Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La dirigencia contrarrevolucionaria ha intentado, en estos 10 meses del año, movilizar a sus bases y capitalizar el malestar de la población contrariando la realidad constitucional, legal y de correlación de fuerzas orgánicas existentes en nuestra sociedad.

Mentira tras mentira, esa dirigencia ha desarrollado un guión fraudulento sin eficacia política, pero si con mucho impacto negativo sobre la estabilidad política, económica, social y psicológica de la familia venezolana. Veamos la secuencia de la estafa política, en marcha, por parte de la MUD:

  • “Encontraremos una salida para en seis meses salir de Maduro”. Han pasado diez meses y el pueblo sigue en el poder. Gracias a su conciencia y a Dios.
  • “Encontramos, no una sino cuatro salidas: enmienda, revocatorio, abandono del cargo y calle para que renuncie”. Después de meses de lucha interna, asumieron que la única posible constitucionalmente hablando era el referéndum, pero ya era tarde para que los lapsos reglamentarios permitieran que ese mecanismo fuese este año.
  • “Recogimos 2 millones 800 mil firmas”; luego afirmaron, “en verdad certificamos 1 millón 800 mil firmas”; de las cuales fueron a validación poco más de 1 millón, ya que del total de firmas, 605 mil resultaron fraudulentas, y finalmente sólo ratificaron 400 mil firmantes. Diría el refranero popular “Que culpa tiene la estaca, si el sapo brinca y se ensarta”.
  • “El 1 de septiembre será la toma de Caracas, sin retorno, para sacar a Maduro”. A las 2 de la tarde de ese día, los dirigentes opositores llamaron a retirarse y tocar cacerolas en la noche. La frustración quedó registrada en la etiqueta digital #MalditaMUD.
  • “El 7 de septiembre será la toma de Venezuela”. Sin comentarios.
  • “El 23 de octubre convocaremos a una sesión para destituir a Maduro”. Ese día aprobaron convocar a otra sesión para discutir cómo lo sacarían.
  • “El 26 de octubre tomaremos la autopista y no descartamos ir a Miraflores”. Ese día no fueron a Miraflores y convocaron a un Paro cívico para el viernes 28 de octubre, Paro cuyo fracaso todavía es comentado adentro y afuera de Venezuela.
  • Está anunciado: “El martes 1 de noviembre haremos un juicio de responsabilidad política al Presidente de la República y con la mayoría parlamentaria destituiremos a Maduro”. Hay que recordarles, a quienes todavía les puedan creer a estos estafadores políticos, que las sesiones de la Asamblea Nacional son ilegales por estar esta en desacato al Tribunal Supremo de Justicia, pero sobre todo deben saber y documentarse que no hay ningún artículo, literal, numeral o palabra en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que le otorgue al Poder Legislativo hacer juicios políticos al Jefe del Estado, ni inventar por mayoría un supuesto abandono de cargo.
  • Sigue la amenaza: “El jueves 3 de noviembre iremos, ahora sí, a Miraflores a entregar la carta de destitución a Maduro”. Una verdadera irresponsabilidad, ya que es sabido que desde el pasado martes 25 de octubre, la casa de gobierno está rodeado de campesinos, trabajadores, comuneros, pobladores, jóvenes, motorizados, estudiantes, milicianos defendiendo su derecho a gobernar y a que se respete su mandato. Las fuerzas del orden público están obligadas a evitar el enfrentamiento. Gracias a Dios y al Comandante Chávez, ya no hay Policía Metropolitana que conduzca la masacre de pueblo contra pueblo, como aquel fatídico 11 de abril de 2002. Dios mediante, ley mediante, eso más nunca pasará en nuestra Patria.

Paralelo a esta sarta de mentiras, el país ha presenciado con estupor la burla que han hecho los dirigentes de la MUD del dialogo político, que el pueblo venezolano reclama para recuperar la estabilidad y la prosperidad alcanzada en la revolución.

¿Qué explica esa conducta? La lucha intestina, entre personajes inmaduros, con severos traumas de personalidad, seniles y todos y todas con una gran ambición personal y con poderes económicos detrás que los y las empujan al asalto del poder, promoviendo el odio social contra el chavismo, sin importar la destrucción de Venezuela y el sufrimiento del pueblo.

Frente a eso la respuesta del pueblo que llegó a creer en ellos ha sido un creciente desencanto; la de nosotras y nosotros los y las chavistas ha sido la remoralización, la movilización, la renovación de la esperanza, la conciencia de lo que tenemos que defender hacia el futuro.

En este contexto, la principal tarea de los revolucionarios y revolucionarias debe ser convencer a todo el pueblo trabajador que la Revolución Bolivariana y Socialista es su proyecto histórico y debe abrazarlo, más allá de esta difícil coyuntura que vamos a superar, porque su porvenir está de este lado de la historia.

Elías Jaua Milano. Político y sociólogo venezolano.

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