México: publican el primer poemario bilingüe mè’pháá – castellano

El año pasado la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México convocó al Primer Premio a la Creación Literaria en Lenguas Originarias, Centzontle 2016. Para obtener este galardón, se invitó a participar a autores nacionales que hablaran una lengua originaria y residentes en la Ciudad de México; los manuscritos debían ser inéditos, escritos originalmente en alguna lengua originaria y con traducción al español. Los trabajos se recibieron del 19 de febrero hasta el 27 de junio de 2016.

El galardón que no llega

A finales de agosto dentro de la Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México se dio a conocer al ganador. Por su obra “Tsína rí náyaxaa” (Cicatriz que te mira), el #poeta me’phaa Hubert Malina consiguió ser el triunfador de esta primera convocatoria. Sin embargo, después de seis meses de haber obtenido este reconocimiento, el autor sigue sin recibir su premio que, según la convocatoria, consistía en $50,000 y un diploma de reconocimiento. Es por esta razón, que el poeta indígena está en la incertidumbre y no sabe si su obra premiada “Tsína rí náyaxaa” finalmente podrá ser publicada o no.

“Cicatriz que te mira”

Sobre su obra el autor comentó: “Cicatriz que te Mira”, se divide en dos partes; la primera es la historia de un asesinato que ocurre en los años ochenta por defensa de la tierra en la montaña. Es la historia de una familia me’phaa que lucha por el reconocimiento de sus tierras y es el reflejo de todos los pueblos de guerrero. “La segunda parte es una poesía larga que aborda el tema de los niños que usa el crimen organizado para rayar la amapola; porque los niños son pequeños, sus manos delicadas y no lastiman el cultivo. Una gran problemática que deriva en tratas, migración y mucha violencia”.

Su vida

Los temas de sus escritos han sido inspirados por una realidad que vivió durante años dentro de su comunidad. La desigualdad, la discriminación y la violencia lo acompañaron en su infancia; pero Hubert tomó la decisión de cambiar su destino. A la edad de 16 años, dejó su pueblo y decidió migrar para poder estudiar la preparatoria en Tlapa de Comonfort, después volvió a migrar a la capital de Guerrero, Chilpancingo, para poder estudiar la Universidad, y finalmente migró una vez más a la Ciudad de México para obtener su maestría. En palabras del escritor Hubert Malina, él comenzó a escribir dentro de esta travesía de migración, “para llevar mi pueblo conmigo, en mi piel; para recordarme de dónde vengo. La escritura fue como una cobija ante una realidad muy distinta al lugar de donde yo venía”.

Nada detiene a Hubert

Pese a cualquier obstáculo dentro de la carrera como escritor de Hubert Malina, él sigue adelante. El pasado martes 24 de enero presentó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, su primer libro titulado Xtámba, Piel de Tierra del que comentó: “Piel de tierra, es una metáfora para que cuidemos nuestra lengua como si fuera nuestro hijo en el mundo; porque a través de la lengua nombramos al mundo y a nuestro sentir. Si perdemos la lengua perdemos nuestra manera de sentir y expresar y un mundo se va a perder”.

El libro Xtámba, Piel de Tierra fue publicado por la editorial #Pluralia y ya se puede encontrar distintas librerías. Hubert Malina, poeta me’phaa nacido en el estado de Guerrero en 1986, estudió Filosofía, Letras y Estudios Latinoamericanos en la Universidad Autónoma de Guerrero y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.

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Retumba el canto de resistencia y alegría de una lengua materna

Por Ericka Montaño Garfias

Ojalá los poetas escribiéramos sólo por la belleza, dijo Irma Pineda en la presentación del poemario Xtámbaá: piel de tierra, de Hubert Malina. Así él no tendría que hablar en su poesía “de la ausencia, del dolor, del desplazamiento de las tradiciones, del secuestro, de la trata de personas, de la migración por pobreza, de la militarización, de los asesinatos.

“Quien pueda terminar de leer estos poemas –prosiguió Pineda– sin sentir rabia, dolor, indignación, y el hervor de la sangre debajo de la piel, mejor que deje de fingir que le importan los pueblos indígenas, mejor que haga a un lado su buen trato y sus palabras políticamente correctas, que esto es lo último que van a encontrar entre los pliegues de Xtámbaa.”

Este libro, coeditado por Pluralia y la Secretaría de Cultura federal, es el primer poemario que se escribe el lengua mè’pháá y se presentó la noche del martes en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Es una edición bilingüe castellano-mè’pháá, que incluye un disco con los poemas en ambas lenguas, ilustraciones de Alec Dempster y fotografías de Manuel Ndiva’í.

Xtámbaa tuvo como madrinas a las poetas Francesca Gargallo, Irma Pineda y Natalia Toledo, quienes destacaron que la de Hubert Malina es una poesía que habla de las historias de su cultura, pero no deja a un lado la situación que se vive en Guerrero.

Gargallo, la primera en tomar la palabra, dijo que Xtámbaa “hace retumbar el canto de la lengua mè’pháá sembrado en los versos de fuerza, resistencia, alegría, dolor y pensamiento de Hubert Malina”.

La tierra, añadió, “es para ambos lo que vale la pena amar, con todas nuestras fuerzas, nos sostiene y nos duele, nos urge a la acción; en los versos de Xtámbaa es sobre la tierra donde se dan los acontecer humanos y animales, donde amanece y emigra el gallo con su chicharra enterrada en la garganta, donde la sangre despierta el fuego de lo común, el venado avanza, en la noche sueña que nos levantaremos un día. Nos describe el camino de la represión que avanza sobre el territorio Hubert, a la vez que nos revela cómo evitar su veneno.

La historia de Guerrero no puede ser olvidada, no puede ser obviada; es la fuerza del propio saber, los muertos y los desaparecidos están en el pecho, tienen nombre, fueron primos, padres, hermanos y hermanas y le escribe a Mauricio Ortega Valerio desaparecido el 26 de septiembre en Iguala.

Para Irma Pineda este es un libro que no puede dejar indiferente al lector; si es así, entonces mejor es dejar de fingir que le importan los pueblos originarios.

“Cierto que la poesía tiende sus trampas; Hubert con bellas palabras e imágenes nos cuenta de su pueblo mè’pháá, algunas leyendas, historias desgranadas de los labios de su abuela, al mismo tiempo que nos habla de las realidades más duras, llenas de incertidumbre y pintadas de rojo, con sus palabras, las aprendidas de sus padres y de sus abuelos, llevan nuestros ojos, oídos y corazón a caminar por las líneas más dulces y las más terribles.”

Hubert Malina muestra esos temas de los que no siempre se quiere hablar. Por ejemplo, el despojo de los recursos naturales y el derecho a la vida y a la libertad, el rapto de niñas y jóvenes para esclavitud sexual, la violencia y la inseguridad planificadas totalmente por el Estado y el crimen organizado para justificar el despliegue de las fuerzas armadas, cuya función bien sabemos no es salvaguardar a la población, sino todo lo contrario: para ejercer un control que permita el saqueo de las mineras, desplazar pueblos enteros de sus territorios para que queden libres en manos de grupos delictivos.

En Guerrero también se han dado historias para las que la poesía no alcanza; entonces el poeta las dice por su nombre y cuenta del venadito desollado que iba a ser maestro, y los hermanos que desaparecieron; así nos va presentando a Iguala y todas las noches de sangre que han manchado la piel de la tierra y que han dejado sobre ella cicatrices bien marcadas y heridas abiertas por 43 vidas que aún esperamos de vuelta.

Natalia Toledo destacó que la poesía reunida en este libro “nos muestra cómo es vivir en las venas de las montañas, en comunidad, con el silencio de los abuelos, con la fuerza que depositó el tlacuache en el pulque, con los hermanos que les llevaron la risa, con el trueno de los muertos, con la tormenta de los encinos, la pezuña del vino en la garganta. Abrazado de las montañas Hubert crea su poemas, pero también con la presencia de las armas oficiales. Como casi en todo el país, bajo la pólvora vivimos. La sangre que corre todos los días será el bejuco que nos asfixie a todos en un día no muy lejano. Lo que queda de humanidad lo ha visto todo.

Me parece que hacía falta una voz como la de H en este panorama de las lenguas originarias; nadie había hablado tan fuerte, denunciado con precisión lo que se vive en las montañas de Guerrero. Nos muestra una realidad con amor, con belleza. (Hubert), te toca llevar esta palabra al corazón de la montaña, generar la enseñanza para que tu cultura se sostenga siempre, y no olvides sobre todo tu propia palabra.

Hubert Malina explicó entonces que el título del libro se refiere a una ceremonia que se hace al recién nacido para saber quién es su hermano animal y así caminen juntos sobre la tierra, y leyó algunos de los poemas en sus dos versiones.

Al finalizar la presentación, donde hubo música a cargo del jaranero Francisco Romero, un grito repetido varias veces llenó la sala: “¡Vivos se los llevaron… Vivos los queremos!”

La Jornada