EN CONTEXTO NODAL: Los restos mortales de Fidel Castro viajan desde La Habana hasta el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Las cenizas del Comandante en Jefe realizan el mismo recorrido, pero en sentido inverso, que emprendieron el Ejército Rebelde, bajo el mando del líder de la Revolución Cubana, el 2 de enero de 1959. En ese entonces, el Comandante y sus compañeros de lucha recorrieron localidades rurales y ciudades del interior del país.

Recibe pueblo avileño cenizas de Fidel Castro

Portando fotos, carteles y coreando ”Viva Fidel”, ”Yo soy Fidel”, el pueblo de Ciego de Ávila, ciudad ubicada en el centro de Cuba, recibió hoy las cenizas del líder histórico de la Revolución.

Concentrados a lo largo de 80 kilómetros, en ambos lados de la vía central que atraviesa a la provincia de Ciego de Ávila, los habitantes de esta urbe honraron a su guía, al amigo y al hombre que dignificó a los cubanos el 1 de enero de 1959.

Cerca de las 14:00 hora local la caravana fúnebre cruzó el centro de la trocha de Júcaro a Morón, la línea fortificada construida por el gobierno español para evitar el cruce hacia el occidente cubano de las fuerzas mambisas durante las guerras independentistas.

El recorrido se realiza por la misma ruta que hicieron los rebeldes liderados por Fidel Castro aquel 5 de enero de 1959, después del triunfo sobre la dictadura de Fulgencio Batista, cuando la Caravana de la Victoria se dirigía hacia La Habana.

Las cenizas del líder cubano aún permanecen en tierra avileña para continuar su ruta hacia Santiago de Cuba, donde reposarán junto a los restos.

Prensa Latina


Fidel estremeció a los avileños

Impresionante fue la manifestación de amor que dio el pueblo avileño a Fidel, en tránsito hacia la inmortalidad este 1ro. de diciembre, cuando más de 160 000 hijos de esta provincia honraron al eterno Comandante en Jefe que sigue convocando.

Lo vi con la vista en la montaña, el fusil a la espalda y la mochila cargada de realidades que hace poco más de 57 años eran fantasías. Nadie como él hizo tanto en más de medio siglo, un tiempo no muy largo en la vida de un ser humano, y muy corto para convertir en realidades tantos sueños.

Lo vi invencible, triunfador de todas las batallas, incluida la de salvarse de las 638 veces malévolas que intentaron eliminarlo físicamente. Fidel partió cuando decidió irse, nadie lo dude. «Yo los acompaño hasta los 90 años», profeta al fin, había dicho hace poco a los presidentes Nicolás Maduro, de la República Bolivariana de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia.

Ojalá le hubiera podido dedicar otros 90 años de su vida a su país, pero debe sentirse a gusto con los que se mantuvo al frente de los destinos de una nación que, bajo su ejemplo, no se inclinó y avanzó todo lo que pudo, todo lo que le permitieron las trampas oportunistas, incluido el bloqueo voraz de los Estados Unidos.

Y pido permiso para ilustrar con datos: No cualquiera baja la mortalidad infantil de 42% a 4%, garantiza un médico por cada 130 personas, el mayor índice per cápita por habitante de todos los países; crea la mayor Facultad de Medicina (ELAM) del Mundo, graduando 1 500 galenos de 84 naciones cada año; logra una nación sin desnutrición infantil, sin problemas de drogas, con un 100 % de escolarización; no cualquiera puede lograr que su población tenga 79 años de esperanza de vida al nacer, ni que Cuba haya erradicado la transmisión del VIH de la madre al hijo del VIH; no cualquiera sobrevive a 11 presidentes norteamericanos intentando derrocarlo.

Por estas y muchas otras razones fue impresionante la manifestación de amor que dio el pueblo a Fidel, en tránsito hacia la inmortalidad este 1ro. de diciembre, cuando más de 160 000 hijos de esta provincia honraron al eterno Comandante en Jefe que sigue convocando.

Tanto, que Cuba toda cabe en una franja de unos 1 000 kilómetros de longitud y apenas seis metros de ancho, algo que, dudo, logre otro humano sobre la tierra.

Granma