Entre la puesta del sol, aplausos, la música del grupo Binni Guenda (Gente con talento, en zapoteco) y abrazos de centroamericanos refugiados en el albergue Hermanos en el Camino, que fundó el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, madres y padres de migrantes, integrantes de la 12 caravana Buscamos Vida en Caminos de Muerte exigieron este lunes justicia y verdad al gobierno mexicano.

Los activistas entregaron en el albergue fotografías de sus hijos y familiares desaparecidos al intentar cruzar México con rumbo a Estados Unidos en busca de trabajo, que se colocaron para que pudiera verlas toda la comunidad migrante alojada en el refugio. Posteriormente, los migrantes colocaron sus huellas dactilares en una enorme manta blanca, como recuerdo de su solidaridad con las madres que buscan a sus hijos e hijas.

Las migrantes del albergue compartieron pensamientos de ánimo y fortaleza, esperanza y amor, cariño y comprensión. Nuestras voces, las de las mujeres, no conocen fronteras geopolíticas, por eso estamos aquí, ustedes gritan, cantan y nos iluminan con su fuerza, las madres y padres son seres humanos que nunca se cansan, esa es nuestra enseñanza diaria, dijeron.

Las esperanzas no se han perdido para las madres y padres que comenzaron su recorrido el pasado 15 de noviembre en México y a la fecha han recorrido 11 ciudades, donde se han logrado dos rencuentros, uno en Zacatecas y el otro en Veracruz.

La 12 caravana es impulsada por el Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), que ha sido aliado en la búsqueda de una vida digna, que es el sueño común de los migrantes centroamericanos.

Los integrantes de la caravana son originarios de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Algunos vienen a México por vez primera, y otros han venido desde hace 11 años.

Rubén Figueroa, uno de los coordinadores del MMM, destacó que la violencia que viven los migrantes cuando recorren México cada vez es peor, porque las muertes y violaciones a los derechos humanos continúan, principalmente perpetradas por funcionarios y policías.

Las madres compartieron la cena con los migrantes, durmieron en el albergue y este martes recorrerán una fosa común que se encuentra detrás del panteón Domingo de Ramos de Juchitán. Asimismo, visitarán el albergue ubicado en la comunidad Chahuites, y posteriormente retornarán a Chiapas.

La caravana es acompañada también por integrantes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y del Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración.

La Jornada