Los jefes de la guerrilla FARC llegaron este lunes a Bogotá desde Cuba y distintos lugares de Colombia para preparar la firma del nuevo acuerdo de paz sellado con el gobierno para superar un conflicto de medio siglo, informó el grupo rebelde.

“Secretariado de @FARC_EPueblo reunido para ultimar detalles de firma del #AcuerdoDefinitivo en #Bogotá”, indicó la agencia Nueva Colombia Noticias, que divulga información de los insurgentes, en un mensaje en su cuenta en Twitter acompañado de tres fotografías donde salen los comandantes guerrilleros.

En las imágenes aparecen siete de los nueve integrantes del Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), el órgano permanente de dirección de la principal y más antigua guerrilla del país.

Entre ellos están el jefe máximo, Rodrigo Londoño (“Timochenko”); el jefe negociador de la guerrilla con el gobierno, Iván Márquez; Pablo Catatumbo, Rodrigo Tréllez, Mauricio Jaramillo, Carlos Antonio Lozada y Pastor Alape.

Los dos últimos estaban en la capital colombiana desde la semana pasada, cuando se reunieron con Naciones Unidas y el Gobierno para examinar un incidente -en el marco del cese al fuego vigente desde agosto- en el sur del Bolívar (norte) en el que fallecieron dos guerrilleros.

El mismo órgano de comunicación de las FARC había publicado más temprano unas fotografías en las que aparecían los jefes rebeldes, también integrantes del Secretariado, Bertulfo Álvarez y Joaquín Gómez en la capital colombiana.

El gobierno ha reiterado desde la víspera que aún no está definida la fecha del acuerdo ni el lugar donde se firmará.

Las FARC alcanzaron hace una semana en Cuba un segundo acuerdo de paz con el gobierno, en el que incluyeron peticiones de la oposición, luego de que el primero fuera rechazado en un plebiscito el 2 de octubre.

Santos dijo que el nuevo pacto sería presentado el miércoles al Congreso para su discusión y se ha mostrado favorable a que sea refrendado por el Parlamento, donde cuenta con apoyo mayoritario.

“Timochenko” afirmó el domingo que existía un “compromiso” para refrendarlo por esta vía.

Las negociaciones de paz buscan poner fin a un conflicto armado de medio siglo en el que también han participado otras guerrillas, paramilitares y agentes estatales, con saldo de al menos 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 6,9 ​​millones de desplazados.

Caracol


No hubo acuerdo entre el Gobierno Nacional y líderes del ‘No’

Los principales dirigentes políticos que promovieron el ‘No’ al proceso de paz con las Farc el pasado 2 de octubre dijeron en la noche del lunes que el Gobierno negó “la posibilidad del acuerdo nacional” para la paz.

El Ejecutivo, por su parte, expresó que propuso “buscar un acuerdo nacional recogiendo la idea del expresidente Álvaro Uribe” (principal opositor a lo pactado en La Habana), lo cual no fue posible.

Tras una reunión de siete horas en el Ministerio del Interior entre los negociadores del Gobierno y los principales líderes del ‘No’, las expectativas del “acuerdo nacional” prácticamente se extinguieron.

A la cita con los negociadores del Gobierno y el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, fueron el expresidente Álvaro Uribe; los precandidatos uribistas Carlos Holmes Trujillo, Iván Duque y Óscar Iván Zuluaga; el exprocurador Alejandro Ordóñez y la exministra Marta Lucía Ramírez, entre otros.

Posiciones distantes

El Gobierno y los opositores al proceso de La Habana comenzaron a hablar sobre la necesidad de construir un “acuerdo nacional” por la paz desde el pasado 2 de octubre, cuando los colombianos derrotaron en las urnas la refrendación del primer acuerdo de paz alcanzado en la capital cubana.

Desde entonces ha transcurrido más de un mes y medio en esfuerzos de lado y lado para conseguir el acariciado “acuerdo nacional” por la paz.

De hecho, el Gobierno recogió cerca de 500 propuestas de los dirigentes del ‘No’, con las que se construyó el “nuevo acuerdo” en la capital cubana, que de todas maneras no fue aceptado por los opositores.

Los líderes del ‘No’ se quejaron de que el Gobierno les dijera que había algunos puntos “no revisables” y que solo propusiera “un acuerdo de implementación en el Congreso” que no permitiría modificar la elegibilidad, la eliminación del narcotráfico como delito conexo y la incorporación del acuerdo al bloque de constitucionalidad, entre otros puntos.

Sorprendió que los líderes del ‘No’ trataran de ampliar el espectro de interlocutores que están a su favor, incluso mencionando al vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, quien en su momento hizo observaciones al acuerdo inicial.

Al insistir, todavía en la noche del lunes, en la necesidad de buscar el “acuerdo nacional” por la paz, los opositores del proceso de La Habana propusieron aprovechar la oportunidad de que los principales líderes de las Farc están en Bogotá, para emprender una discusión con ellos sobre el tema, lo cual tampoco ha sido aceptado por el Gobierno.

En su declaración, los líderes del ‘No’ también pidieron que el nuevo pacto con las Farc sea sometido a la refrendación popular.

“Es fundamental afirmar que se requiere refrendación del pueblo colombiano sobre la totalidad del acuerdo entre Farc y Gobierno, o sobre puntos referidos del desacuerdo”, plantearon los del ‘No’.

Postura del Gobierno

Los puntos de vista de los opositores y del Gobierno están tan distantes que mientras los primeros insisten en mantener las discusiones abiertas, para el Ejecutivo todo debate político está cerrado y lo único que queda por hacer es la implementación en el Congreso, donde las posibilidades de cambiar lo acordado en La Habana no son muchas.

Al negar cualquier posibilidad de nueva negociación con los del ‘No’, el Gobierno recordó que “en ningún momento el presidente Santos ni nadie del equipo negociador ofrecieron a los voceros del ‘No’ la posibilidad de revisar el acuerdo antes de su cierre”.

El Gobierno también se muestra más inclinado a una refrendación por la vía del Congreso, que de las urnas, a través de un nuevo plebiscito, como lo plantearon sus contradictores.

Por lo demás, desvirtuó varios de los puntos en los que los dirigentes del ‘No’ insistieron, como la conexidad del narcotráfico con el delito de rebelión, que a su juicio se definirá caso por caso.

Por considerar que “el país y los colombianos no pueden seguir viviendo en la incertidumbre”, el Gobierno tiene la decisión de no dar marcha atrás y más bien continuar de manera decidida el proceso a partir de hoy.

El Tiempo