Henrique Capriles, líder opositor en Venezuela: ‘‘Mientras más represión, más firmeza veo en la gente’’

Por: Valentina Lares Martiz.

Casi una semana después todavía huele a quemado en las oficinas en Caracas del gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles.

Una de las decenas de bombas lacrimógenas disparadas hacia el edificio en las protestas de hace ocho días acabó con un depósito de cajas y sacó corriendo al dirigente opositor, quien fue reprimido en las protestas de la semana pasada –como miles– e inhabilitado para ejercer cargos públicos durante los próximos 15 años.

En la mira del gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Capriles asegura, en entrevista para EL TIEMPO, que esta vez la protesta llegó para quedarse, pues la oposición tiene el ánimo de continuar en la calle hasta lograr unas elecciones.

Luego de las sentencias del Supremo la gente se ha motivado de nuevo a protestar con fuerza, pero todavía parece faltar mucho para lograr un quiebre en el Gobierno. ¿En qué punto están la protesta y la oposición para lograrlo?

Luego de que nos roban el revocatorio, que había alcanzado hasta el 70 por ciento de apoyo de los venezolanos y se genera un ‘momentum’ de lucha, vino el gran fraude que fue el diálogo, que le sirvió a Maduro para enfriar la lucha por el revocatorio, ganar tiempo y lograr terminar el 2016 sin nada. La MUD (Mesa de Unidad Democrática) perdió más de 20 puntos de apoyo y la gente entró como en una resignación.

En esa situación, el oficialismo, en su locura, lanza la sentencia que da el autogolpe y en sus cálculos nunca imaginaron que pasaría lo que pasó: el país se levantó y la comunidad internacional se pronunció en cascada. Lo que he visto hasta hoy es que mientras más represión y salvajismo, más firmeza le veo a la gente.

Estas no son las marchas de antes, que la gente las tomaba como una actividad, como para una foto. Esto no es una fiesta. Aquí hay indignación, luchamos para que en el país haya una solución, haya un cambio en la conducta de las personas.

El 19 de abril es la próxima gran convocatoria, nunca había visto que lo internacional y lo nacional fuera tan coincidente en que el país fuera a un desenlace democrático.

El chavismo ha sido experto en jugar la estrategia de desgaste, pero ahora despliega una represión más severa. ¿Está preparada la oposición para esto?

Hoy, la mal llamada revolución es una minoría. Esa estrategia de desgaste funcionaba cuando había apoyo de la gente y, en su mejor escenario, el chavismo, como fuerza política, era el 30 por ciento. Defender a Maduro es el peor escenario para el oficialismo, y el camino elegido para jugar al desgaste como minoría es la represión a través de los cuerpos policiales y grupos paramilitares que hacen lo que les da la gana.

Esa estrategia solo aumenta la indignación de los venezolanos y las contradicciones internas en el Gobierno. Aquí ya pasaron una raya: no hay elecciones y tampoco hay control del orden público. Ahora, ni siquiera te dejo movilizar. Es represión pura. ¿Por qué se pronunció la Fiscal? Ella no es de oposición, ella está claramente identificada con el Gobierno, pero se pronuncia porque dice: ¿quiero que mi suerte esté en (la Corte Internacional de) La Haya? Esa reflexión la están haciendo muchos dentro del Gobierno y también en la Fuerza Armada.

¿Por qué la gente cree que el quiebre final del Gobierno pasa por la Fuerza Armada?

Eso es otra cosa. Eso no significa que la gente o yo queramos un golpe de Estado. Tengo muchos amigos dentro de la familia militar y están completamente en contra de las actuaciones de la Guardia Nacional, que es un solo componente de la Fuerza Armada.

Sé de mucha gente del Ejército, incluso de la Guardia, que siente que esta ola represiva los está hundiendo. En esas contradicciones internas, la Fuerza Armada tiene un rol muy importante que cumplir y debe plantarse y decir: señor, usted tiene que permitir las elecciones, aquí no vamos a matar gente que pide elecciones, nosotros no vamos a seguir cometiendo crímenes de lesa humanidad.

La solución pasa por allí entonces…

Pasa por una suma de todo, pero la solución de Venezuela no es militar.

Entiendo, pero lo que llama la atención es por qué el venezolano en general siente que debe haber un pronunciamiento militar…

Porque se está enfrentando a una fuerza represiva. Aquí hay un opresor y un oprimido que es el pueblo venezolano que le pregunta al soldado: ¿hasta cuándo nos van a disparar? Pero no con la intención de que se le levanten a Maduro, sino con la petición de que cumplan la Constitución.

¿Es verdad que han apresado a militares en el estado Táchira por rebelión?

Tengo información de varios militares que han sido detenidos. No tengo sus nombres, no por rebelión sino por expresar su opinión y creo que es fundamentalmente para generar miedo.

Ahora, ¿en San Félix hubo miedo? A Maduro le cayeron a huevos en un acto totalmente controlado por el Gobierno. Después de ver los videos de cómo lo sacaron, ahí el que tenía miedo era él. Está cosechando lo que ha sembrado y el pueblo lo aborrece.

¿Las protestas forzaron la declaración de Maduro de que está ansioso de que se organicen las elecciones regionales?

Para bajar tensiones, claro. Pero la gente no le cree nada hasta que hagan la convocatoria formal, y ojalá la hagan. Las elecciones de gobernadores y alcaldes tienen que darse porque la Constitución las establece, eso no es una dádiva. La realidad es que nuestros contactos con el CNE (Consejo Nacional Electoral) nos dicen que allí no se ha movido nada.

Pero si hay elecciones, usted no podrá participar, dada su reciente inhabilitación…

Honestamente creo que mi inhabilitación no va a surtir sus efectos. Estoy en la primera fase. He sido notificado de la inhabilitación, pero tengo recursos internos para impugnarlas, tengo uno de la Contraloría y otro dentro de la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia. Tengo 15 días hábiles para recurrir. Es un acto revocable y voy a luchar dentro y fuera de Venezuela.

¿Cuándo piensa someter a referendo lo de su inhabilitación?

Después de Semana Santa en el estado Miranda. A mí el único que me inhabilita es el pueblo con su voto, no esta gente que me aplicó la máxima pena de inhabilitación –15 años– por 10 dólares. Tengo competencia constitucional para someter a referendo consultivo materias de especial trascendencia estatal y es lo que voy a hacer.

¿Cómo afectó a su figura política apoyar el diálogo?

Siempre he sido un hombre de diálogo.

¿Por qué aceptó el diálogo justo cuando lo suspenden?

A mí se me dice que se van a dar unas elecciones generales adelantadas. Que el revocatorio no va a ser el mecanismo, sino unas elecciones generales adelantadas a través de una mesa de diálogo. Yo me dije: esa solución nos resuelve la crisis…

¿Esa oferta estuvo realmente sobre la mesa?

Sí, la hizo (el expresidente de España José Luis) Rodríguez Zapatero, él la trajo a la mesa. El mentiroso Zapatero. Yo no me empecino en que las cosas deben ser como yo diga y punto. Le di un chance a la política. El tema es que el diálogo fue una farsa y me afectó como a cualquier venezolano. Nos defraudó, fue una carga más a la lista de nuestras frustraciones. Para mí, Zapatero es un agente del Gobierno, está descalificado completamente, ya no sirve como mediador.

¿Su inhabilitación es para que el Gobierno tenga elecciones con la oposición de su preferencia?

También tiene un golpe de efecto en el ánimo de la gente para hacerla sentir que ya no tiene quien la represente.

¿Qué opina de figuras como Manuel Rosales, Henri Falcón, que están en la oposición, pero siguen la retórica del Gobierno?

Creo que ellos no tienen oportunidad si hubiera unas presidenciales. No quiero hablar sobre eso, estamos en un momento de unidad. Ya habrá tiempo de hablar de ellos, créame.

¿Cómo pediría usted a la comunidad internacional que acompañe lo que ocurre en Venezuela, tomando en cuenta que cualquier cosa es vista por el Gobierno como intervencionismo?

En este momento no tengo ni una queja. Finalmente tenemos una comunidad internacional clara, que se expresa, consciente de la crisis humanitaria que vive Venezuela. ¿Qué le pido? No dejen la atención sobre nosotros. En ningún tratado, en la Carta Democrática ni en ningún lado se habla de intervencionismo, esa es la retórica trasnochada de Maduro y su combo.

El secretario de la OEA, Luis Almagro, ha asumido la crisis venezolana con la relevancia que tiene para el continente. Si esto sigue deteriorándose, puede haber un millón de venezolanos en Colombia y quien sabe cuántos en Perú. Brasil también está consciente del tema. ¿Cómo manejaría eso Colombia?

¿Cree que habrá elecciones el año que viene?

Creo que debemos luchar para que haya elecciones este año. En la agenda gubernamental, hoy oficialista, no hay elecciones planteadas en este año ni en el que viene. ¿La sueltan? Una victoria de los demócratas, eso sí, en unas elecciones libres y democráticas.

El Tiempo