El 8, 9 y 10 de octubre se esperan en Rosario la llegada de miles de mujeres que vienen a participar de un evento único en el país: el Encuentro Nacional de Mujeres. Desde hace 30 años las mujeres se encuentran, se abrazan, debaten, discuten, se acompañan, se apoyan, se conocen, se enamoran, se emocionan, ríen, conviven, marchan, cantan. De qué se trata el evento más grande de la Argentina que visibiliza la lucha de las mujeres por nuestros derechos de igualdad y una vida libre de violencias.

Por Laura Charro

El comienzo de la historia

La década del 80 fue testigo de un contexto latinoamericano caracterizado por el fin de dictaduras. Esto posibilitó el comienzo de los Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe, siendo el primero en el año 1981. Muchas mujeres argentinas habían empezado a asistir y a tomar de ejemplo esa experiencia y sus características que luego plasmarían en la experiencia nacional.

Cuatro años más tarde, en 1985, Naciones Unidas organizó el Encuentro Internacional de Mujeres en Nairobi, Kenia, al que también asistieron un grupo de mujeres argentinas. A su regreso, entusiasmadas con todo lo vivido en un país tan lejano decidieron que era momento de armar un encuentro propio, donde las mujeres del país pudieran tomar la palabra y debatir sobre los temas que les preocupaban. Un encuentro organizado por y para las mujeres del país. Organizan así el Encuentro Nacional de Mujeres en el año 1986, en Buenos Aires.

Todavía no lo sabían, pero sería el primero de una saga que parece no tener fin y que está por cumplir su edición número 31 y esta vez toca en Rosario. Aquel primer evento fue el puntapié de una historia que se sigue escribiendo al calor de los encuentros y en el cual se definieron los pilares que siguen vivos hasta hoy: la autogestión y autonomía- ya que no dependen de ninguna voluntad estatal -. Además, son fundamentalmente espacios democráticos, horizontales, autoconvocados, auntofinanciados y, sobre todo, federales.

Se debate. Se comparte. Se marcha.

Los Talleres son la actividad troncal de los Encuentros. La Comisión Organizadora local decide previamente un listado de temáticas. Los casi 70 talleres propuestos se vivencian en tres jornadas. Allí se debate, se discute, se opina libremente. La palabra circula de forma horizontal y democrática. Nadie la monopoliza, nadie tiene la labor de dictar una clase, ni hay un conocimiento superior a otro. Por el contrario, el saber se comparte y construye de forma colectiva y popular.

El domingo por la tarde se elaboran las conclusiones de cada comisión de taller. En esta instancia no se vota, sino que se intenta lograr un consenso o se plasman todas las posturas frente a un determinado tema. Las conclusiones de todos los talleres son entregadas luego a la Comisión Organizadora quien se encarga de sistematizarlos como memoria de cada Encuentro.

Al cierre de los talleres sucede el encuentro más multitudinario de todos: la marcha por la ciudad. Este año en Rosario tiene un largo recorrido de casi cuarenta cuadras, pasando frente a edificios representativos en el reclamo de las mujeres por justicia e igualdad: la Gobernación de la provincia, Tribunales Federales, Tribunales Provinciales, ANSES, la Municipalidad y finaliza en la Catedral de la ciudad.

La marcha ya tradición de los Encuentros, es el momento de los cánticos, las pintadas, los megáfonos con voces de mujeres, las banderas, las pelucas, los colores. Es el momento de poner el cuerpo en el espacio público y dejar un mensaje. Nuestro cuerpo que aun es territorio de disputas estatales y privadas, nuestro cuerpo que aun es disciplinado y castigado cuando las mujeres decidimos sobre ellos, recorre las calles y le escapa al silencio. La marcha, no sólo es una masa enorme de mujeres avanzando por un camino trazado de antemano. Es una instancia simbólica y poderosa de unión. Pero también es un aviso, de que somos muchas y cada vez más las que pedimos justicia, decimos no más violencia, y exigimos soberanía y libertad para nuestros cuerpos.

¿Y los varones? Lo que parece obvio, a veces no lo es. Aunque su nombre ya lo indica, es necesario aclararlo: este es un encuentro de mujeres. En las instancias de taller que se comparten, de experiencias, opiniones, alegrías y hasta quizás angustias personales, la comodidad y el clima que se crea entre mujeres, se logra sólo de esa manera: entre mujeres. Porque son tres días donde tomamos la palabra sin la intervención y la histórica voz autorizada masculina. Los ENM son espacios de todas y para todas (y sin el “todos inclusivo”).

En muchas ocasiones nuestros compañeros de militancia o de vida cumplen otros roles en los Encuentros que son igualmente necesarios e indispensables: cocinan, custodian las pertenencias personales en los lugares de alojamiento, cuidan nuestrxs hijxs en nuestra ausencia, sostienen la labor de cuidado de forma amorosa y solidaria. Tareas todas que por tres días nos tomamos la libertad – y el derecho- de no realizar. Entonces, varones…la invitación está hecha.

Rosario y los ENM

Esta es la tercera vez que le toca a Rosario vivir un Encuentro Nacional de Mujeres. La primera fue en el año 1989, la cuarta edición en la historia encuentrera. Asistieron 3 mil mujeres y se propusieron 33 temáticas de taller entre las cuales se llevan adelante por primera vez “Sexualidad”, “Patriarcado”, “Prostitución”, “Problemática de la mujer discapacitada”, entre otras. Además, según los registros luego compilados en el libro “Mujeres que se Encuentran” de Amanda Alma y Paula Lorenzo, se registra un masivo rechazo a los indultos a militares que se transformarían en ley hacia finales de ese mismo año.

El segundo Encuentro que se vivió en la ciudad fue en el año 2003. Era el número 18 y esta vez llegaron alrededor de 15 mil mujeres de todo el país. Fue un Encuentro recordado e histórico por haber puesto a la luz y en debate el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. El aborto como derecho adquiere una relevancia significativa. Se realiza la Asamblea por el Derecho al Aborto y por primera vez salen las mujeres a marchar con los pañuelos verdes que identifican aun hoy la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, distribuidos por el grupo Católicas por el Derecho a Decidir.

Llegamos al año 2016 y en la edición número 31 de los ENM, toca a Rosario ser sede nuevamente. Esta vez se esperan más de 60 mil mujeres, teniendo en cuenta el registro de año pasado en Mar del Plata y que ya están cubiertas las 10 mil plazas hoteleras y hay casi 40 mil pedidos de alojamientos gratuitos. Las expectativas y las ansiedades son muchas.

Las mujeres nos encontramos e invitamos a que todas lo hagan, sobre todo a las que jamás asistieron a un Encuentro Nacional. Porque son lugares de tejido de redes de contacto (y las mujeres somos expertas en eso), de compartir con otras, de conocernos, de sabernos muchas. Seas o no feminista, seas o no militante. Este Encuentro es todo tuyo, mujer.

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