Los ataques contra siete líderes de comunidades campesinas desde cuando Colombia celebró el cese del fuego bilateral y definitivo entre el Gobierno y las Farc tienen alarmadas a varias poblaciones del Cauca.

Esos ataques han dejado 5 muertos y dos heridos. Pero, hasta ahora, y no obstante el ofrecimiento de recompensas, no hay capturas ni se ha determinado alguna relación entre los casos.

El último atentado ocurrió el miércoles pasado a las 8 de la noche, cuando pistoleros en moto llegaron hasta la casa de Esnéider González, de la Asociación de Víctimas Arte Paz y Vida y de la Asociación de Trabajadores Campesinos, y le dispararon.

González se encontraba descansando en su casa, ubicada en la zona de reserva campesina del municipio de Corinto, Cauca, y recibió varios disparos que le causaron heridas en la espalda y la cabeza, por lo que fue remitido del hospital municipal a Cali.

Este líder había participó en las visitas oficiales a la zona que se proyectaba como un punto transitorio de normalización, en la vereda La Cominera, en el marco de los acuerdos de paz con las Farc.

Ante estos hechos, el gobernador del Cauca, Óscar Campo, dijo que está a la espera de información oficial de la Fiscalía y la Policía que permita esclarecer estos hechos que “hoy les roban el sosiego a muchas de las comunidades en el departamento”.

El domingo pasado fue asesinado Yímer Chávez Rivera, de 31 años, en Frontino Bajo, jurisdicción de La Sierra, sur del Cauca. También lo balearon encapuchados cuando salía de su casa. En este ataque fue herida Noira Castillo, con quien se disponía a viajar en una motocicleta.

“El compañero asumía una responsabilidad de liderazgo en el establecimiento y fortalecimiento de las guardias campesinas”, afirmó Wálter Quiñónez, también integrante de la Organización para el Desarrollo Urbano y Campesino (Ordeurca). Miembros de este organismo ya habían sufrido un ataque el 19 de mayo pasado, cuando pistoleros dejaron herida a Ana Milena Miranda, quien hace parte de la junta de acción comunal de la vereda Antón Moreno en Sotará.

Esta mujer residía en un predio que fue entregado por el entonces Incoder y allí la atacaron hombres con capuchas.

En la región también se recuerda el asesinato, el pasado 6 de septiembre, de la campesina Cecilia Culcué de Noscué, de 58 años, quien era propietaria de un predio rural en donde se ubicaría el punto transitorio de normalización. Ella fue atacada con machete en el sector de La Cominera y las autoridades señalaron que podría tratarse de un lío de tierras.

Incluso, el 29 de agosto, cuando se anunció el cese del fuego bilateral, en la vía que une a los corregimientos de La Herradura y Llacuanas, zona rural del municipio de Almaguer, fueron asesinados tres líderes campesinos: Joel Meneses, uno de los fundadores del Comité de Integración del Macizo Colombiano (Cima), y sus compañeros Ariel Sotelo y Mereo Meneses. Ellos fueron ultimados por desconocidos que vestían prendas militares y portaban armas largas.

Quiñónez aseguró, ya para finalizar, que “hay una situación muy compleja en el Cauca; venimos hablando de paz y de negociaciones con los grupos armados y el Gobierno no actúa para la protección y garantía de los derechos humanos”.

El Tiempo