Tras el encuentro de los partidos políticos con el presidente Juan Manuel Santos, el senador Armando Benedetti aseguró que el presidente no aceptó la renuncia del jefe negociador de La Habana, Humberto de la Calle.

“Antes de que el presidente pronunciara las palabras de que no va a cambiar a su jefe negociador, en quien confía totalmente, todas las cabezas de los partidos habían expresado que el doctor De La Calle es el más expedito para ese puesto y que no se le podía aceptar la renuncia”, dijo.

El jefe negociador hizo pública su decisión de dejar en las manos del presidente Santos su cargo, y se responsabilizó de los errores en el proceso que terminaron un triunfo del No en el plebiscito.

En su mayoría, todos los congresistas que asistieron a la reunión destacaron el trabajo de De la Calle, además de la necesidad de que continúe en las negociaciones, posición de la que se apartó la senadora Claudia López.

“Yo le agradezco al doctor Humberto de la Calle su grandeza, que siempre la ha tenido. Qué bueno que dé ese paso al costado, es que eso es lo que tenemos que hacer los que perdimos: dar un paso al costado y pedirle a los que ganaron que nombren un equipo de renegociadores”, dijo López.

Por ahora se está a la espera de una posible declaración oficial del presidente Juan Manuel Santos.

Temprano en la mañana de este lunes, De la Calle había puesto a disposición su cargo como jefe negociador del Gobierno.

El País


Este es el nuevo pacto político que ‘salvaría’ el proceso de paz

No obstante la negativa de los colombianos a refrendar este domingo en las urnas el acuerdo con las Farc para poner fin al conflicto armado, anoche mismo se abrió un nuevo camino en busca de la paz, mediante la construcción de un gran pacto político que incorpora a la oposición uribista a su viabilidad.

Aunque apenas se conocieron los resultados del plebiscito a eso de las 5 y 30 de la tarde se alcanzó a generar un clima de incertidumbre, pues no había claridad sobre el camino a seguir, el horizonte comenzó a despejarse poco antes de la 7 de la noche, cuando las Farc dijeron desde La Habana que se mantendrán en busca de la paz. Para muchos, ese anuncio alejaba cualquier posibilidad de volver a la guerra.

“Las Farc mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”, dijo ‘Timochenko’, jefe de la organización guerrillera en tránsito hacia la vida civil, desde la capital cubana.

Después vino el propio presidente Juan Manuel Santos, quien a las 7 de la noche en punto, en una breve intervención por la televisión, anunció desde Palacio su decisión de convocar a todas las fuerzas políticas a un diálogo para insistir en la búsqueda de la paz.

“Mañana mismo (lunes) convocaré a todas las fuerzas políticas –y en particular a las que se manifestaron hoy por el ‘No’– para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir”.

Era claro que el diálogo convocado por Santos incluía al uribismo, ganador de la contienda.

Mientras el expresidente Álvaro Uribe, triunfador de la jornada, se reunía en su casa de Rionegro (Antioquia) con sus tres precandidatos (Carlos Holmes Trujillo García, Iván Duque y Óscar Iván Zuluaga), para definir su posición, en Palacio Santos comenzaba a mover sus cartas.

La primera reunión de Santos, tras el fracaso en las urnas, fue con miembros de su familia, y con Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del acuerdo, y Sergio Jaramillo, comisionado de Paz, a quienes dio instrucciones para su diálogo con las Farc, este lunes en La Habana.

Luego se reunió con sus ministros y con el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, con quienes examinó la dimensión del acuerdo político.

Anoche mismo Santos convocó a los líderes de todos los partidos políticos que apoyaron el acuerdo de La Habana a una reunión en la Casa de Nariño, a las 10 de la mañana de hoy, lo que podría ser el punto de partida del pacto.

El ‘Sí’ de Uribe

Pero la idea de que a pesar de la negativa de las urnas se abría un nuevo camino para salvar la paz se consolidó cuando el expresidente Álvaro Uribe, a eso de las 9 de la noche, pronunció un discurso para aceptar su participación un acuerdo político.

“Queremos aportar a un gran pacto nacional”, dijo Uribe de manera categórica.

En la tarde, el exmandatario había dado instrucciones a sus seguidores para que no hicieran actos de triunfalismo por los resultados obtenidos.

La imagen de Uribe en la televisión, más allá de sus palabras conciliadoras, fue de tranquilidad.

Uribe, quien durante la campaña por el plebiscito llamó “narcoterroristas” a los miembros de las Farc, fue muy cuidadoso en su discurso del domingo y se dirigió a ellos primero que al presidente Santos.

“Señores de las Farc: contribuirá mucho a la unidad de los colombianos que ustedes, protegidos, permitan el disfrute de la tranquilidad”.

En su esperado discurso Uribe habló de la necesidad de aplicar “correctivos para que haya respeto a la Constitución, no sustitución; justicia, no derogación de las instituciones; pluralismo político sin que pueda percibirse como premio al delito; política social sin poner en riesgo la empresa honorable”.

Al Presidente de la República y al Congreso Uribe les pidió que “se permita un alivio judicial que no constituya impunidad” y a la comunidad internacional que escuche sus “razones”.

Aunque no lo precisó, los puntos esbozados anoche podrían ser parte de la agenda que el uribismo pondría sobre la mesa para iniciar la discusión del nuevo pacto político.

Aunque todavía no está claro cómo se hará la construcción de ese acuerdo político por la paz, lo que anoche sí quedó claro es que se va a dar.

Todavía no se ha hablado de un encuentro directo de Santos y Uribe, por ejemplo. Al parecer habrá emisarios de ambos lados para tratar de construir una agenda posible.

Por otra parte, Santos comenzó a recibir también anoche apoyo de diversos sectores políticos para que se mantenga en la búsqueda de la paz.

“Hay que preservar los acuerdos de La Habana, hay que mantener la voluntad de paz de las Farc y hago un llamado a los expresidentes para que en este momento de dificultades acompañemos al Presidente y depongamos cualquier posición política en aras del país y de la paz”, escribió el expresidente Ernesto Samper.

“Propongo que promovamos un nuevo consenso que nos permita cerrar brechas para que logremos convergencias, superemos desacuerdos y sigamos adelante en nuestro propósito de consolidar la paz”, dijo la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, en nombre de sus colegas.

El presidente del Partido Conservador, David Barguil, aseguró que “esto nos debe llevar a un acuerdo sobre lo fundamental que deberá desembocar en una constituyente”.

El presidente del partido de ‘la U’, Armando Benedetti, afirmó que “la paz sigue siendo el objetivo ineludible así perdamos todos los procesos electorales que haya que afrontar para conseguirla”.

“El presidente Santos tiene del Partido liberal todo el apoyo porque se la jugó por la paz y nosotros apoyamos ese camino en el que siempre hemos estado. Nuestro deber ahora es estar con él”, dijo el jefe liberal, Horacio Serpa.

El Tiempo


Las tres preguntas clave después del triunfo del NO

¿Y ahora qué? Esa es la pregunta con la que amanecen este lunes los colombianos, un día después de que el acuerdo que ponía fin a la guerra de 52 años con las Farc se hundiera en las urnas.

Los ojos de todos están puestos sobre la Casa de Nariño, pues anoche mismo el presidente Juan Manuel Santos dijo que está dispuesto a buscar desde hoy un acuerdo político con la oposición para definir el rumbo a seguir.

Y, mientras tanto, las Farc anunciaron desde La Habana que mantienen “su voluntad de paz”.

Por su parte el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, principal promotor del NO, respondió que su partido, el Centro Democrático, quiere “aportar a un gran pacto nacional”.

Pero más allá de esas declaraciones formales de buena voluntad, lo cierto es que el apretado triunfo del NO en el plebiscito por la paz dejó al país inmerso en un panorama nunca antes visto en la historia reciente: dividido, polarizado y sumido en un mar de incertidumbre frente al propósito de la búsqueda de la paz. Encontrar salidas a ese complejo ajedrez es la tarea de las fuerzas políticas del país desde hoy.

Tres grandes interrogantes puntuales son los que se deberán resolver en las próximas horas.

El primero de ellos es qué tanto margen político tiene hoy el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos para impulsar una posible renegociación del acuerdo de paz con las Farc, como lo pide la oposición.

El segundo es qué tan dispuesta está la guerrilla para agachar la cabeza, sentarse a renegociar y hacer nuevas concesiones en el acuerdo.

Y el tercero es si al uribismo, después de su sorprendente triunfo en las urnas, realmente le interesa presionar una renegociación bajo el actual Gobierno, o por el contrario, radicalizar su posición para fortalecerse de cara a las elecciones presidenciales del 2018.

Santos en la encrucijada

Los analistas de todas las tendencias coinciden en señalar que el presidente Santos está hoy en una situación política precaria, pues el logro de la paz con las Farc era su gran apuesta y la única posibilidad de contrarrestar los bajos índices de respaldo popular que arrastra.

Después de asumir el desgaste de cuatro años de negociación con la guerrilla, lo cierto es que hoy, cuando le falta menos del 50% de su mandato, tiene las manos vacías.

Y ha sido puesto contra las cuerdas por su ‘archirrival’, que anoche mismo le lanzó los primeros dardos: “Nos parece fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible”, dijo Uribe al cuestionar el fondo del acuerdo con las Farc.

El triunfo del NO deja a Santos sin herramientas jurídicas para cumplir lo pactado con las Farc, pero también causa automáticamente un sismo de gran magnitud en el mapa político colombiano.

El uribismo, que como sus mismos dirigentes reconocieron, dudaba del triunfo, es ahora el gran ganador. Y la coalición de Gobierno, cuyo único elemento cohesionador era la Paz, hoy está debilitada.

Las fuerzas políticas que apoyan a Santos saben que el plebiscito es realmente el punto de partida para las elecciones presidenciales del 2018, por lo que deberán tomar decisiones para tratar de minimizar los daños colaterales de la derrota en las urnas.

Esta situación, sin embargo, no sería del todo mala para el Gobierno. Anoche mismo el presidente Santos hizo su primera jugada. “Convocaré a todas las fuerzas políticas, en particular a las que se manifestaron por el ‘No’, para escucharlas y abrir espacios de diálogo para determinar el camino a seguir. Vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que esa paz sea posible”, dijo Santos.

Si el Presidente logra mantener unidos a todos los partidos en torno a la idea de que sí es posible encontrar una solución conjunta a la encrucijada, tendría margen político para hacer lo que en estos últimos meses calificó como imposible: plantear a la guerrilla una renegociación del acuerdo.

Pero, ¿bajo qué mecanismo? Con el nuevo panorama, la posibilidad de que se convoque a una Constituyente, como siempre pidió la guerrilla, no suena ahora descabellada.

La pregunta, sin embargo, es qué tan dispuestas estarían las Farc a acceder a renegociar lo pactado.

Las Farc en su laberinto

Sin siquiera haber entrado a la arena de la política, las Farc recibieron ayer la primera gran bofetada de la sociedad colombiana en ese terreno.

Porque el triunfo del NO dejó en claro a la guerrilla las nefastas consecuencias del camino de violencia indiscriminada que recorrió durante los últimos años. Pero además, la dejó en una gran encrucijada.

Anoche mismo el máximo comandante de la organización, Rodrigo Londoño, descartó la posibilidad de seguir en las armas. Pero el fracaso en el plebiscito representa un golpe moral para sus tropas, y en esas condiciones existe el riesgo de que la unidad de las Farc comience a resquebrajarse por cuenta de la incertidumbre sobre su futuro.

Cabe recordar que ya hubo sectores de la guerrilla que desertaron y anunciaron no estar dispuestos a negociar la paz. Y ha trascendido que dentro del Secretariado se mantienen fuertes posiciones guerreristas, a través de líderes como Jesús Santrich. ¿El NO podría generar nuevas deserciones y divisiones internas en las Farc?

Si la salida no son las armas, la única posibilidad que le queda a la guerrilla, entonces, sería la de aceptar una renegociación del acuerdo suscrito con el Gobierno. Pero, ¿en qué términos? ¿Hasta dónde renegociar?

Si ese escenario hipotético se diera, las Farc serían presionadas por la sociedad colombiana para que se traguen varios ‘sapos’ que consideraron inaceptables a lo largo de cuatro años de negociación: que haya penas efectivas de cárcel, no conmutables con labores sociales, para sus comandantes. Que no se reconozca el narcotráfico como un delito conexo al de rebelión. Y que no puedan participar en política de forma inmediata una vez dejen las armas. ¿Estarían dispuestas a hacerlo?

Más allá de esos dos escenarios, cabe la pregunta de si la guerrilla está dispuesta a mantenerse en la mesa con un Gobierno que ya empieza a tener el sol en sus espaldas y cuenta con poco margen de maniobra política.

O si por el contrario podría jugarse una carta intermedia y ‘congelar’ su juego para tratar de influir sobre las próximas elecciones presidenciales y buscar espacio de negociación con un nuevo Gobierno.

¿Para dónde va el uribismo?

El tercer gran factor de incertidumbre hoy está relacionado con el gran triunfador del plebiscito.

¿Cuál es ahora el objetivo de Álvaro Uribe después de haber obtenido una victoria que tal vez ni él mismo esperaba?

Si bien el expresidente dijo que “queremos contribuir a un acuerdo nacional, que nos escuchen las razones”, el triunfo del NO le abre muchos caminos al proyecto político que emprendió después de romper definitivamente con el Gobierno.

En su discurso de anoche, el Presidente de la República reconoció explícitamente su derrota, pero tácitamente también le extendió una mano al Centro Democrático.

Uribe sabe hoy que Santos lo necesita para recuperar oxígeno en el momento más crítico de todo su período. Y en teoría tiene al menos dos caminos.

El primero sería mostrarse realmente dispuesto a forjar un gran acuerdo nacional, acceder al llamado del jefe del Estado y apoyar la búsqueda de una nueva negociación con las Farc.

El segundo sería hacer eso mismo, pero en la práctica dilatar y cuestionar cualquier tipo de renegociación. Eso le permitiría restarle margen de acción a Santos, fortalecerse de cara a las elecciones presidenciales del 2018 y enviar el mensaje de que las Farc deberán sentarse hablar con él.

Desde el punto de vista netamente electoral, cualquiera de los dos caminos podría ser rentable para el expresidente.

¿Y ahora qué? Desde hoy los colombianos esperan respuestas de los tres grandes protagonistas de este episodio de la vida nacional a ese interrogante. Y la premura con la que se conozcan definirá, en buena medida, el futuro inmediato del país.

El País


Discurso del presidente Juan Manuel Santos: Convoqué a todas las fuerzas políticas, para decidir cuál es el camino: Santos

Desde la Casa de Nariño, acompañado por el equipo negociador del Gobierno en pleno, y tras cámaras sus ministros de gabinete, el presidente Juan Manuel Santos aceptó la derrota del Sí en el plebiscito por la paz, anunció una convocatoria a todas las fuerzas políticas para buscar consensos y confirmó que mantendrá el cese bilateral al fuego.

“Yo los convoqué a que decidieran si respaldaban o no el acuerdo para la terminación del conflicto con las Farc, y la mayoría, así sea por un estrechísimo margen, ha dicho que No. Soy el primero en reconocer este resultado. La otra mitad del país ha dicho que SÍ”, manifestó en alocución.

Dijo que como jefe de estado es el garante de la estabilidad de la Nación y esta decisión democrática no debe dañar esa estabilidad, por lo que conserva intactas sus facultades y la intención de buscar la paz. En este sentido convocará a todos los partidos políticos para determinar el futuro a seguir en la búsqueda del fin del conflicto.

“Escucho a los que dijeron No y escucho a los que dijeron Sí, todos, sin excepción, quieren la paz, así lo han dicho expresamente. Mañana (lunes) mismo convocaré a todas las fuerzas políticas, y en particular a las que se manifestaron hoy por el No, para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir”, explicó.

Además de escuchar a los que promovieron el No para lograr consensos frente a la paz, dijo que se mantendrá la orden a las fuerzas militares para el cese de hostilidades.

“El cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo sigue vigente, y seguirá vigente”, anunció.

Al término de su declaración, el mandatario recibió en Casa de Nariño a un grupo de manifestantes que le pidieron seguir adelanta, para alcanzar el objetivo de la paz, “¡que viva la paz!” y “¡Santos, amigo, la paz está contigo!”, fueron algunas de las arengas que se escucharon en la entrada del palacio presidencial.

El jefe de Estado agradeció el respaldo, señaló que la paz es de los jóvenes y les dijo que “no nos vamos a rendir, vamos a seguir adelante buscando esa paz, tengan la seguridad que la vamos a conseguir con más fortaleza”.

Finalmente, le entregó instrucciones al jefe del equipo negociador, Humberto De la Calle, y al Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, para que viajen este mismo lunes a La Habana para mantener informados a los negociadores de las Farc sobre los resultados del diálogo político, con el espera lograr una nueva coalición que permita el fin del conflicto armado en el país.

Alocución del Presidente Juan Manuel Santos

Hoy me dirijo al país como presidente de todos los colombianos: tanto de los que votaron por el ‘No’ como de los que votaron por el ‘Sí’. ¡De todos los colombianos!

Yo los convoqué a que decidieran si respaldaban o no el acuerdo para la terminación del conflicto con las Farc, y la mayoría, así sea por un estrechísimo margen, ha dicho que ‘No’.

Soy el primero en reconocer este resultado.

La otra mitad del país ha dicho que ‘Sí’.

Como Jefe de Estado, soy el garante de la estabilidad de la nación, y esta decisión democrática no debe afectar dicha estabilidad, que voy a garantizar.

Como Presidente, conservo intactas mis facultades y mi obligación para mantener el orden público y para buscar y negociar la paz.

El cese al fuego y de hostilidad bilateral y definitivo sigue vigente, y seguirá vigente.

Escucho a los que dijeron ‘No’ y escucho a los que dijeron ‘Sí’.

Todos, sin excepción, quieren la paz. Así lo han dicho expresamente.

Mañana mismo convocaré a todas las fuerzas políticas –y en particular a las que se manifestaron hoy por el NO– para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir.

Siempre he creído en el sabio consejo chino de buscar oportunidades en cualquier situación. Y aquí tenemos una oportunidad que se nos abre, con la nueva realidad política que se manifestó a través del plebiscito.

Buscar puntos de encuentro y de unidad es ahora más importante que nunca. Y es lo que vamos hacer.

He dado instrucciones al jefe negociador del Gobierno y al alto comisionado de paz para que viajen mañana mismo a La Habana a mantener informados a los negociadores de las FARC sobre el resultado de este diálogo político.

Ahora vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que la paz –esa paz que todos queremos– sea posible y salga todavía más fortalecida de esta situación.

No me rendiré.

Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos.

Caracol


Discurso del expresidente Álvaro Uribe: “Queremos aportar a un gran pacto nacional”

El ex presidente Álvaro Uribe recordó que había un objetivo en común entre los del No y los del Sí: buscar la paz. En su reacción ante la victoria del No en el plebiscito frente a los acuerdos de paz firmados por el Presidente Santos y dijo también que quería protección para las Farc para que puedan participar de la vida civil.

Frente al acuerdo firmado insiste en buscar ‘correctivos para que haya respeto a la Constitución; no sustitución de la justicia, no derogación de las instituciones; pluralismo político sin que pueda confundirse como premio al delito y política social sin poner en riesgo la empresa’. También pide un alivio judicial para los militares, sin que este constituya impunidad y agradeció a otros líderes del NO. Pidió que sus argumentos sean escuchados por el gobierno, la comunidad internacional y los negociadores.

El ex presidente remató su discurso retomando un tema que según analistas, pudo marcar significativamente el último hervor de la campaña del no: el debate sobre la familia y la diversidad sexual.

TEXTO DEL DISCURSO.

Compatriotas:

El sentimiento de los colombianos que votaron por el Sí, de quienes se abstuvieron y los sentimientos y razones de quienes votamos por el No, tienen un elemento común: todos queremos la paz, ninguno quiere la violencia.

Pedimos que no haya violencia, que se le de protección a la FARC y que cesen todos los delitos, incluidos el narcotráfico y la extorsión.

Señores de la FARC: contribuirá mucho a la unidad de los colombianos que ustedes, protegidos, permitan el disfrute de la tranquilidad.

Queremos aportar a un gran pacto nacional. Nos parece fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible: la libertad, la justicia institucional, el pluralismo, la confianza en el emprendimiento privado, acompañado de una educación universal, de calidad, como cabeza de la política social.

Insistimos en correctivos para que haya respeto a la Constitución, no sustitución; justicia, no derogación de las instituciones; pluralismo político sin que pueda percibirse como premio al delito; política social sin poner en riesgo la empresa honorable.

La economía del país está en dificultades, que podrían agravarse con los acuerdos, y llegar al punto de que por frenar la confianza de inversion no hubiera los recursos para cumplir lo pactado con la FARC.

El riesgo de perder el grado de inversión no se evita con más impuestos, en este difícil momento, que empeoren la expansión empresarial y la diezmada capacidad adquisitiva de los pobres.

Pedimos encarecidamente al Gobierno y al Congreso decisiones de severa austeridad y promoción efectiva de la confianza privada para garantizar el compromiso con la inversión social.

Con afecto y solidaridad con nuestros soldados y policías, las Fuerzas Armadas de la democracia, pedimos al Presidente Santos y al Congreso, que se permita una alivio judicial que no constituya impunidad.

Reiteramos nuestro respeto a la libertad, a la intimidad de cada ciudadano y reiteramos la necesidad de estimular los valores de la familia, sin ponerla en riesgo. Los valores de familia, defendidos por nuestros líderes religiosos y pastores morales.

Pedimos una reflexión a la Comunidad Internacional, queremos contribuir a un Acuerdo Nacional, que nos escuchen las razones. Sabemos que nuestros compatriotas del Sí, al recibir el mensaje de nuestra buena voluntad, nos escucharán y los escucharemos, pedimos lo mismo al Gobierno, a sus negociadores y a la Comunidad Internacional.

Corrijamos, la Democracia de nuestra Patria ha sido superior a toda la presión oficial para imponer el Sí.

Colombianos, muchas gracias a todos, a mis compañeros del Centro Democrático, a quienes nos representaron, Óscar Iván Zuluaga, Carlos Holmes Trujillo, Fernando Londoño Hoyos, Plinio Apuleyo Mendoza, Francisco Santos, Juán Gómez M, e Iván Duque Marquez; ha sido un honor adelantar esta tarea con el ex Presidente Andrés Pastrana, el ex Procurador Alejandro Ordoñez. Ha sido muy interesante alimentarnos con los argumentos de Jaime Castro, Rafael Nieto, hijo y papá, José Gregorio Hernández, Hugo Palacios, Hernando Yepes, Juán Lozano, Marta Lucía Ramirez, y de tantos valiosos compatriotas.

Gracias a todos los luchadores que en las calles y campos agitaron alegremente el No. Debates constructivos con los del Sí nos aumentaron el afecto por los compatriotas y la Patria entera.

Jóvenes colombianos, comprendemos su ilusión de paz, que hoy sea motivo de reflexión para construirla en la solidez de la libertad, que es lo único que hace posible el avance de la ciencia, también de grados superiores de verdad, a partir de cada aporte.

En esta campaña nos hemos encomendado a Dios pidiendo luz para los argumentos, le imploramos que no nos deje equivocar en el periodo que nos espera.

Las Dos Orillas


“Las Farc mantienen su voluntad de paz”: ‘Timochenko’

En un corto pronunciamiento, el máximo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, alias ‘Timochenko’ manifestó que lamenta los resultados del plebiscito por la paz. Sin embargo, pese a esto, manifestó que tienen la intención de continuar con su voluntad y deseo para obtener la paz.

Desde La Habana (Cuba), el comandante guerrillero emitió un pronunciamiento conjunto de dicho grupo guerrillero. “Las Farc EP lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor hayan influido en la opinión de la población colombiana”.

En su declaración, ‘Timochenko’ aseguró que tras conocer el resultado de la jornada el “reto” de las Farc como “movimiento político es todavía más grande y nos requiere más fuerte para construir la paz estable y duradera”.

Agregó que “las Farc EP mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción al futuro”. El máximo jefe guerrillero estuvo acompañado en el salón por los otros negociadores de la guerrilla.

“Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuente con nosotros. La paz triunfará”. Al final de su discurso ‘Timochenko’ recibió un aplauso por parte de los presentes.

Este es el comunicado completo de las Farc-EP:

“Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejercito del pueblo (FARC-EP) lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor hayan influido en la opinión de la población colombiana.

Con el resultado de hoy, sabemos que nuestro reto como Movimiento Político es todavía más grande y nos requiere más fuertes para construir la paz estable y duradera.

Las FARC-EP mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro.

Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuente con nosotros.
La paz triunfará.”

El Espectador