Por Marisol Gómez Giraldo

‘Hay que trabajar para concretar la paz este año’: ‘Pastor Alape’

‘Ad portas’ de la reunión de Humberto de la Calle con las Farc en La Habana para analizar las propuestas de los promotores del ‘No’ en el plebiscito, el jefe guerrillero ‘Pastor Alape’ se refiere a varias de ellas.

De entrada, considera “incoherente” la iniciativa de que los jefes de las Farc paguen reclusión en colonias agrícolas. Dice que, para eso, esta guerrilla se habría ahorrado seis años de negociaciones con el Gobierno. “Esa ruta no nos lleva a la paz”, puntualiza.

 En entrevista con EL TIEMPO, ‘Alape’ dice que la situación en la que se encuentra el proceso de paz debe resolverse “con la mayor prontitud”, y que trabajarán para que esto ocurra antes de finalizar el año.
¿Qué plazo se han puesto ustedes para resolver la incertidumbre en la que quedó el proceso de paz tras el resultado del plebiscito?

Consideramos que esto hay que hacerlo rápido, porque quienes proponen que esto se extienda están en una estrategia política-electoral, y quieren generar ingobernabilidad para llegar al 2018 en condiciones que los posicionen en el Gobierno. No damos fechas porque estas han sido fatales, pero esto debe resolverse con la mayor prontitud.

¿Eso quiere decir que debe resolverse este año y que no debemos llegar a finales de diciembre sin ninguna decisión sobre los acuerdos?

Por supuesto que debemos trabajar en esa dirección. Esto no se puede extender, no se puede dilatar, no podemos caer en el terreno de la táctica que están planteando los enemigos de la paz.

¿Si no hay acuerdo de aquí a diciembre con los del ‘No’, el Congreso debería aplicar el acuerdo de paz?

No quiero formular nada de manera directa. Debemos ser cuidadosos en no presentar iniciativas sin ponernos de acuerdo con el Gobierno, porque para nosotros sería también factor de inconformidad si el Gobierno empezara a plantear fórmulas sin que hayan sido construidas de manera consensuada en la mesa.

¿Qué le parece la propuesta del Centro Democrático de amnistiar a guerrilleros que no tienen delitos atroces? ¿Esto pretende crear una división entre los jefes de las Farc y los guerrilleros?

Cualquiera que conozca a las Farc sabe que esta propuesta cae muy mal en la base guerrillera. La paz no se hace con estrategias desmovilizadoras de manera individual, sino que se hace con una organización. Esta propuesta busca dilatar el proceso.

¿Qué opinan las Farc de la propuesta del uribismo de eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz?

Nosotros consideramos que la Jurisdicción para la Paz garantiza una justicia restaurativa y reparadora. Su esencia es llevarnos a un gran compromiso para que nunca más se utilice la violencia con fines políticos. El verdadero resarcimiento para las víctimas es a través de esta justicia, que cumple con los compromisos de investigar, esclarecer, perseguir, juzgar y sancionar las graves violaciones de los derechos humanos y las graves infracciones al derecho internacional, algo que nunca ha ocurrido en Colombia.

Hay diferencias entre las vertientes del ‘No’. ¿Existe la posibilidad de llegar a consensos con algunas, aunque otras se queden por fuera de un acuerdo nacional?

Estamos buscando que todos entiendan que este acuerdo ha sido construido en el marco de la Constitución. El debate que han planteado algunos sectores del ‘No’ ha sido sobre sofismas y falacias. Entonces, hay que hacerle aclaraciones a la gente que tiene objeciones. Por ejemplo, este acuerdo no afecta a la familia. Por el contrario, lo que hace es fortalecerla. Por primera vez se incluye la posibilidad de que las mujeres cabeza de familia tengan derecho a la propiedad. Protege a la mujer campesina, que ha sido afectada por la violencia. Pero estamos abiertos a escucharlos.

Hay varios promotores del ‘No’ que coinciden en que el acuerdo de paz no debe vincularse al bloque de constitucionalidad. ¿Qué piensan sobre este punto?

Cualquier acuerdo que se haga debe tener validez legal. ¿Cómo va a quedar un acuerdo sin entrar en la normatividad en que funciona el Estado? Hay que darles una ruta jurídica a todos estos acuerdos. El mensaje que hemos dado, y así debe leerlo el país, es que estamos respetando todas las normas constitucionales. Por primera vez las Farc entran en ese camino de respetar la normatividad constitucional. Ese es un gran avance, un gran paso para la paz.

Para sacar el proceso de paz del limbo en el que está se habla de una constituyente, de otro plebiscito o de la vía del Congreso…

Aquí de lo que se trata es de garantizarle al país que no volvamos a vivir la historia tan dura y tan violenta que nos ha tocado padecer. No puedo decir ‘esta es la ruta’. Lo único que puedo decir es que nuestro compromiso es escuchar a todos. Tanto a los que no votaron como a los que dijeron ‘sí’ y los que dijeron ‘no’ para tomar una ruta.

Algunos se quejan de que al acuerdo de paz le faltan precisiones. Por ejemplo, en el tema de la restricción efectiva de la libertad no especifica en qué espacio físico se va a cumplir. ¿Cree que ese punto se puede ajustar?

Es que ese tema lo va a definir el Tribunal para la Paz. Me parece que eso se está manipulando también. El Tribunal va a definir cómo son las sanciones reparadoras. Ni el Gobierno ni las Farc definimos eso. Con toda la argumentación falaz que se hace, tratan de quitarle los dientes a la Jurisdicción Especial para la Paz, que nos ofrece un camino para acabar con la impunidad en Colombia y para que se sepa la verdad de lo que ha ocurrido.

¿Algunos sectores del ‘No’ temen que salgan a relucir hechos del pasado?

Por supuesto, porque aquí van a tener que responder los de los ‘falsos positivos’, quienes patrocinaron el despojo de las tierras de los campesinos, quienes generaron el desplazamiento en Colombia. Eso es lo que se teme. No solamente (el expresidente Álvaro) Uribe, hay muchos barones electorales a nivel regional, y partidos y dirigentes a nivel nacional. Todos los que participamos en el conflicto tenemos que responder.

Entre los promotores del ‘No’ hay coincidencia en que ustedes tengan una reclusión especial en colonias agrícolas durante un tiempo determinado. ¿Las Farc, para facilitar un acuerdo nacional, estarían dispuestas a aceptar ese tipo de reclusión?

Ningún proceso de paz en el mundo ha terminado con alguno de los actores en la cárcel. Entonces no se trataría de un proceso de paz. Nos hubiéramos ahorrado estos seis años desde que inició el proceso. Ese es un planteamiento incoherente. Esa ruta no nos lleva a la paz.

Muchos partidarios del ‘Sí’ piensan que se perdió el plebiscito porque las Farc pidieron perdón muy tarde. ¿Qué opina de eso?

Por supuesto que la campaña que se dio no fue la mejor. A la estrategia del Gobierno le faltó mejor coordinación, y, efectivamente, las Farc estuvimos en silencio porque ante cualquier opinión que diéramos frente al plebiscito, los enemigos de la paz iban a decir que estábamos haciendo proselitismo armado. Por eso nos quedamos quietos. Pero, en Bojayá, el perdón se pidió en diciembre del 2015. Hemos venido haciendo encuentros con las víctimas, y la devolución de restos de personas que murieron en nuestras manos empezó el año pasado y se ha venido haciendo este año.

¿Entonces, por qué perdió el ‘Sí’?

Yo creo que aquí la responsabilidad es de todos. El otro elemento es que la gente miraba un debate entre Uribe y (el presidente Juan Manuel) Santos, y no que era el país entero quien necesitaba ganar. Y eso lo aprovechó muy bien el Centro Democrático. Quién sabe si va a pedir asamblea constituyente para volver a la Presidencia.

¿O sea que usted atribuye el triunfo del ‘No’ a razones políticas más que a una indignación con las Farc?

Yo no estoy diciendo que no haya personas que tengan críticas a las Farc, pero también hay muchos indignados con la corrupción y, sobre todo, con la manera en que se equiparan la corrupción y las votaciones.

¿El protocolo que se pactó la semana pasada con el Gobierno para proteger el cese bilateral del fuego hasta diciembre les da tranquilidad?

El protocolo se hace para generarle confianza al país. Nos sorprendió que el Presidente anunciara el cese solo hasta el 31 de diciembre, cuando el espíritu de estos protocolos era la ruta del cese del fuego y de hostilidades bilateral e indefinido. Son las incoherencias que encuentra uno en el manejo del proceso de paz por parte del Presidente.

Esto deja en la gente mensajes de inseguridad, porque estamos trabajando en dirección al cese definitivo y en dirección a las zonas veredales transitorias de normalización. Inmediatamente se defina la actual situación, podemos establecer cuándo arranca el día D.

El Tiempo