Honduras ha visto crecer su deuda pública hasta llegar al 46.2 % de su PIB, lo que, sumado a las altas exoneraciones fiscales hace que el país sea vulnerable a un nivel de endeudamiento insostenible y, en consecuencia, aumente su pobreza, alertó hoy un ente regional.

“La deuda pública de Honduras se ha incrementado en los últimos años, es la de mayor crecimiento en Centroamérica, y ha superado algunos valores críticos que determinan su sostenibilidad”, dijo a Acan-Efe el director del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), el guatemalteco Jonathan Menkos.

Al primer semestre de 2016, la deuda pública hondureña representa el 46,2 % de su producto interno bruto (PIB) y al cerrar el año podría alcanzar el 48,1 %, señaló.

La deuda pública de Honduras ascendió a 9.326,9 millones de dólares en el primer semestre de 2016 (46,2 % del PIB), según cifras de la Secretaría de Finanzas.

Menkos expresó su “preocupación” por el alto nivel de endeudamiento en que ha incurrido Honduras en los últimos años, en gran parte para financiar el gasto público.

“Para poder tener una sostenibilidad de la deuda y comenzar a disminuirla, el país debería tener un superávit de 2,2 % del PIB, eso es un enorme reto”, subrayó.

El ejecutivo del Icefi, que tiene su sede en Guatemala, resaltó que la política fiscal de Honduras “disminuye la desigualdad por el lado del gasto, pero aumenta la pobreza por la forma en que recauda los ingresos”.

Señaló que el país ha logrado generar estabilidad económica en los dos últimos, pero con altos sacrificios para los más necesitados.

La política fiscal de Honduras está llena de “opacidades” que no apoyan el crecimiento económico del país, dijo Menkos, quien expresó su preocupación por las modificaciones fiscales hechas por el Gobierno en los últimos años, pues han contribuido a aumentar “la regresividad del sistema tributario”.

Destacó que si el país continua con esa política fiscal “probablemente en 8 o 10 años veamos que es insostenible el pago de la deuda” y, en consecuencia, podría aumentar la pobreza y la desigualdad.

En su opinión, es necesario que Honduras haga una auditoría sobre el uso de la deuda pública para que “no sea utilizada para pagar gasto corriente y de manera opaca”.

En declaraciones a Acan-Efe, el economista e investigador del Icefi Wilfredo Díaz dijo que si bien Honduras ha logrado reducir el déficit fiscal -de 4,4 % en 2014 a 3,1 % en 2015-, ello ha implicado un aumento de impuestos indirectos, que afectan especialmente a los más pobres.

Señaló que el Gobierno ha logrado “una reducción” del gasto público, pero cuestionó que el presupuesto del país para 2016, que asciende a 9.175 millones de dólares, incluye más gasto para defensa y seguridad que en años previos.

Los recursos para salud y educación “han disminuido”, indicó Díaz, quien dijo que lo destinado a programas de asistencia social, que promueve el Gobierno, ha incrementado para “paliar la pobreza”, pero no ha logrado “mejorar las condiciones de vida” de la población.

El economista del Icefi instó a Honduras a evitar la contratación de más préstamos externos, porque el pago al servicio de la deuda pública “resta un espacio fiscal” que podría ser destinado a gasto social o inversión.

Los economistas recomiendan revisar las exoneraciones de impuestos y otros incentivos fiscales, e impulsar una agenda fiscal orientada a cumplir metas de desarrollo y democracia.

También sugieren que se establezcan mecanismos que fortalezcan la transparencia y el combate a la corrupción en el país centroamericano.

El Economista