Por Alfredo Molano Jimeno

En medio de la incertidumbre por el aplazamiento de la instalación de la mesa de diálogos entre el Gobierno y el Eln, el jefe negociador de esta guerrilla, Pablo Beltrán, ofreció una entrevista a El Espectador que muestra un cambio de tono de 180 grados, con relación a las declaraciones que había dado a Blu Radio el viernes pasado.

En esta ocasión Beltrán se mostró conciliador y atemperado. Sostiene, por ejemplo, que el Eln les va a responder a las víctimas de sus acciones, pero advierte que el Estado también tendrá que hacerlo. El comandante insurgente también dice que están dispuestos a abandonar el secuestro y los atentados contra la infraestructura, pero lo condiciona a un acuerdo de cese bilateral del fuego y las hostilidades.

Finalmente, afirma que la paz necesita de Uribe, pues él representa el sector antagónico de la guerrilla. Las repuestas del jefe negociador del Eln se dan en momentos en que se trabaja a toda marcha con el Gobierno para retomar el rumbo de la instalación de la mesa, construir confianza entre las partes y echar a andar una negociación que ha estado en vilo por varios años. Eso si, con una sola claridad: en los seis días de trabajo en Quito las delegaciones de Gobierno y Eln han llegado a un solo acuerdo: no levantarse de la mesa por ningún motivo.

¿Qué pasa con la liberación de Odín Sánchez?

En el orden de los acuerdos, hicimos dos liberaciones antes del 27, por lo que la liberación de Odín Sánchez quedaba para después de la instalación de la mesa. Esa es nuestra idea, pero el Gobierno tenía la idea de que este señor iba a ser liberado antes del 27. Debido a esa doble interpretación, el Gobierno, de manera precipitada y un poco arrogante, decidió cancelar la instalación de la mesa el pasado 27 de octubre. Esperamos que reconsidere esa posición de fuerza.

¿Están dispuestos a abandonar los secuestros y los ataques contra la infraestructura?

Claro que sí, porque estas son consecuencias de una guerra que queremos que cese. Para eso hemos venido a esta mesa: a buscar el fin del conflicto. Hay una agenda pactada y nuestro ánimo es alcanzar un acuerdo en cada uno de sus puntos. Pero así como el Gobierno hace sus acciones, nosotros hacemos las nuestras. Así que tiene que hacerse un pacto de cese al fuego que le dé el alivio que requiere la sociedad. Ahora, el Gobierno ha dicho que los diálogos se desarrollan en medio del conflicto. No hemos estado de acuerdo y hemos propuesto que debemos pactar un cese al fuego.

¿Cuál es el mensaje para quienes han sido víctimas de su accionar?

Que lo que más queremos es que se acabe la confrontación y que, luego de eso, cada uno reconozcamos y asumamos las responsabilidades por los errores en que incurrimos. Y de que, en esa asunción de responsabilidades, estemos todos dispuestos a establecer la verdad por lo que ocurrió. Si se asume la responsabilidad y se cuenta toda la verdad, será más fácil que emerja el nunca más que todos deseamos. Y esa es la verdadera reparación a las víctimas. A todas, a las nuestras y a las de nuestra contraparte.

El tiempo del presidente Santos se acaba, ¿aspiran a que se llegue a un acuerdo de paz antes de que termine este gobierno?

La paz es un propósito de los colombianos y va más allá de uno u otro Gobierno. Si no lográramos terminar este proceso durante el periodo de Santos, aspiramos a que el siguiente Gobierno continúe. No esperamos que sea borrón y cuenta nueva.

¿Confían en su voluntad de paz?

Es como el clima. A veces está bien y a veces mal. Por momentos da muestras certeras de que quiere la paz, pero en otros momentos desata una guerra de micrófonos, y pone exigencias que nos hace olvidar que es un presidente con nobel de paz y nos recuerda al ministro de Defensa de Uribe.

El presidente Santos ha dicho que no puede haber un sistema de justicia para las Farc y otro para el Eln. ¿Qué opinan de esta posición?

Es muy respetable, como lo son los acuerdos de La Habana, pero claro que nosotros tenemos coincidencias y reparos. Lo que esperamos es que tomemos las coincidencias y también desarrollemos alternativas a lo que pensamos hace falta en esos acuerdos.

Se ha difundido la idea de que el Eln no tienen unidad de mando porque son una guerrilla federada. ¿Eso es cierto?

Nosotros somos una guerrilla político-militar. No somos únicamente un ejército ni tampoco un partido. Eso significa que hay más niveles de democracia que en un ejército y más disciplina que en un partido. Eso somos. En nuestro interior hay democracia y diversidad, pero eso no significa que no haya cohesión y unidad. Hemos demostrado, en el cumplimiento de los acuerdos, la unidad interna que tenemos. Eso es garantía de cumplimiento para los acuerdos que alcancemos.

¿Es necesario Uribe para sellar la Paz?

Por supuesto. Uribe es un colombiano como cada uno de nosotros. Tiene posiciones en el otro extremo del espectro político a las nuestras, pero, si hay que hacer un pacto entre colombianos, él tiene que estar. Qué Uribe representa una posición antagónica a la nuestra, claro, pero es que la paz se hace con los enemigos. Él tiene que ser tenido en cuenta en el debate y en los acuerdos.

El Espectador