Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Siete año tardó el Ministerio de Salud en empezar a cumplir una sentencia de tutela expedida por la Corte Constitucional que le imponía a esa entidad, junto a la Procuraduría y a la Defensoría del Pueblo, la obligación de promover campañas masivas de comunicación para educar al país sobre el derecho que las mujeres tienen a interrumpir sus embarazos en tres casos (por violación, malformación del feto o cuando hay riesgo para la salud de la madre). Aunque es bienvenida la iniciativa del Minsalud, su demora es otra prueba más de los innumerables retos que enfrentan los derechos reproductivos de las colombianas.

La sentencia que motivó la campaña del Minsalud, expedida en 2009, cuenta una de tantas historias de mujeres que sufrieron innecesariamente a culpa de la desinformación y, hay que decirlo, la mala fe de los operadores de salud en estos temas. La accionante estaba embarazada con un feto que presentaba una malformación que hacía inviable su vida, una de las causales legales para solicitar la interrupción voluntaria del embarazo. Aun cuando una junta médica consideró que la mejor opción era el aborto, el centro de salud al que fue remitida en Barranquilla se negó a practicarlo porque el médico le exigió una autorización judicial, requisito innecesario. Algo que debe quedar claro: obstaculizar de esa manera la interrupción voluntaria de los embarazos legalmente es violar los derechos de las mujeres, además de causarles un daño completamente injustificado.

Por eso, una de las medidas más urgentes para proteger el derecho a la salud de las mujeres es promover campañas que expliquen las causales para la interrupción voluntaria del embarazo, de tal manera que las ciudadanas se empoderen conociendo sus derechos, y que los operadores de salud dejen de utilizar excusas irreales para no llevar a cabo estos procedimientos.

En ese contexto, más allá de que sea el cumplimiento tardío de una sentencia de la Corte Constitucional, son bienvenidas las cuatro piezas audiovisuales que el Ministerio de Salud publicó recientemente en su cuenta de Youtube. Especialmente porque, en un debate que suele darse a partir de radicalismos prejuiciosos que nublan la situación compleja que enfrentan las mujeres en estos casos, el Minsalud optó por un lenguaje claro y positivo. “Hace más de diez años en Colombia más mujeres han decidido salvar sus vidas, más mujeres han rescatado su dignidad, desde hace más de diez años el Estado nos protege a todas las mujeres para hacer valer nuestro derecho a interrumpir voluntariamente un embarazo en tres situaciones”, dice el Ministerio en uno de los videos.

En un Estado que ha oscilado entre la abierta hostilidad (durante la procuraduría de Alejandro Ordóñez) y la indiferencia institucional frente al tema del aborto, es esencial que el Minsalud tome el liderazgo necesario para que las colombianas conozcan sus derechos y los ejerzan. Falta, por supuesto, que en efecto la campaña sea masiva, y se lleve a todos los espacios donde, por los prejuicios, ha sido difícil cumplir la sentencia de la Corte Constitucional.

Están en juego las vidas de cientos de miles de mujeres que, por realizarse abortos clandestinos cada año, se enfrentan a riesgos innecesarios. Es un tema que incomoda a las instituciones y moviliza a los conservadores, pero esos no son motivos para ignorar que el aborto es un derecho en tres casos y que las mujeres deben saber al respecto.

El Espectador