Qué dirá el Santo Padre

Macri viajó junto a su esposa y dos hijas. Mañana se reunirán con el Papa y el domingo participarán de la ceremonia de canonización del Cura Brochero en la plaza San Pedro. El Presidente espera dejar atrás su historia de malos entendidos con Bergoglio.

Esta madrugada (6 de Italia, 1 de Argentina) llegó al aeropuerto Fiumicino de Roma el presidente Mauricio Macri junto a su esposa, Juliana Awada, para reunirse mañana con el papa Francisco y participar el domingo de la canonización del cura José Gabriel Brochero, el primer santo que nació y realizó su labor en Argentina. “Tengo las mejores expectativas”, avisó Macri sobre su nueva reunión con el Papa, con quien mantiene una relación complicada.

Macri partió ayer por la tarde en el vuelo AZ 681 de Alitalia. En esta ocasión, además de su esposa viajaron con Antonia, la hija de ambos, y con Valentina, la hija que tuvo Awada en su primer matrimonio con el conde Bruno Barbier. Además, Agustina Macri, de 33 años, hija del primer matrimonio del Presidente, ya estaba en Roma esperándolos. Quedarán alojados en el hotel De Russie, un cinco estrellas ubicado en la via del Babbuino, en el centro histórico, a metros de la Piazza del Popolo. Con suites que llegan hasta los 8600 euros la noche, el lujoso De Russie es el elegido por Macri desde hace años cada vez que pasa por la Ciudad Eterna.

Los cinco, con una imagen buscada de familia “ensamblada” con éxito, irán mañana a ver a Francisco a las 10.30 a un encuentro pautado en el estudio anexo al aula Paulo VI del Vaticano. También participarán funcionarios: la canciller Susana Malcorra, el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, el secretario de Culto, Santiago de Estrada y su segundo Alfredo Abriani. En una entrevista, Macri aseguró que llega al encuentro con “las mejores expectativas” y que tendrá “una buena conversación” para hablar “de nuestro país, del futuro, del mundo, escuchar cuáles son sus consejos, siempre me ha dado buenos consejos”.

Claro que llega con la carga del encuentro anterior, en febrero pasado. Todavía no está claro el motivo, pero nada en aquella ocasión anduvo bien. Para empezar, respondiendo a la solicitud de entrevista excesivamente formal enviada desde la Casa Rosada, el encuentro se hizo en la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano. Allí es donde Francisco mantiene sus reuniones protocolares mientras que los encuentros más afectuosos y personales los realiza en la Residencia Santa Marta, donde vive. La reunión duró apenas 22 minutos, un gran contraste respecto a las largas charlas que Francisco solía mantener con la ex presidenta Cristina Kirchner. Pero lo que más se recuerda es el gesto adusto que el Papa mantuvo durante toda la entrevista, especialmente en el momento de las fotos.

Luego ocurrió el episodio en el que el Papa ordenó, sorpresivamente, devolver los fondos que el gobierno argentino había donado para la iniciativa Scholas Ocurrentes. “Temo que puedan caer en la corrupción”, les explicó en una carta el rechazo a los responsables de la iniciativa papal. En su entorno sostuvieron que le había molestado la manera en la que el Gobierno había presentado la millonaria donación.

Se supone que fue el último cortocircuito y que, desde entonces, emisarios de ambas parte se esforzaron para acercar al Vaticano con la Casa Rosada, de lo que surgió la reunión de mañana. Macri, además, concurrirá con sus hijas, con lo que evitará el formalismo de la vez anterior. Pero, como prólogo, dos semanas atrás, el Papa difundió un video dirigido a los argentinos en el que avisó que tampoco visitará el país en 2017 como se especulaba.

Pero la reunión con el Papa no será la única actividad de Macri en Roma. El mismo sábado, tras el encuentro, el Presidente participará junto a la canciller Malcorra de una reunión con los embajadores argentinos acreditados en los países de Europa y ante organismos internacionales con sede en el Viejo Continente que se hará en el Hotel Meliá. Además, está previsto que durante su estadía en la capital italiana el Presidente tenga un encuentro informal con el primer ministro Matteo Renzi, con quien mantiene una muy buena relación personal.

El domingo, Macri asistirá a la canonización del Cura Brochero en una ceremonia que encabezará el papa Francisco en la plaza San Pedro. En el Vaticano esperan unos mil fieles argentinos, además de más de treinta obispos y cien sacerdotes llegados especialmente para la ocasión. Además, durante la ceremonia para la que ya cuelga un tapiz con la imagen del Santo en la fachada de la Basílica de San Pedro estarán presentes los cuatro cardenales argentinos: Héctor Villalba, Leonardo Sandri, Mario Poli y Estanislao Karlic.

Página 12