Del año del mono al año del gallo – Por Fander Falconí

En el vocabulario tradicional del campo ecuatoriano, miserable se dice a quien es tacaño en extremo. 2016, año del mono en el calendario chino, ha sido un tiempo tacaño para muchos países en el plano económico.

A nivel mundial, 2016 significó un período de consolidación del capitalismo global, en detrimento de la población más necesitada del orbe.Esa consolidación alcanza otro nivel, el del capital financiero, que involucra el control total de la sociedad, incluyendo los medios y las comunicaciones.

Este giro, de 180 grados hacia atrás, abandona la retórica de la democracia liberal y empieza a hablar en términos anticuados de los problemas sociales, con un cinismo que asusta a las personas conscientes, pero atrae a la gente de pocos escrúpulos. Eso permite que el futuro presidente Trump proponga construir un muro entre México y Estados Unidos, para materializar su xenofobia, mientras en Ecuador un trasnochado proponga por televisión la legalización del despido injustificado de las trabajadoras del hogar y del recorte de sus ingresos.

2016, año del mono, también ha sido una época de acelerada globalización conservadora. Siempre han influido las disputas internacionales en lo local, pero ahora hasta las aparentes pequeñas rencillas internas repercuten en el exterior. Basta ver la repercusión planetaria del golpe de Estado parlamentario en Brasil. También en este contexto se comprueba la fuga de capitales nacionales a los paraísos fiscales, para evadir impuestos.

Aunque ya se advertía este problema desde antes (con denuncias como las que hacía la organización Tax Justice Network y algunos que escribíamos de estas temáticas con poco eco), hoy tenemos nombres y apellidos de los evasores, gracias a los ‘Panama Papers’; otra evidencia de la globalización de los problemas económicos. Tales evasiones son ejecutadas por un complejo aparato de banqueros, abogados, políticos, empresarios, testaferros e intermediarios.

Este sistema se sostiene en la producción sin fin de bienes en un medio finito, limitado en sus recursos, en un irresponsable crecimiento económico (que ya ha causado la elevación de la temperatura global promedio a récords históricos en 2016). Por esa necesidad compulsiva de crecer sin necesidades inmediatas, este sistema se renueva con cada conflicto que recurre a la industria de la guerra, como en el caso actual de Siria.

Pero, como en la serie Homeland, el enemigo ya está en casa: y por ello los países del norte rico experimentan el terrorismo, creado por ellos mismos, en sus propios barrios. Sin embargo, el capitalismo tiene su tendón de Aquiles: ser esclavo del mercado.

Por una coincidencia chocante, 2017 será el año del gallo de fuego en el calendario chino. Y, según los intérpretes de esa modalidad de astrología, será un año de planificación, un período opuesto a la improvisación y, por ende, a las caprichosas leyes del mercado.

(*) Fander Falconí Benítez, es un economista, académico y político ecuatoriano.