Todos contra todos

A 23 días de las elecciones, los candidatos a la gobernación se enfrentaron anoche en un debate en el que estuvieron dos horas disparando ideas e intercambiando ataques en ristra, sin haber desarrollado a fondo ni profundizado en ninguna de sus propuestas y limitándose a atrincherarse en los que han sido sus estrategias hasta ahora.

A esta altura del juego, no quedan muchos indecisos (La Encuesta de El Nuevo Día publicada el pasado martes dice que son 5%).

Más los que hayan visto el debate aún indecisos, es posible que hayan quedado más confundidos que antes, pues el evento se convirtió en una batalla campal de todos contra todos, sin que ninguno hubiera podido exponer ordenadamente qué hará para enfrentar los problemas del País.

La única línea que se mantuvo, más o menos, a lo largo de todo el encuentro fueron los ataques del candidato popular a la gobernación, David Bernier, a su contrincante del Partido Nuevo Progresista (PNP), Ricardo Rosselló, basados en su alegada falta de experiencia para gobernar, la defensa de sus propios méritos que hizo Rosselló y, a su vez, el contraataque al candidato rojo vinculándolo al desastre fiscal que ha habido en el País durante los pasados cuatro años.

La Junta de Supervisión Fiscal, a la que tendrá que reportarse el que sea electo el próximo 8 de noviembre, como se reporta el que está en funciones ahora, Alejandro García Padilla, fue un fantasma rondando a todo lo que se discutió en el debate, con una gran cantidad de preguntas girando en torno a cómo los candidatos se manejarían ante el ente federal que tiene la última palabra sobre todo asunto fiscal en el Gobierno puertorriqueño.

El debate se llevó a cabo en las instalaciones de Telemundo, emisora televisiva que lo auspició junto a El Nuevo Día.

Atrás hasta en sus propias encuestas, Bernier fue al debate con la cuchilla afilada para tratar de deslegitimar a Rosselló como candidato por su falta de experiencia e intentar no tanto convencer a los que ya están decididos a votar por el candidato del PNP como atraer hacia sí el alto número que está pensando en darle votos a los candidatos independientes Manuel Cidre y Alexandra Lúgaro, que tienen entre los dos 22% de intención de voto, según La Encuesta de El Nuevo Día.

Bernier al ataque

Aprovechando uno de sus turnos de refutación cuando se discutía el tema de salud, Bernier fue directo al ataque. Tras hablar de su trasfondo de clase media y enumerar lo que considera sus logros como deportista y funcionario público, le espetó a Rosselló: “Dile al País dónde has trabajado y cuál ha sido tu aportación”.

Rosselló, que en ninguno de los debates ha demostrado que le afecten los ataques de Bernier, respondió: “He sido investigador y profesor por más de diez años”.

En un turno posterior, Bernier recordó que su padre fue profesor universitario por décadas y afirmó que si esa es la única experiencia de Rosselló “estás descalificado para gobernar a Puerto Rico”. Rosselló interpretó esa expresión de Bernier como una contradicción y así se lo hizo saber.

Contrario a ocasiones anteriores, esta vez Rosselló no aguantó pasivamente los ataques de Bernier y también tenía los suyos para el candidato rojo. Al hablar de sus propuestas para fomentar proyectos gubernamentales mediante las alianzas público privadas (APP), dijo que una iniciativa similar del gobierno actual estuvo a cargo de Bernier, sin haber producido ni un solo resultado.

“Bernier se dedica a mentir y atacar, pero su récord lo persigue. Nosotros estamos listos para gobernar y construir el nuevo Puerto Rico”, dijo Rosselló en su turno final.

Bernier también había aprovechado su turno final para un último ataque a Rosselló. “La mayoría de ustedes está consciente de que Ricardo Rosselló no tiene la capacidad para gobernar”, dijo Bernier, para luego agregar: “es responsabilidad de la gente sensata evitar que lo absurdo prevalezca”.

Los demás candidatos tampoco fueron tímidos al atacar.

Uno de los momentos más memorables del debate, de hecho, lo protagonizó Cidre cuando le tocó intervenir tras una escaramuza entre Bernier y Rosselló y los llamo “cosas”. “¿Ustedes se imaginan a la Junta de Control Fiscal con estas dos cosas? Van a decir ‘what the hell is this?”, afirmó Cidre.

En otro momento, la también candidata independiente Lúgaro indicó que la aspirante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago, estaba “completamente enajenada de la realidad política y fiscal de Puerto Rico”, lo que provocó una sonrisa en la normalmente seria Santiago.

Santiago, por su parte, afirmó, tras oír a los candidatos hablar de planes y proyecciones, que estaban “en la luna de Valencia” en torno a los poderes casi absolutos de la Junta de Supervisión Fiscal.

Presente la Junta

El primer tema fue, precisamente, Junta de Supervisión Fiscal y status. Esta ronda fue aprovechada por Bernier para tratar de establecer contrastes entre la manera en que lidiará con el organismo federal, versus la de Rosselló. Bernier, aunque no ha planteado desafiar a la Junta, insistió en que defenderá a los retirados y empleados públicos de sugerencias de la Junta de afectarlos mediante medidas de austeridad extrema.

Rosselló, por su parte, indicó que se presentará ante la Junta con un plan ya definido que incluye renegociar términos de la deuda y aumentar ingresos mejorando la captación de contribuciones, sin despedir empleados públicos.

También hubo una ronda dedicada al tema de la salud, en la cual los candidatos demostraron que no tienen ideas claras de cómo enfrentar el abismo al que se enfrenta la Isla en el 2018 si el gobierno federal no mantiene la aportación que hace a Puerto Rico para el sostenimiento del costoso plan de salud del Gobierno.

Tres de los candidatos -Lúgaro, Santiago y el aspirante del Partido del Pueblo Trabajador (PPT), Rafael Bernabe- dijeron que impulsarán planes universales.

Pero Cidre, quien plantea un sistema de pagador único al estilo del que existe en Canadá, dijo que un plan universal como el que proponen Lúgaro, Santiago y Cidre, costaría $24,000 millones que en la situación actual el País no tiene.

Bernabe le pidió a Cidre que explicara cómo había llegado a esa cifra, pero el debate terminó sin que Cidre hubiera explicado de dónde viene ese estimado.

Bernier reiteró su propuesta de que el Gobierno vuelva a hacerse cargo del riesgo y limitar a las aseguradoras a ser entes administrativos, mientras que Rosselló insistió en elevar la salud a rango constitucional, para evitar “los vaivenes políticos”, Santiago le replicó que la Constitución no es una várita mágica y le recordó que aunque la educación tiene rango constitucional los estudiantes de educación especial llevan 35 años peleando sus derechos en los tribunales.

También hubo rondas de educación y seguridad que tampoco revelaron novedades de los candidatos.

El Nuevo Día