“El pueblo ha tomado el control de su destino y en una década apenas hemos transformado irreversiblemente a la patria” – Rafael Correa, presidente ecuatoriano, durante el festejo por los 10 años de la “Revolución Ciudadana”

Una multitud celebró los 10 años de la Revolución Ciudadana junto al presidente Rafael Correa

Acompañado por las multitudes que lo llevaron al poder el 15 de enero de 2007, diez años después en un masivo acto en la avenida 9 de octubre de esta ciudad portuaria el presidente Rafael Correa celebró este domingo la década del proceso político de la Revolución Ciudadana.

En un emotivo y efusivo discurso que duró 46 minutos, el mandatario destacó los logros de su gobierno, las dificultades que tuvo que sortear y expuso los desafíos que debe enfrentar el nuevo gobierno, que se elegirá en los comicios generales del 19 de febrero próximo.

Junto a sus familiares; el exvicepresidente de la República, Lenin Moreno; el actual segundo mandatario, Jorge Glas (con licencia); ministros y cercanos colaboradores y decena de miles de simpatizantes que llegaron de todo el país hasta la tradicional avenida porteña, el presidente y líder del oficialista movimiento Alianza PAÍS, agradeció por el apoyo recibido en 10 elecciones consecutivas.

Luego de recorrer un tramo de la calle en un camión y otro a pie en medio del saludo de millares de ciudadanos, el mandatario llegó a la tarima principal ubicada en el malecón, al pie del río Guayas, donde en anteriores ocasiones ya se ha dirigido a miles de seguidores.

“Una sola vuelta”, “Correa, amigo el pueblo está contigo” corearon los presentes en medio de una ligera lluvia que refrescó el ambiente de invierno en esta época.

El mandatario escuchó atento los discursos de una trabajadora remunerada del hogar, una estudiante universitaria y una sobreviviente del terremoto del 16 de abril de 2016, quienes agradecieron a su gobierno por el apoyo recibido y sus políticas a favor de los grupos vulnerables. Correa no dudó en fundirse en abrazos con las oradoras.

También se lo vio emocionado al escuchar al coro formado por niños que fueron rescatados del trabajo en basurales. Por ello una buena parte de su discurso lo dedicó a los jóvenes.

Eran las 11:20 y después de las intervenciones de Moreno y Glas, le tocó el turno a Correa para dirigirse a los miles de simpatizantes que coparon la avenida hasta la tradicional plaza del Centenario, en el extremo oeste de la vía.

“El pueblo ha tomado el control de su destino y en una década apenas hemos transformado irreversiblemente a la patria”, empezó señalando el jefe de Estado, vestido con su habitual camisa blanca con el logo de la marca Ecuador Ama la Vida a la altura de su pecho.

El presidente destacó la inversión de 85.000 millones de dólares, política cuestionada por sus opositores, pero que le ha permitido al gobierno mantener un promedio de inauguración de una obra al día, muchas de las cuales habían sido postergadas por décadas por sus antecesores.

Resaltó que pese a las dificultades económicas y desastres naturales que se presentaron especialmente el año pasado, el país cumplió con una serie de eventos internacionales, como la conferencia Hábitat III, la visita del papa Francisco, cumbre de Celac, entre otros. “Realmente el país muestra capacidades que antes ni imaginábamos”.

Valoró que las políticas de su gobierno hayan permitido sacar de la pobreza en la última década a más de 2 millones de Ecuador, hecho que ha sido reconocido internacionalmente y que ubica al país como la nación petrolera que mejor supo aprovechar su riqueza hidrocarburífera para reducir pobreza.

“Son más de 2 millones de personas que han salido de la pobreza, no con asistencialismo sino que hemos atacado las causas estructurales de esa pobreza”, enfatizó el presidente, ante la ovación que no dejaba de flamear banderas del color verde de su agrupación política.

Combate a la corrupción

Una parte de su discurso se enfocó en la lucha de su gobierno contra la corrupción, tema que –según indicó- ha sido el escogido durante la actual campaña electoral por los opositores a su gobierno y medios de comunicación funcionales a esos sectores para tratar de desprestigiar a su gobierno.

“Nosotros realizamos un ejercicio honesto del poder y también estamos escandalizados y dolidos ante los episodios de corrupción”, señaló el mandatario al referirse a los recientes casos relacionados con coimas en la petrolera estatal Petroecuador y de parte de la constructora brasileña Odebrechet.

En ese contexto cuestionó que sectores de opositores solo buscan ligar a la corrupción con el sector público cuando olvidan a corruptores que provienen del sector privado y mencionó a los hermanos William y Roberto Isaías, exbanqueros prófugos de la justicia como unos de los principales saqueadores del país en los tiempos modernos, que han sido defendidos por sectores políticos, económicos, mediáticos y inclusive religiosos.

En ese sentido mencionó que muchos de los que ahora denuncian la corrupción por “oportunismo político” son los mismos que poseen bienes y recursos en paraísos fiscales y se oponen a la consulta que planteó paralela a las elecciones de febrero próximo, relacionada con la prohibición de que dignatarios y funcionarios públicos tengan sus bienes en paraísos fiscales.

“Llegó el momento de la verdad de ver quien es quien. Los que solo hablan de corrupción por oportunismo político o los que hemos luchado contra esta pandemia global”, expresó el jefe de Estado.

En otra parte de su intervención, el presidente se refirió al apoyo a la organización popular que no ha tenido comparación con otros gobiernos, pero cuestionó cuando ciertos grupos buscan posicionar mediante la fuerza su agenda política.

Esto en alusión al reciente ataque en diciembre pasado a un campamento minero por parte de un grupo de una comunidad indígena de la provincia amazónica de Morona Santiago que dejó como resultado la muerte de un policía y heridas a otros siete miembros de la fuerza pública.

“Nuestro principal deber es defender la vida y en nombre de supuestas ancestralidades no permitiremos la violencia”, señaló al destacar el reconocimiento que en la última década han alcanzado los grupos indígenas y que está plasmado en la Constitución aprobada en 2008.

“Ya basta de mitos. La inmensa mayoría de pueblos indígenas como cualquier grupo humano quiere carreteas, salud, educación, una bien entendida modernidad. La victimización y el consecuente paternalismo que genera ya ha hecho demasiado daño en nuestra América”, añadió el primer mandatario.

Deploró que la política de la Revolución Ciudadana haya descargado la “rabia” de los grupos fácticos que gobernaron el país y por ello depositó la esperanza en la juventud a la que invitó a huir de la mediocridad como de la peste y a reconocer las dos visiones de país que están en juego en febrero próximo.

“Para la oposición la paz es solo la ausencia de guerra, para ellos paz es no confrontar, para ellos La paz son ausencias, pero para nosotros paz es presencia de justicia, de dignidad, de igualdad, de pan, de derechos para todos. Para ellos la libertad es la de explotar al obrero y de abusar con su poder. Para nosotros la verdadera libertad es la no dominación, el trabajador al que se le respeten sus derechos, la libertad de las amas de casa con acceso a seguridad social, a la libertad del acceso a la salud, educación como derechos y no como mercancías”, subrayó.

Repasó que en estos diez años no ha tenido oposición sino una permanente contrarrevolución y pidió a sus seguidores no estar tristes por el término de su mandato.

“Ojalá que el próximo presidente pueda hablarles como yo con la frente en alto por haber cumplido y jamás haberlos traicionado”, señaló el mandatario en la parte final de su discurso en la que agradeció a todos sus colaboradores por la que llamó la “década ganada” y a augurar un triunfo de su partido en las próximas elecciones.

“¡Gracias, mil gracias a todos, a mi familia, a los compañeros de gobierno y de Alianza PAÍS, a los campesinos, obreros, trabajadores, comerciantes informales, a los indígenas, afros, montubios, hermanos migrantes por esta década ganada, por este sueño compartido, por los logros obtenidos juntos y finalmente nunca lo olviden compañeros, hasta la victoria siempre!”, puntualizó el mandatario de manera efusiva y en medio del lanzamiento de confites con los colores de la bandera de Ecuador.

El acto concluyó con intervenciones musicales de artistas nacionales, en la que se involucró el mandatario y otros funcionarios de gobierno y en medio de la despedida de la multitud que durante la última década siguió permanentemente a su presidente.

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