Las calles, nuevo escenario de presión en defensa de la paz

El rechazo expresado por una ligera mayoría de colombianos contra los acuerdos de paz de La Habana en el plebiscito sacó la gente a las calles a respaldar la paz y este fenómeno social está convirtiéndose en un instrumento de presión para evitar que vuelva la guerra.

Desde el pasado 6 de octubre, cuando decenas de miles de ciudadanos salieron a marchar en 14 ciudades colombianas y en otros países en defensa de la paz, no cesan de surgir organizaciones sociales y grupos espontáneos de ciudadanos que se lanzan a las calles a manifestar su anhelo de paz.

Como dijo el senador Roy Barreras, miembro del equipo negociador del Gobierno en La Habana, “hay mucha gente que no se levantó a votar en el plebiscito, pero que cuando vio sobrevenir el riesgo de la guerra se levantó a marchar”.

La interpretación del senador Iván Cepeda, del Polo Democrático, es que “la paz ha echado raíces en la sociedad de tal forma que la gente no está dispuesta a dejar que esta posibilidad se escape”.

La gente volcada a las calles, como ocurrió en Alemania en 1989, acabó con el Muro de Berlín y terminó con la caída de la antigua Unión Soviética. Más recientemente la llamada Primavera Árabe puso fin a décadas de un régimen político en Egipto.

Aunque Colombia no ha sido ajena a las movilizaciones como instrumento de presión de grandes transformaciones políticas y sociales (una corriente así terminó cambiando la Constitución en 1991) esta vez las manifestaciones colectivas en defensa de la paz están aumentando cada día y convocando a todos los sectores sociales.

La multitudinaria “marcha del silencio” del pasado 6 de octubre, liderada por estudiantes, que convirtió la Carrera Séptima de Bogotá en un inmenso río humano y luego se apoderó de la Plaza de Bolívar convirtiéndola en un colorido espectáculo con antorchas y velas encendidas, en invocación de paz, podría repetirse una y otra vez.

Este miércoles decenas de miles de estudiantes, víctimas, campesinos, indígenas, afros y artistas, volverán a llenar la Plaza de Bolívar de Bogotá para exigir al Gobierno, a la oposición y a la guerrilla, la concreción de un acuerdo de paz pronto.

En Bogotá ya hay más de 6 mil indígenas listos para marchar este miércoles. Unos 10 mil campesinos comenzarán a llegar a la Universidad Nacional desde donde la movilización partirá rumbo a la Plaza de Bolívar a la una de la tarde. Otros miles de estudiantes harán una calle de honor desde la Calle 26 con Carrera Séptima, por donde desfilarán los demás sectores sociales, especialmente las víctimas, a quienes está dirigido el homenaje colectivo de este miércoles.

Tratando de explicar el fenómeno de más y más gente en las calles en defensa de la paz, Iván Garzón, director del programa de Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, dijo que “quizás el rechazo del acuerdo generó cierta conciencia sobre el riesgo de la paz y ahora la gente ha salido a las calles a proteger ese derecho”.

En el pasado reciente el país fue escenario de grandes movilizaciones que desde las calles le pidieron a las Farc poner fin al secuestro y a sus actos criminales. Y fructificaron.

Hoy las Farc, tras el fracaso del acuerdo de La Habana en las urnas, han decidido apoyar esas marchas y las han estimulado.

Ante este respaldo multitudinario de Colombia a la paz, juramos no dar marcha atrás”, dijo ‘Iván Márquez’, desde la capital cubana.

El expresidente Álvaro Uribe, principal opositor de los acuerdos con las Farc, también ha advertido que “la calle” es uno de los recursos que le quedan para su lucha.

Aunque los estudiantes han sido los primeros en promover estas manifestaciones, otros sectores sociales han llegado a respaldarlos.

Alejandro Franco, estudiante y uno de los organizadores de la movilización de este miércoles, dijo que “la gente en la calle va a pedir que la búsqueda de la paz no sea convertida en un fortín electoral para 2018”.

Las movilizaciones masivas, como la que este miércoles ocurrirá en Bogotá, llenan un espacio dejado por los actores tradicionales de poder para mover a los ciudadanos.

485 km a pie para sumar voluntades por la paz

Recorrer 485 kilómetros de Cali a Bogotá y de municipio en municipio e ir sumando voluntades por un acuerdo de paz. Este es el objetivo de la marcha que realizan víctimas del conflicto armado en el Valle del Cauca y que se espera llegue hoy a Buga.

Los caminantes agitan tres consignas ‘El ‘Sí’ y el ‘No’ unidos por la paz’, ‘Acuerdo ya’ y ‘No más víctimas’.

“Estas manifestaciones tienen que repetirse: estudiantes, víctimas, campesinos, afros, indígenas, amas de casa, obreros, todos pidiendo que no se dilate el acuerdo de paz, que el tiempo es el peor enemigo y cualquier cosa puede afectar este proceso”, dice Jhon Jairo Hoyos, uno de los impulsores de la marcha. Hoyos es hijo del diputado Jhon Jairo Hoyos, uno de los 11 asambleístas del Valle secuestrados en el 2002 por las Farc y cinco años después fueron asesinados.

La marcha salió en la mañana del lunes de Cali y ese mismo día llegó a Palmira. “A la llegada a Palmira nos acompañaron más de 1.000 personas y hoy (este martes) en Guacarí, unas 500. Hay mucha receptividad y la gente se suma a nuestras consignas”, dice Hoyos, de 47 años, quien asegura que cada paso que da es un paso que dio su padre en las montañas en los años que estuvo secuestrado por las Farc.

Marchas en varias ciudades

Las marchas convocadas por la Universidad Nacional en el país arrancarán desde diferentes puntos del país. En Bogotá, Manizales y Palmira se iniciará en la plaza de Bolívar de cada ciudad, y en Medellín, desde La Alpujarra.

Estas movilizaciones, a las que se sumarán organizaciones de víctimas y cabildos indígenas, se realizarán desde las 3 p. m. En Bogotá, la idea es hacer un camino de flores para que por él transiten las víctimas. En Cali, la marcha será a las 5 p. m. e irá entre el parque de las Banderas hasta la plazoleta de San Francisco.

Por su parte, la Universidad de Córdoba convocó a la jornada ‘Marcha por la paz y la vida’, que partirá de la sede principal hasta el parque Simón Bolívar.

El Tiempo


Santos siguió su diálogo con los del ‘Sí’ y los del ‘No’

Si bien se ha asociado al uribismo como el mayor impulsor del ‘No’ en el plebiscito, este martes quedó demostrado que quienes tienen reparos a lo pactado con las Farc representan a distintos sectores sociales.

Y eso se evidenció en los encuentros que sostuvo el presidente Juan Manuel Santos con el exprocurador Alejandro Ordóñez, con líderes religiosos y con representantes de las víctimas de las Farc, a quienes les escuchó sus propuestas de ajuste a lo acordado en La Habana.

Uno de los primeros en reunirse con el jefe de Estado fue Ordóñez, quien aseguró tras el encuentro con el Presidente que uno de los compromisos está relacionado con la denominada ideología de género.

De acuerdo con él, acordaron que el Gobierno elaborará un documento para revisar la ideología de género de los acuerdos de La Habana.

“El texto se me presentará en los próximos días para estudiarlo, porque lo importante en esa materia es que logre proteger a la familia y a la niñez colombiana y que ello no afecte las convicciones morales”, dijo Ordóñez.

Fuentes de Palacio explicaron que lo que hará el Gobierno es revisar “si hay algo que insinúe o haga alusión a la ideología de género”, pero aclararon que en el acuerdo, por lo menos de forma evidente, no hay ninguna referencia a este concepto.

Pero el exprocurador aseguró que “el término ideología de género no aparece textualmente en el acuerdo de La Habana, pero el concepto está desarrollado hasta en los rincones del documento”.

Esa posición la comparte Ricardo Arias –uno de los representantes de las iglesias cristianas que apoyó el ‘No’– y quien se reunió con Santos para expresarle que cuando manifiestan su preocupación frente a la ideología de género se refieren al “conjunto de ideas que contiene el acuerdo y que podrían afectar a la familia como célula fundamental de la sociedad”.

“Es por esto que le pedimos al Presidente que reconozca todo un enfoque de familia en el acuerdo logrado con las Farc en La Habana. La redacción misma de los documentos debe tener esa mirada transversal, pues la familia fue la principal víctima del conflicto”, aseguró el líder religioso.

Según reveló Arias, se acordó con el presidente Santos la creación de una comisión que estará liderada por el Ministerio del Interior, y la cual se encargará de revisar las propuestas de los líderes cristianos en cuanto al enfoque de familia en el acuerdo.

Las víctimas

El presidente Santos también se reunió con 14 representantes de víctimas de las Farc, encabezados por Diana Sofía Giraldo, directora de la Fundación Víctimas Visibles.

El mandatario, de acuerdo con ella, se comprometió a exigirles a las Farc “la liberación de todos los secuestrados” y a establecer a la mayor brevedad posible la suerte de los desaparecidos.

“Agradecemos que ahora haya una interlocución directa con las víctimas de las Farc”, dijo Giraldo, pues según ella, durante las negociaciones realizadas en La Habana no se tuvo en cuenta a las víctimas de este grupo guerrillero, sino de otros grupos al margen de la ley.

Durante el encuentro, las víctimas le entregaron al Presidente un documento con las propuestas de ajuste a lo acordado con esa guerrilla.

Otro grupo de afectados por las Farc, esta vez los que apoyaron el ‘Sí’ en el plebiscito, se reunieron al final de la tarde con el jefe de Estado, a quien le expresaron su respaldo.

“Llamamos al consenso nacional y a un Gobierno que escuche a todos los sectores, pero también apoyamos al Presidente en avanzar hacia un acuerdo ya”, expresó John Jairo Hoyos, hijo de uno de los diputados del Valle asesinados por las Farc.

El Tiempo