Según los datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2015, revelados esta semana, las personas en situación de pobreza por pertenencia a pueblo indígena alcanzan a un 30,8%. Esto de acuerdo a la nueva metodología que estrenó el instrumento en el aspecto de la medida de Pobreza Multidimensional, ya que en esta edición amplió una categoría (de Vivienda a Vivienda y entorno) e incorporó otra: Redes y Cohesión; cuyos indicadores se suman a los ya tradicionales como son Educación, Salud, Trabajo, Seguridad Social.

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Ahora, si nos remitimos a las cifras entregadas por la Casen en 2013, respecto de la población originaria total en el país, cuya cifra alcanzaba 1.565.915 (ver gráfico abajo), podríamos inferir que al menos más de 500 mil personas indígenas viven en pobreza. Es decir, uno de cada tres indígenas son pobres en Chile.

Recordemos que la encuesta considera las etnias reconocidas por la Constitución, tales como la aymara, quechua, atacameño, coya, yagán, diaguita, kawésqar, mapuche y rapa nui; además, el instrumento fue aplicado a 83.887 hogares, cuya muestra se distribuyó en las 324 comunas que componen el país.

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En el mismo sentido, respecto del porcentaje de hogares en situación de pobreza por ingresos en relación a la pertenencia del jefe/a a un pueblo indígena, la CASEN 2015 arroja que un 16,4% de éstos hogares viven en situación de pobreza. No obstante, si comparamos con los datos de la misma encuesta de 2006 el guarismo disminuye un 23,6% (Ver gráfico abajo).

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Finalmente una reflexión: Si bien la Encuesta Casen demuestra una disminución de la pobreza en términos generales, la escandalosa brecha de la desigualdad se mantiene o va en aumento, ya que aún permanece la misma Constitución que promueve esta inequidad y además el sistema económico imperante en el país también favorece esta disparidad. Es por ello que el obispo de Aysén, Luis Infanti, puntualiza que la problemática de la pobreza no sólo se refiere a dinero. “La pobreza también es una forma de esclavitud que reduce, disminuye, ofende y hiere la dignidad humana (…) ¿Necesita Benetton un millón de hectáreas en la Patagonia? En Aysén el 96% de la propiedad del agua es de una transnacional”.

El Ciudadano