“Un amigo es uno mismo pero con otro cuero”

Este miércoles 23 se nos fue Héctor Méndez. Un militante integral. Un distinto. Un jugador de toda la cancha. Fanático del club de sus amores, River Plate, de la chacarera santiagueña, el automovilismo y el buen malbec, nuestro querido Héctor, el “viejo”, como lo llamábamos, se fue con apenas 67 años. Como dijera Bertolt Brecht, Héctor es uno de los imprescindibles, esos que lucharon toda la vida. Un maestro, un amigo, un compañero, (casi un padre para el que firma estas líneas) nos dejó como enseñanza sus convicciones, sus consejos, su pasión y la alegría de luchar por la utopía de un mundo más justo.

En el salón principal de la sede nacional de su querida ATE pudimos darle el último adios. Su mujer, Ana, sus cinco hijos, yernos, nueras y nietos acompañaron la ceremonia que se realizó en el Salón Federal con la presencia de militantes y dirigentes del sindicato, de la CTA y de la CLATE, que estuvo representada además por su secretario general, el uruguayo Luis Bazzano que viajó raudamente para sumarse al homenaje. No faltaron sus amigos y amigas de la vida.

Y tampoco faltaron las salutaciones que llegaron desde los distintos rincones del mundo, en particular de nuestra Patria Grande, Latinoamérica y el Caribe: Brasil, México, Cuba, Perú, Uruguay, Chile, Paraguay, El Salvador, Colombia, Ecuador, República Dominicana. También de Bélgica, Italia y España, de la embajada de Cuba en Argentina y de cientos de militantes de nuestro territorio, de Ushuaia a La Quiaca.

En la despedida final, tomó la palabra Julio Fuentes, Secretario General Adjunto de ATE Nacional y Presidente de la CLATE, además de ser uno de sus mejores amigos y compañero de luchas desde hace más de dos décadas. “Don Atahualpa Yupanqui contó que a un viejo sabio, un paisano que merodeaba el fogón de un campo bonaerense de donde Héctor orgullosamente pertenecía, le consultaron qué es un amigo. Y este hombre respondió: Un amigo es uno mismo pero con otro cuero”. “Así vengo a despedir a ese compañero que nos enseñó a un grupo de militantes en la provincia de Neuquén de marxismo, de clasismo, de Cuba, de la revolución, del movimiento nacional, de pensar una sociedad distinta, de hombres y mujeres libres”, agregó. A su costado, lo escuchaba la esposa de Héctor Méndez y sus cinco hijos.

Por su parte, el Secretario General de ATE, Hugo Godoy, expresó emocionado que “tengo tres o cuatro imágenes grabadas de ese militante que fue Héctor. Pero quiero quedarme con una, que es la del afecto, la de la posibilidad de buscar siempre un espacio en esta vorágine de quilombos que es la vida sindical, la lucha en el sindicato, que a veces es la picadora de carne. Él siempre buscó un espacio para hablar desde otro lugar, desde lo humano y el afecto. Del encontrar eso que es no hablar mal de los otros, sino de sacar lo mejor de cada uno de nosotros”.

Decenas de militantes, propios y adversarios, alcanzaron a despedirlo en el aplauso cerrado que coronó la última estrofa que cantamos de la famosa canción de Carlos Puebla, “Hasta siempre Comandante”.

Se nos fue “el viejo Méndez”, un hermano y un maestro de la militancia y de la vida. Te vamos a encontrar en una chacarera, en un vaso de buen vino, en un gol “gallina”, en una caja de alfajores “Havanna” con los que endulzaste relaciones, en la “marchita peronista” que tanto te gustaba cantar, en un ron cubano, en una calle de nuestra Patria Grande luchando detrás de alguna utopía. Y como dijo un poeta que degustamos en más de una oportunidad, Miguel Hernández… “A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero”.

CLATE