XX aniversario de la paz – El Periódico, Guatemala

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Hoy, 29 de diciembre, se celebra el XX aniversario de la firma de la paz “firme y duradera”, por la guerrilla (URNG) y el Gobierno, que puso fin al enfrentamiento armado interno, que duró 36 años (1960-96) y tuvo como cauda 200 mil muertos. Previamente a la suscripción de la paz “firme y duradera”, el Gobierno y la guerrilla firmaron los denominados Acuerdos de Paz, que contienen declaraciones, compromisos y proyectos, así como una agenda nacional compartida, que incluía reformas constitucionales puntuales.

De conformidad con la Constitución, “las decisiones políticas de especial trascendencia deberán ser sometidas a procedimiento consultivo de todos los ciudadanos”, por lo que lo procedente debió haber sido que el Estado de Guatemala sometiera a referendo los Acuerdos de Paz, al igual que ocurrió en Colombia. No obstante, el régimen de Álvaro Arzú (1996-2000) decidió que la manera de que la ciudadanía debía aprobar los Acuerdos de Paz era a través de la ratificación, en consulta popular, de la reforma constitucional pactada en los mismos.

No obstante, el proyecto de enmiendas constitucionales que finalmente aprobó el Congreso, dominado por el oficialismo, obedecía más a las pretensiones absolutistas del régimen arzuísta que a lo pactado en los Acuerdos de Paz.

Por tanto, dicho proyecto reformista fue rechazado mayoritariamente en la consulta popular celebrada el 16 de mayo de 1999, lo que, además de un repudio al régimen arzuísta, muchos lo han interpretado como una reprobación ciudadana de los Acuerdos de Paz.

Para rescatar los Acuerdos de Paz, el Congreso emitió la Ley Marco de los Acuerdos de Paz, que los invistió como Acuerdos de Estado. Esto mismo hizo el Congreso de Colombia, a raíz de que la ciudadanía rechazó mayoritariamente los Acuerdos de Paz suscritos por el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Muchos se quejan de que los Acuerdos de Paz no se han cumplido. Sin embargo, debe reconocerse que ha habido avances significativos a través de la emisión de pertinentes leyes ordinarias (Ley de la Carrera Judicial, Ley del Servicio Civil

del Organismo Judicial, Código Procesal Penal, Ley del Sistema Penitenciario, Ley Orgánica de la SAT, Ley Orgánica del MP, Ley de Acceso a la Información Pública) y reformas a leyes constitucionales (Ley Electoral y de Partidos Políticos). No obstante, la emisión de la Ley de Comisiones de Postulación fue un despropósito que vino a sustituir el sistema de selección por oposición de magistrados previsto en la Constitución y en la Ley de la Carrera Judicial, por un mecanismo abstruso que alienta el subjetivismo, la discrecionalidad y la degeneración.

Sin duda, la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) es el proyecto más importante previsto en los Acuerdos de Paz que se ha implementado. La CICIG tiene como objetivo principal el desmantelamiento de los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad (CIACS) y la erradicación de la impunidad.

El Periódico