Líderes de organizaciones sociales en San Isidro, departamento de Cabañas, denunciaron este lunes que son víctimas de hostigamientos y amenazas a muerte por su lucha contra la minería y otros proyectos que degradan el medio ambiente.

“Por la lucha por la protección del medio ambiente en la zona estamos denunciando amenazas a la organización, han llegado sujetos desconocidos a las instalaciones, con semblantes de pandilleros tratando de amedrentar a compañeros, a miembros de la junta directiva para que dejemos de seguir en el trabajo por la protección del medio ambiente”, dijo Carlos Medina, presidente de la Asociación Amigos de San Isidro Cabañas (ASIC).

Ricardo Navarro del Cesta señaló que se han acercado a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y han llamado a la Fiscalía General de República (FGR) para dar aviso de las acciones amenazantes e hizo un llamado a prevenir atentados en contra de la vida de los ambientalistas de Cabañas.

Si bien Medina señaló que no hay acciones concretas en los últimos días en contra de los miembros de los movimientos sociales, asegura que la alarma aumenta debido a los ambientalistas asesinados en 2009 en esa zona.

En 2009 fue asesinado Marcelo Rivera, un reconocido activista ambiental. Rivera estuvo desaparecido durante tres semanas y su cuerpo fue encontrado con señales de tortura. Representantes del movimiento ecologista de Cabañas afirmaron en ese entonces que él fue víctima de persecución y amenazas en los meses previos a su homicidio.

Rivera, al momento de desaparecer –el jueves 18 de junio de 2009– se desempeñaba como Director de la Casa de la Cultura de San Isidro, represente legal de la ASIC, miembro de la Mesa Nacional frente la Minería Metálica e integrante de la Directiva Departamental del FMLN en Cabañas.

Ese año también fueron ultimados lo ambientalistas Dora Sorto, quien estaba embarazada, y Ramiro Rivera. Otro homicidio fue en junio de 2011 y la víctima fue Juan Francisco Durán Ayala, quien pertenecía al Comité Ambiental de Cabañas (CAC), la entidad que más ha trabajado en oposición al proyecto minero El Dorado que quiso iniciar la multinacional minera canadiense Pacific Rim, ahora Oceana Gold.

En ocasión anterior, el ambientalista Luis González, miembro de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), expresó que amenazas, persecución, criminalización y hasta la muerte es el precio que activistas ambientales deben pagar si su objetivo es defender los recursos naturales de la depredación de las grandes empresas, mismas que solo ven a la naturaleza como una mercancía. Aseguró que las autoridades están obligadas a protegerlos y evitar atentados en contra de sus vidas.

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