Ecuador y las elecciones: “Llegó la hora” – Por Carlos Amauri Chamorro

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En febrero de 2017 se jugará el futuro no solo de Ecuador, sino del progresismo en América Latina. Y este futuro está en manos de la militancia de Alianza PAIS, de las organizaciones sociales progresistas y de los sujetos históricos que de manera contundente han dado 10 años de victorias electorales al liderazgo del Presidente Correa. Lenín Moreno llega como el legítimo representante de esa fuerza, que desea avanzar con un proyecto que permita acelerar el desarrollo de esa nueva sociedad resultante de la Revolución Ciudadana, así como hacer llegar los logros a los que aún no han sido beneficiados.

Los errores cometidos por el progresismo en el país, sean del gobierno, de AP o de la sociedad civil organizada, deben ser rápidamente subsanados para el enfrentamiento electoral. Las agendas personales y de los grupos deben ser someterse a la gran agenda nacional de la Revolución Ciudadana, permitiendo así aumentar la capacidad aplanadora electoral de la izquierda ecuatoriana. Nada debe poner en riesgo la victoria electoral. Ni siquiera los errores internos que pueden haber sucedido. Sería una irresponsabilidad histórica de la izquierda ecuatoriana dejar de manera consciente que se interrumpa el proceso político. Y eso significa que pesaría sobre nuestras consciencias perder la Presidencia y/o el Legislativo. Ningún país de la región ha conseguido al mismo tiempo un amplio desarrollo económico y social, la creación de una institucionalidad, la modernización del funcionamiento del Estado con una sólida estabilidad política. Rafael Correa es indudablemente el mejor ejemplo de pragmatismo en la gestión. Bajo una estricta y obcecada búsqueda de la excelencia en el manejo de lo público ha tenido que sacrificar en diversos momentos la relación del gobierno con ciertos sectores de la sociedad. El resultado de eso, es que por primera vez desde que existe el Ecuador podemos pensar el futuro del país de manera planificada.

Obviamente hay conquistas no alcanzadas, errores, funcionarios mediocres y corruptos que han traicionado y expuesto a la Revolución Ciudadana para la tentativa construcción de una percepción que afecta la intención de voto hacia el oficialismo. Basta recordar lo que le pasó a Dilma Rousseff, que sin ser partícipe de ningún caso de corrupción, fue posicionada por los conglomerados comunicacionales como responsable de la corrupción, afectando así el apoyo popular y viabilizando que los criminales que ocupan curules en el parlamento brasilero la destituyan. En el caso ecuatoriano, tanto el ejecutivo y como el legislativo, son los principales auspiciantes de investigación y combate a la corrupción. Esto, debe ser reconocido por todos, principalmente por la militancia. En la Revolución Ciudadana, no se toleran estos hechos.

Aprovechando este accionar del Estado en el combate a la corrupción, la derecha opera muy fuertemente para dividir las filas defensoras del Correísmo. Era evidente que así lo hicieran. En el ajedrez político, los medios privados y los actores que compiten en contra de la Revolución, establecen una lógica discursiva muy simple: Hay corrupción en el gobierno. “Si eres Correísta o votas por Lenín, quiere decir que apoyas la corrupción”. Esta dicotomía discursiva, permite orientar mayoritariamente el voto indeciso hacia la oposición que representa lo peor del pasado del país, como también hacer que el votante de Lenín esconda su apoyo al candidato. Ahora llegó la hora de superar esa trampa. Cada uno de los que apoyan a Lenín, al Presidente Correa, al progresismo, a la izquierda, a la Revolución Ciudadana, deben entrar en modo campaña, saliendo a las calles, al campo y a las redes a buscar los votos para arrasar nuevamente en la asamblea y ganar la presidencia en una única y contundente elección.

A vestir la camiseta, a usar la gorra, a retuitear, a compartir, a dar “me gusta”, a conversar con las personas con argumentos claros de los motivos que nos han llevado a escoger el camino de la democracia como vía de desarrollo de nuestro país. Por primera vez en nuestra historia hemos sido ejemplo y referencia mundial en temas positivos, que van desde la lucha por la equidad, pasando por el turismo, manejo económico y soberanía. Mundialmente el Ecuador ha sido tema de conversaciones, conferencias académicas y noticias positivas. Ahora que nuestra sociedad está más preocupada en mejorar los procesos de participación ciudadana y construcción del poder popular, dejando a un lado el pasado de hambre, pobreza, miseria y subordinación a los poderes económicos, más debemos valorar los logros conquistados a partir del liderazgo de quien puso su pecho a las balas el 30 de septiembre del 2010. Y no hablo solamente del Presidente Correa, incluyo también a los miles de ciudadanos que salieron a las calles a defender el bien más precioso que un país puede tener, que es la democracia.

La verdad está del lado de la Revolución Ciudadana. Esa verdad es la principal herramienta que tenemos para vencer la disputa de visión de mundo.

Carlos Amauri Chamorro. Consultor y comunicador social.

Amauri Chamorro