Por Gustavo Gallo Machado

Tener un Premio Nobel de Paz exige enormes responsabilidades. La más importante es justamente trabajar por la reconciliación y la paz del país. Eso incluye lograr acuerdos con los dirigentes que representan a los seis millones 431 mil votantes del No en el plebiscito del pasado 2 de octubre. Por eso el presidenteJuan Manuel Santos, desde hace una semana, no ha parado de reunirse con diferentes sectores para alcanzar un consenso sobre lo pactado con las Farc.

Con líderes del No, con voceros del Sí, con representantes indígenas, con víctimas, empresarios y dirigentes políticos ha estado el Jefe de Estado con el objetivo de sacar adelante los acuerdos y evitar que el enfrentamiento bélico con esa guerrilla vuelva a amenazar a los colombianos.

De hecho, el mandatario se mostró satisfecho por el inicio de la fase pública en las negociaciones con el Eln, luego de que esa guerrilla liberara tres secuestrados y anunciara dos más. Y ayer el presidente se reunió con alcaldes de varias ciudades del mundo como París, Madrid, Barcelona, Berlín, Teherán, Bilbao, Estambul, Montreal, Yakarta, La Paz, Brasilia, Quito, Cuenca, entre otros, quienes llegaron a Bogotá a la Cumbre Mundial de Alcaldes.

“La paz, más que la ausencia de confrontación armada, es bienestar, es desarrollo y las condiciones de vida para vivir bien, para ser felices. Por supuesto, seguimos persiguiendo, y vamos a alcanzar, el logro máximo de cualquier sociedad, de cualquier pueblo, de cualquier país: tener a nuestro país en paz. Ese ha sido, es y seguirá siendo nuestro norte”, dijo el presidente a los gobernantes.

Sobre el Nobel de Paz y lo que viene para él y para el país, en aras de alcanzar la reconciliación con todos los sectores, así respondió Santos a EL COLOMBIANO.

Sus críticos siempre dijeron que lo que usted buscaba con el proceso era ganarse el Nobel de Paz, y ahora resulta que se lo ganó. ¿Se le ocurre decirles algo a sus antagonistas?

“El único premio que he buscado es la paz de Colombia”.

¿Qué profundidad política y humana rescata en el Premio que le otorga la Academia Noruega?

“Es un reconocimiento para los colombianos y para las víctimas que tanto han padecido el conflicto. Es un mandato para mí y para los colombianos perseverar siempre en la búsqueda de la paz”.

Hay premio otorgado, pero no hay un proceso de paz acabado. ¿Qué le sirve de lo primero, para ver si logra concretar lo segundo?

“Como lo dije desde la noche del plebiscito. Voy a perseverar. No voy a abandonar este propósito. El Premio es una invitación y un mandato para que los colombianos nos unamos y encontremos juntos el camino para poner fin al conflicto armado y construir la paz”.

Es injusto, incompleto o parcializado que se le entregue el Nobel específicamente a usted sin que aparezcan sus contradictores en la mesa, las Farc…

“No me corresponde comentar las decisiones del comité del Nobel. Este premio es un reconocimiento a los colombianos, en particular a las víctimas, y como lo dije el viernes, a los negociadores de ambas partes”.

¿Cómo celebró un galardón tan importante como este?

“Esa noche, la semana pasada, cenamos todos en familia, y les agradecí el apoyo y el sacrificio que han hecho mi esposa y mis hijos durante todo este largo proceso”.

En medio de unos días bastante agitados por la campaña, por la firma del acuerdo, por el plebiscito, por el premio Nobel, ha tenido tiempo para reflexionar, para orar, para llorar, para reír…

“Todo lo anterior… He dado gracias siempre a Dios y templanza para las duras y las maduras”.

Qué le dice usted, presidente, a los colombianos que votaron por el No y que consideran que este reconocimiento del Nobel no llega en el momento más adecuado…

“Les digo lo mismo que les dije el domingo de la votación. Los invito a que nos unamos, los del Sí y los del No, para encontrar el camino que nos permita alcanzar la paz”.

¿El No hace imposible la ejecución del Acuerdo firmado, o usted tiene previstas otras vías para implementarlo?

“A raíz del resultado del plebiscito, he abierto un diálogo nacional para la unión y la reconciliación nacional para escuchar las propuestas de los voceros del No, llevarlas a la mesa de negociaciones y ampliar la base de apoyo ciudadano al acuerdo”.

¿Qué puntos del Acuerdo Final podrían ser realmente renegociados, y que a usted le gustaría que fueran modificados?

“La verdad es que tenemos la disposición de escuchar y recibir las propuestas de ajustes y precisiones. Pedimos que sean razonables y realistas en el marco de lo que es un acuerdo de paz”.

Electoralmente hay un país dividido en porciones matemáticamente iguales, y otro que no participa (casi el 63 % del censo electoral). ¿Cómo piensa llegar a esas 2/3 partes de colombianos que no votaron en el plebiscito?

“Promover la participación y fortalecer nuestra democracia es tarea de todos. En lo que se refiere al proceso de paz, tendremos que redoblar esfuerzos para que los colombianos conozcan el acuerdo, su importancia y su impacto positivo en la calidad de vida, el crecimiento, y el futuro de cada uno de ellos y de nuestra nación”.

¿Usted quiere que lo recuerden como el presidente que dejó a Colombia en paz o como el presidente de Colombia que ganó un Premio Nobel de Paz?

“Mi mandato, el que recibí de los colombianos, es trabajar por la construcción de un nuevo país, con paz, con equidad y con mejor educación. Ese objetivo me ocupa las horas y los minutos de mi vida”.

Es hora de desarmar el lenguaje presidente. No cree que eso le ha faltado al Gobierno para calmar la tempestad política que se vive…

“He reiterado en innumerables ocasiones mi voluntad de diálogo y la invitación a los sectores del país para que aporten a la paz. En ese propósito también voy a perseverar. Ojalá todos acepten participar en este diálogo nacional con sinceridad y con la verdad”.

El Colombiano