Durante la visita de Estado que mantuvo una importante delegación de Uruguay en China con el objetivo de estrechar sus relaciones comerciales y la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC). El Presidente uruguayo Dr. Tabaré Vázquez ferviente defensor e instigador en el seno del Mercosur de las firmas de tratados comerciales, hizo referencia de forma metafórica a la Ruta de la Seda.

El término “Ruta de la Seda” fue acuñado aparentemente por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr von Richthofen, quien lo introdujo en su obra Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda, en 1877.

Esta consistía en una red de rutas comerciales organizadas a partir del negocio de la seda en china desde el Siglo I a.C., que se extendía por todo el continente asiático, conectando a China con Mongolia, el subcontinente indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. Sus diversas rutas comenzaban en la ciudad de Chang’an (actualmente Xi’an) en China, pasando entre otras por Karakorum (Mongolia), el Paso de Khunjerab (China/Pakistán), Susa (Persia), el Valle de Fergana (Tayikistán), Samarcanda (Uzbekistán), Taxila (Pakistán), Antioquía en Siria, Alejandría (Egipto), Kazán (Rusia) y Constantinopla (actualmente Estambul, Turquía) a las puertas de Europa, llegando hasta los reinos hispánicos en el siglo XV, en los confines de Europa y a Somalia y Etiopía en África oriental.

Reconocido es, que el Dr. Vázquez tiene una amplia historia en el tema de los tratados comerciales y quedo demostrado en 2005, cuando en Mar del Plata se llevo a cabo la Cumbre de las Américas y la contra Cumbre de los Pueblos. En esa ocasión y de la mano de G. Bush, el Dr. Vázquez se proponía a firmar el ALCA. Lo que origino una bronca monumental del Canciller uruguayo R. Gargano, según versiones de la época; y una intervención “poco protocolar” entre el presidente Lula y Néstor Kirchner que lo convencieron que no era conveniente para el Mercosur.

En fin la historia continua y los protagonistas son otros pero las consecuencias siguen siendo las mismas. En definitiva una vez más se nos argumenta “ que los tratados de libre comercio permiten defender la presencia de nuestros productos en los mercados y poder acceder con mayor facilidad a los mercados, eso se ha vuelto clave, con lo cual empezar a trabajar para elaborar un tratado de libre comercio con China, nuestro primer socio, es muy importante “.

Hace pocas semanas Uruguay dio un paso más en ese sentido con la firma del acuerdo de libre comercio con Chile” e independientemente de las características específicas de ese TLC eso “ha marcado claramente” la voluntad del Gobierno uruguayo en cuanto a las relaciones comerciales, con todo el mundo. .

China, es el primer destino de exportación de Uruguay, con ventas que llegaron a 2.095 millones de dólares en 2015 de diferentes productos tales como carne bovina, pescado, leche, medicamentos, entre otros, según un informe de Uruguay XXI.

Como contrapartida también se produce la compra de productos “made in China” recientemente el Ministerio del Interior compró 30.000 uniformes para la policía nacional en forma directa, es decir sin licitación, a una empresa china por una suma de US$ 4,5 millones porque en plaza no encontró “competencia” para obtener “precios razonables” y en virtud de la “mala calidad” de los productos ofrecidos.

Agrego otro detalle no menor para lograr insertar nuestros productos en los mercados globalizados, ya que recientemente el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Tabaré Aguerre en una exposición en China-LAC 2016 afirmo que “Uruguay produce alimentos para 25 millones de personas y nosotros proyectamos que produzca alimentos para 50 millones”. Los presentes que asistían al evento quedaron reflexionando sobre estas palabras, con una pregunta latente ¿cómo es que con ese nivel de producción Uruguay no puede alimentar correctamente a los 3.500.000 (tres millones y medios) de habitantes que tiene, el país?

Debemos recordar que según cifras oficiales, hay un porcentaje importante de niños desnutridos, con poca talla, entre otros problemas derivados de las carencias alimenticias, más de una vez los educadores y maestros advirtieron que muchos niños llegan a la escuela sin comer. Demostrando una vez más que el país de las estadísticas… no es el país real.

Dentro del denominado clima atractivo de negocios o favorable a la inversión “empresarial”, que traducido a los intereses de los ciudadanos significa renunciar a la soberanía, renunciar a sus derechos, permitir la expoliación de los recursos naturales, aceptar arbitrajes privados del Banco Mundial, donde los Estados son demandados por un inversor privado, donde se deben reformar los Estados para lograr la privatización (directa o indirecta, vía concesiones, asociaciones) de las empresas públicas rentables, donde desaparecen los monopolios de las empresas públicas rentables .

De ahí, que hoy es normal encontrarnos con afirmaciones provenientes de distintos ámbitos del gobierno, que señalan “indirectamente” que un proyecto propio de cambio social , se le considera un acto estéril y destinado a fracasar política y económicamente . Parece ser que el peso especifico para emitir tales afirmaciones recae en un determinado tipo de “opinión común” que ha permeado el conjunto de las ciencias sociales y que incluye aparte de los gobiernos, una gran mayoría de los intelectuales.

El síndrome de la duda

Se nos afirma desde el gobierno progresista de “izquierdas” que la globalización es un proceso cuya característica básica es apoyar a nuestros países a los beneficios del cambio científico – tecnológico de tercera generación, por lo tanto oponerse a la globalización es oponerse al progreso. En realidad con esta afirmación se pretende desligar o camuflar el proceso de internacionalización de la producción, los mercados, el trabajo y el consumo de la lógica del capital como relación social.

Se presenta como inicio de un nuevo periodo histórico en el cual el pasado ya no condiciona las políticas de modernización. Por lo tanto cuestionar la globalización es temerario, lo único posible es buscar la adaptación local al proceso. Sus diferencias responden a matices, pensar sus diferencias se reduce a pensar en la forma y contenido especifico del mercado local. Iguala países con diferencia estructurales, aquellos que sufren las condiciones de un colonialismo y una explotación global con los países que la impulsan. Esconde la presión y el poder ejercido sobre los Gobiernos Latinoamericanos por parte de los Organismos Internacionales de los países dominantes Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio, para imponer las políticas acordes con la concesión de préstamos.

Para eso se elaboran diferentes falacias sobre el rol del Estado-Nación entre ellas que está desapareciendo. Su importancia es cada vez menor y con ello, la capacidad de los Gobiernos de nuestra región para desplegar políticas independientes es estéril.

A primera vista podría parecer que estas sutilezas gramaticales son inútiles, en realidad tienen decisiva importancia. Porque su defensa (la del estado) constituye un obstáculo para integrarse positivamente en el proceso de globalización. Este argumento presenta la forma de Estado- Nación como una institución rígida y sin capacidad de transformación. Confunde el proceso de modernización del Estado, su descentralización administrativa, la privatización de lo público y la estatalidad con su desaparición, y oculta el cambio que ha sufrido el Estado-nación desde el siglo XVI hasta nuestros días. Su objetivo es desalentar los proyectos políticos democráticos fundamentados en una defensa de lo nacional- estatal y lo nacional-popular,

Hago un paréntesis para ilustrar y argumentar sobre este principio, con el ejemplo de Argentina, recordamos que bajo el Gobierno de Cristina Fernández de Kisnert la Presidenta Argentina defendía los intereses legítimos de su país contra los organismos crediticios -mas allá de las carencias- esta fue atacada, vapuleada, acusada, humillada por cuanto organismo internacional y dirigente que andaba en la vuelta y ahora con el Gobierno Fondomonetarista de Macri, Argentina volvió a ser “creíble” porque ingreso en el sendero de la obediencia debida. No obstante hoy asistimos a regímenes corruptos, que desarrollan políticas económicas de exclusión social que constituyen una verdadera ignominia para la humanidad y el mundo libre que lo dan como un ejemplo a seguir.

Pretendemos abrir los ojos sobre la realidad social y política de nuestros países que nos permita una profunda reflexión para identificar los males donde se encuentren y no donde se inventen, haciendo de la dignidad humana, los derechos civiles, políticos económicos, culturales, los derechos colectivos de los pueblos, la práctica de libertades, la ética de la democracia, queden naufragados como las cosas que flotan con suavidad o violencia según la mansedumbre o la fuerza del agua.

Acaso no deberíamos olvidar que la Ruta de la Seda, es también un lugar inhóspito, donde una gran parte está ocupada por el desierto del Taklamakan, con muy poca vegetación, casi no llueve y las tempestades de arena son comunes, y que se ha cobrado muchas vidas en esta zona a lo largo de su historia, la gente local tiene gran respeto a esta tierra. Cabria preguntarnos entonces cuales son estos argumentos tan poderosos que sería imposible enfrentarlos sin zozobrar en la tentativa de un proyecto nacional. Tal vez sería interesante someter a la votación popular la firma de los tratados… ¿Voilà la question?

(*) Periodista uruguayo, fue director del semanario Siete sobre Siete y colaboró en otras publicaciones uruguayas y de America Latina. Corresponsal en Naciones Unidas y miembro de la Asociacion de Coresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Miembro de la Plataforma Descam de Uruguay para los Derechos Economicos sociales y medio ambientales. Docente en periodismo especializado sobre Organismos Internacionales.