Inspección de arrecifes caribeños releva el daño por el cambio climático

Los arrecifes del golfo de México y el Caribe mexicano –que son parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM)– están entre las zonas con mayor presión a sus servicios ambientales por sobrepesca y eutrofización (exceso de nutrientes).

La degradación va en aumento desde la década de 1970 por la combinación de actividades humanas, contaminación, explotación y pesquerías, reveló una expedición de 10 días de buceo a bordo del barco Warrior Rainbow III de Greenpeace, que zarpó de Cozumel durante la 13 Conferencia de las Partes (COP 13).

En la inmersión participaron investigadores de cuatro instituciones: la propia organización ambientalista, el Centro para la Diversidad Biológica (CBD) y las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Autónoma de Baja California Sur (UABCS).

La inspección se hizo en los arrecifes de cayo Arenas (Yucatán) y Triángulos (Campeche), comunidades coralinas saludables pero que requieren protección.

La exploración para conocer la salud de los arrecifes del golfo de México y el mar Caribe concluyó que el estado de conservación de las comunidades arrecifales es mejor en aquellas retiradas de la costa, probablemente debido a la falta de presiones humanas producto del desarrollo costero.

Los efectos del cambio climático sobre los corales quedaron en evidencia porque fue común observar blanqueamiento, fenómeno que resulta de la pérdida de la relación simbiótica entre los formadores de arrecife y unas microalgas microscópicas, llamadas dinoflagelados, que eventualmente puede resultar en la mortalidad de la especie.

Se determinó que los corales “enfrentan serias amenazas porque el Caribe y el golfo están entre las regiones con más presión en el uso de servicios ambientales, desde la sobrepesca y la eutrofización (exceso de nutrientes), hasta el cambio climático en el blanqueamiento y acidificación”, dijo Héctor Reyes Bonilla, profesor investigador de la UABCS.

Miguel Rivas Soto, coordinador de la campaña de Océanos de Greenpeace-México, señaló que “es imprescindible contar con información sólida sobre la protección a esos ecosistemas, con los que tenemos vínculo y por tanto dependemos de su salud y a los que podríamos dar mayor protección con un programa de manejo, en el caso de la Reserva del Gran Caribe”.

“La degradación de los arrecifes en el Caribe mexicano y el golfo de México aumenta gradualmente desde la década de 1970 debido a una combinación de actividades humanas, contaminación de fuentes industriales y urbanas, explotación de hidrocarburos, y pesquerías”, alertó Alejandro Olivera Bonilla, representante en México del CDB.

“Esperamos contar con las conclusiones finales en marzo de 2017 para fundamentar la tesis doctoral de una de las participantes del crucero, y también someter los estudios ante revistas arbitradas de prestigio internacional. Una vez publicadas daremos a conocer información más detallada”, finalizaron los investigadores.

La Jornada