Un informe revela las precarias condiciones de las cárceles en el caribe colombiano

En el informe que enviará la Contraloría General de la República a la Corte Constitucional sobre la “preocupante” situación de 29 establecimientos de reclusión en 12 departamentos del país, se encuentran capítulos especiales para cárceles de Atlántico, Cartagena y Montería.

De acuerdo al documento de 134 páginas, conocido por EL HERALDO, en las cárceles El Bosque y La Modelo de Barranquilla, así como en la penitenciaría de Sabanalarga, “los niveles de hacinamiento se hallan entre el 116% y 157% del total de internos para las vigencia de 2015 y 2016”.

Para el ente de control fiscal esto se da “producto de la infraestructura del establecimiento que no cuenta con espacios adecuados, donde se puedan clasificar los condenados y los sindicados”.

Al respecto, una fuente del Inpec le dijo a este diario que en La Modelo hay aproximadamente 950 internos, cuando el cupo allí es para solo 450. Y en El Bosque hay unos 1.850, cuando solo deberían estar 750.

Visitas conyugales

Además, resalta el informe que en estas cárceles atlanticenses no hay sitios adecuados para las visitas conyugales: “no cuentan los internos con sitios adecuados para las visitas conyugales”, y se lee además en este sentido que “entre los internos establecen sus turnos de tal forma que todos tengan acceso a este derecho, improvisando en la celda divisiones con sábanas o maderas en el sitio de reclusión”.

Lo anterior, advierte la Congtraloría, no cumple en lo precisado en la Sentencia de la Corte T- 762 de 2015, en lo relacionado a los establecimientos penitenciarios y carcelarios en lo referente a las visitas conyugales para internos, en condiciones de higiene e intimidad.

En Cartagena

El documento indica que en la cárcel de Ternera, en Cartagena, donde hay capacidad para 1.400 reclusos pero se cuentan más de 2400, hay problemas con las áreas de cuarentena del penal y fallas con los aires acondicionados.

“En lo relacionado con la infraestructura para atención en salud, salvo lo relativo a insumos para atención primaria, se concluyó que en general se encuentran aptas para atención de primer nivel, a pesar de deficiencias particulares en algunos establecimientos, tales como daños en aire acondicionado y concurrencia de áreas de cuarentena con áreas de atención”, se lee.

Un guardia por 37 presos

En la penitenciaría de Montería, anota el estudio, la población carcelaria con corte al 14 de septiembre de 2016 era de 1.926 internos, cuando la capacidad del establecimiento es de 840 cupos, lo que en términos relativos equivale a 129,28% de hacinamiento.

Por ello, se han adoptado medidas como “diferentes brigadas jurídicas encaminadas a verificar y tramitar los diferentes beneficios judiciales como libertad condicional y prisión domiciliaria, con el apoyo de estudiantes de las facultades de derecho que realizan su práctica en el establecimiento”.

Tampoco hay en la cárcel monteriana sitios especiales para visitas conyugales: “no obstante a que éstas son atendidas en las celdas de los internos, no son instalaciones físicas adecuadas por no contar con privacidad ni higiene, las condiciones son precarias y no reúnen las condiciones elementales de intimidad además las mismas se realizan en un medio indigno por cuanto en cada celda habitan varios internos, los cuales se turnan para la visita conyugal, lo cual se puede considerar un irrespeto para la intimidad de las parejas”.

Así mismo, se halló que los guardias encargados de la vigilancia y custodia de la población carcelaria son insuficientes, debido a que existe una relación de un guardia por 37 internos.

Esta situación, alerta el informe, aumenta “el riesgo de no poder controlar situaciones inesperadas que afectan el orden interno y la convivencia al interior del establecimiento”.

Finalmente, enumera la Contraloría una serie de deficiencias en materia de infraestructura: los techos de las celdas son en concreto rígido y están en deficiente estado con humedades y goteras, la zona para dormitorios es insuficiente: aproximadamente el 35% de los internos duermen en pasillos y en las áreas destinadas para los baños, en el establecimiento existen 10 baterías sanitarias comunitarias las cuales son utilizadas por 1.926 internos: esto da un promedio de 192 internos por batería sanitaria y la Unidad de Tratamientos Especiales no cuenta con baños para las necesidades básicas de los internos que ocasionalmente son recluidos en ella.

El Heraldo