Una familia homoparental denunció el pasado jueves 24 de noviembre ante el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) que hasta tres escuelas de la capital negaron la inscripción a sus tres hijos debido a la orientación sexual de las madres.

Martha, quien pide guardar su identidad en el anonimato para proteger a sus hijos, cuenta en entrevista con Animal Político que el primer caso de discriminación se produjo en julio de 2015, cuando ella y su pareja asistieron a la escuela Olinca en su plantel de Altavista, en la colonia San Ángel, para matricular a su hija mayor de dos años y medio.

Tras el ‘tour’ por las instalaciones del centro educativo, todas las partes parecían de acuerdo en que Olinca sería una buena escuela para la menor. Sin embargo, Martha lanzó una pregunta antes de regresar a casa con su niña.

-Le cuestioné a la directora del kínder si tenían otros niños con familias homoparentales –expone-. Y su respuesta inmediata fue cambiar la cara y preguntarme muy extrañada: ‘¿Qué es eso de familias homoparentales?’

Martha le explicó que las familias homoparentales son aquellas formadas por dos papás o dos mamás, y sus hijos.

-Entonces, la respuesta de la directora fue: ‘No, no tenemos ningún problema con eso, mientras no hagan una escena delante de los niños’.

Cuando Martha quiso averiguar a qué se refería la tutora con lo de ‘hacer una escena delante de los niños’, la directora del Kínder fue más específica:

-Sí, me refiero a que no vayan a faltar el respeto a nadie.

Tras preguntarle a la directora si las parejas heterosexuales iban a su kínder a besarse delante de los niños, Martha y su pareja salieron indignadas de Olinca con su hija. Ahí terminó el tour por la escuela cuyo lema es “formar mejores seres humanos”.

Animal Político buscó a la directora de Olinca para exponer su versión de los hechos denunciados ante el Copred. Al momento de publicar esta nota, ni la directora ni nadie del centro educativo ofrecieron respuesta alguna. Sin embargo, por medio de su cuenta de Twitter (@olincacolegio), el centro aseguró que es “una escuela plural y con absoluto respeto a todo tipo de familias”.

El segundo caso sucedió hace apenas unas semanas de este mes de noviembre, señala Martha.

La pareja fue a la escuela Senda, en la delegación Álvaro Obregón, para inscribir a su niña y también a sus otros dos hijos, gemelos de apenas año y medio de edad. A diferencia de Olinca, la conversación con los directivos del kínder dejó satisfecha a Martha.

-La escuela nos gustó mucho y además nos dijeron que no había ningún problema, que claro que aceptaban a los niños. Sin embargo –contrapone de inmediato-, de pronto me volvieron a hablar de la escuela y me dijeron que si podía ir a una cita porque querían hablar conmigo.

Martha pensó que tal vez se había agotado el cupo, o que había algún problema con el proceso de matriculación.

Pero el ‘problema’ resultó ser otro.

-Me comenzaron a decir que la escuela quisiera estar en un nivel más ‘abierto’, por así decirlo, pero que desgraciadamente los papás de los otros niños eran muy ‘católicos’ y que no iban a poder aceptar a mis hijos. Y que además la escuela no quería que los otros niños fueron a hacerle ‘bullying’ a mis hijos por tener dos mamás. Que preferían ‘protegerlos’ y evitarles ese ‘sufrimiento’.

De nuevo, Martha salió de la escuela indignada y con sus hijos sin un kínder en el que recibir educación.

Días después, la pareja hizo un nuevo intento. Esta vez con la escuela ‘MiKínder’, en Jardines del Pedregal.

Pero el proceso y el resultado fue similar a los otros dos centros: Martha pide informes por teléfono, el personal la invita cálidamente a que visite con sus hijos las instalaciones, y cuando ésta pregunta si tienen otros niños con familias homoparentales, las excusas para no aceptarlos salen de inmediato.

-En este caso –cuenta Martha-, después de que me habían asegurado que era una escuela laica, me dijeron que son un centro que depende del ‘Opus-Dei’. Y que bueno, que si quería ir a hablar con la directora del kínder, pues que fuera, pero que ellos dependían del Opus-Dei.

Fue en ese momento, tras colgar la llamada con MiKínder, cuando Martha tomó la decisión de denunciar su caso ante el Copred el pasado 24 de noviembre. Misma que, según confirmó en sus redes sociales la dependencia, ya están investigando para pronunciarse al respecto. Animal Político también buscó a los colegios Senda y MiKínder para conocer su versión de los hechos, pero tampoco han ofrecido respuesta al momento de publicar esta nota.

-Ya no estamos interesadas en inscribir a nuestros hijos en esas escuelas, lógicamente. Pero queremos que se investigue y que las sancionen para que ya no vuelvan a discriminar a otras familias y a otros niños –dice tajante Martha, quien exige también a la Secretaría de Educación Pública (SEP) que “mande comunicados” a todas las escuelas a nivel nacional para que no se repitan más casos de discriminación a familias por su orientación sexual.

Por el momento, mientras se toman las medidas, los menores continúan sin ingresar a un centro educativo. Aunque Martha y su pareja aseguran que seguirán defendiendo el derecho de sus hijos a recibir una educación sin discriminación.

-Sé que lo fácil hubiera sido llegar a la escuela y decir que soy madre soltera. Estoy segura que de esa forma no hubiera habido ningún problema. Pero eso no es lo correcto -recalca Martha-. Porque somos una familia increíblemente feliz y amorosa y dispuesta a darlo todo por sus hijos. Por eso tenemos que seguir luchando y exigir que se respeten nuestros derechos.

Animal Político