquez, director general del Sercop, las buenas prácticas implementadas con el sistema de subasta inversa permitieron ahorrar $ 320 millones en la adquisición de 325 productos.

Explicó que el precio final de los bienes adquiridos por el sector público presenta diferencias de hasta 600% con respecto a los precios comerciales de algunas medicinas.

Hasta diciembre de 2016, el Sercop espera realizar una nueva subasta inversa para adquirir 300 medicamentos por el valor de $ 500 millones.

El Telégrafo