La era Trump: Ecuador activa un plan de contingencia consular en defensa de sus ciudadanos en EEUU

El Canciller de la República, Guillaume Long, anunció este sábado que el Ecuador activó un plan de contingencia consular para defender los derechos de los migrantes ecuatorianos en los EE.UU. La medida busca hacer frente a “las nuevas declaraciones del presidente de EE.UU. Donald Trump, y nosotros estamos tomando cartas en el asunto”.

“Se vienen tiempos duros y, pues, el Gobierno de la Revolución Ciudadana, la —Cancillería que hoy se llama Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana; es decir, el Ministerio de los Migrantes— va a desplegar una serie de acciones para defender los intereses de nuestros migrantes”, aseveró el Jefe de la Diplomacia ecuatoriana durante el Enlace Ciudadano No 510 realizado en España.

El plan incluye la ampliación de los horarios de atención en los consulados de EE.UU., una línea 1800, asesoría legal, consulado móvil, difusión de los derechos y servicios, entre otros beneficios para que “nuestros migrantes conozcan cuáles son sus derechos” y sientan que su Gobierno los protege. El ministro de Relaciones Exteriores agregó que durante su última visita a EE.UU. mantuvo reuniones con varias organizaciones de abogados y grupos que defienden a los migrantes en ese país, con los que se plantea articular acciones.

El ministro Long resaltó que “afortunadamente en el caso de Ecuador la mayor parte de nuestra población migrante está en lo que se llaman ‘estados santuarios’; es decir, estados que incluso pueden entrar en conflicto con el gobierno federal del presidente Trump porque no quieren deportar a nuestros migrantes”.

Además señaló que, para enfrentar la situación migratoria en EE.UU. es necesaria la unidad en espacios de integración latinoamericana como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac.
“Celac tiene una responsabilidad sobre todo ahora que enfrentamos una situación difícil con los EE.UU. y una nueva administración con una posición muy dura contra los migrantes del Ecuador y del mundo”, dijo el ministro Long.

Respecto a la V Cumbre de la Celac, el Canciller aseguró que el mensaje del Ecuador fue claro “defender la integración latinoamericana porque a la final es la única que nos va a dar esta soberanía. Divididos nos dominarán. Celac debe ser uno de los espacios en el que podamos unirnos como América Latina y colocarnos en el mundo como bloque latinoamericano y caribeño”.

Durante la Cumbre, el Ecuador posicionó la lucha contra los paraísos fiscales y considera que es necesario que “Celac tenga una voz cantante en la lucha contra esta vergüenza del siglo XXI que son los paraísos fiscales”.

Cancillería de Ecuador


Presidente Correa ratifica defensa de migrantes ecuatorianos ante discursos “inhumanos de las grandes potencias”

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ratificó este sábado el compromiso de su gobierno en defensa de los derechos de los migrantes, más aún en la actualidad en que se presentan tiempos difíciles “con discursos totalmente inhumanos, bastante crueles de las grandes potencias mundiales”.

Son tiempos difíciles, pero también de oportunidades para consolidar la unidad de América Latina, dijo en la emisión de su informe semanal de actividades, desde Barcelona, España, ciudad con una gran concentración de migrantes ecuatorianos que huyeron de la crisis bancaria de finales de los noventa.

“Se vienen tiempos difíciles, pero también tiempos interesantes. Ojalá América Latina despierte del pequeño letargo en que caímos en los últimos años creyendo en cantos de sirena, con nuestras élites hablando en español, pero pensando en inglés, hablando del sueño americano y en el Tratado Transpacífico  y del libre comercio, y ahora les han dado la patada”, dijo.

Aunque no hizo una mención directa, el mandatario se refería, al parecer, a las palabras y acciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en una semana de gobierno dejó en firme, entre otras cosas, la decisión de construir un muro en la frontera con México exigiendo que el país pague por el mismo.

“Resulta que los sueños son hasta que nos sirvan los migrantes y cuando nos dejan de servir, ¡Afuera! El libre comercio es hasta que les convenga a ciertos países, cuando les deja de convenir a los más poderosos, ¡Se acabó! Ojalá que vuelvan a poner los pies sobre la tierra, que aprendamos a marchar con nuestros propios pies”, dijo Correa citando al prócer uruguayo José Gervasio Artigas.

El presidente Correa firmó en Barcelona el ejecútese a la Ley de Movilidad Humana que obliga al gobierno a defender los derechos de sus migrantes, convirtiéndola en una política de Estado, plantea la prohibición de la criminalización de personas en movilidad, la ciudadanía universal, la no discriminación, entre otros aspectos.

Ante miles de ecuatorianos y la presencia de ciudadanos de otros países de América Latina, en el Palau de Congressos, en la ciudad española, el mandatario destacó las acciones que el gobierno ha realizado en protección de sus migrantes, como la apertura de más consulados, asesoría en Italia por el tema de custodia de hijos, y en España por el problema de las hipotecas.

“Esto se está elevando a nivel de ley, para que no solo sea política pública de un gobierno sino obligación del Estado ecuatoriano: defender los derechos de sus migrantes””, recalcó.

Crisis bancaria empujó migración

La mayor crisis económica, financiera y social del Ecuador de las últimas décadas inició un 8 de marzo de 1999 cuando el gobierno del entonces presidente Jamil Mahuad (1998-2000) decretó el congelamiento de los depósitos de miles de clientes de entidades financieras que más tarde desaparecieron.

El gobierno anunció el feriado bancario que inicialmente debía durar 24 horas pero que se extendió al punto de que los ecuatorianos tuvieron congelados sus ahorros con consecuencias que permanecen hasta la actualidad.

El régimen congeló 1.840 millones del sistema bancario privado; 681,1 millones de la banca offshore y alrededor de 145 millones de sociedades financieras, cooperativas y mutualistas. En ese momento, el Estado intervino 33 entidades financieras, entre ellas grandes bancos como el Popular, La Previsora y Pacífico, entre otros.

Pero años antes la situación financiera del país ya venía deteriorándose. Gigantes del mercado como Filanbanco y Banco del Progreso entraron en crisis, cerrando más tarde, principalmente debido a malos manejos y a créditos vinculados a empresas de los mismos grupos. Miles de clientes reclamaban sus depósitos en medio de una agitación social nunca antes vista.

Los efectos del feriado bancario se vieron reflejados en la reducción del poder adquisitivo de las familias con el sucre, la moneda nacional que desapareció poco después para ser reemplazada por el dólar con un cambio de un dólar por 25.000 sucres.

Además, unos 17 bancos fueron cerrados por malos manejos, créditos vinculados y otras irregularidades. El Estado salió a su rescate con un “salvataje” que se hizo con bonos AGD por unos 1.400 millones que luego los bancos no pagaron.

Los clientes de las entidades bancarias perdieron su dinero, otros vieron sus deudas crecer al punto de ser impagables y muy pocos de los responsables de esa crisis pagaron sus acciones. Por ejemplo, 16 años después, los dueños del Filanbanco, William y Roberto Isaías, prófugos en Estados Unidos, no han podido ser extraditados a pesar de que fueron condenados a ocho años de prisión por peculado.

El feriado bancario también marcó lo que vendría después: una migración nunca antes vista. Más de dos millones de ecuatorianos se vieron obligados a salir hacia Estados Unidos y España.

Tras el congelamiento de depósitos, en enero de 2000, se decretaría la dolarización de la economía.

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