Javiera Olivares, presidenta del Colegio de Periodistas de Chile: “Agustín Edwards fue un personaje nefasto de nuestra historia”

Contexto Nodal
El lunes pasado, a los 89 años, falleció Agustín Edwards Eastman. Propietario del diario El Mercurio, perteneciente a una poderosa y tradicional familia que influyó en la política local a lo largo de varias generaciones, Edwards fue uno de los principales instigadores del golpe cívico-militar contra Salvador Allende y desde las páginas de su diario defendió los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura pinochetista. El propio Senado de Estados Unidos reconoció –en el llamado Informe Church- que la CIA financió la campaña golpista que llevó adelante Edwards. Al día de hoy, el grupo El Mercurio se mantiene como el principal conglomerado comunicacional chileno.

Por Tomás Forster – Nodal

Quién es la entrevistada: Javiera Olivares es presidenta del Colegio de Periodistas de Chile (la primera mujer en llegar a ese lugar), militante del Partido Comunista, formada como periodista en la Universidad Católica y autora reciente de Guerrilla. Combatientes chilenos en Colombia, El Salvador y Nicaragua. Olivares dialogó con Nodal sobre el oscuro papel de Agustín Edwards Eastman en la vida política chilena.

¿Qué lugar tuvo Agustín Edwards en la historia chilena reciente?

Agustín Edwards Eastman fue uno de los hombres más poderosos de Chile. A través de varias generaciones, el clan Edwards se consolidó como un conglomerado económico con incidencia en distintos sectores como el forestal, la banca y, por supuesto, los medios de comunicación. Agustín Edwards heredó ese imperio económico de su familia y lo centralizó en su rol de dueño y director de El Mercurio. Hay que recordar que este es el diario más antiguo de Chile y uno de los más influyentes, con una línea editorial absolutamente conservadora. Desde esa posición, El Mercurio influyó e influye negativamente en la realidad política chilena como lo hizo en la época del golpe de Estado, durante la dictadura cívico-militar, y en los inicios de la transición pactada hasta el día de hoy.

¿Qué rol jugó concretamente Edwards a través de El Mercurio en el golpe de 1973?

Durante la época de Salvador Allende, El Mercurio recibió millones de dólares de la CIA para desestabilizar al gobierno democrático de la Unidad Popular. Esto fue reconocido por el propio Senado de Estados Unidos. El Mercurio exacerbó la polarización que había en ese entonces en la sociedad chilena. Llevó adelante una oposición muy dura, editorializando con una tendencia clara de derecha autoritaria. Cuando se produce el Golpe de Estado, los únicos medios que no estaban censurados eran los diarios El Mercurio y La Tercera, los dos conglomerados de medios más importantes del país actualmente y ambos adherentes a la dictadura de Pinochet.

¿De qué maneras El Mercurio fue cómplice de la dictadura?

El Mercurio falseó información y fue cómplice de las violaciones a los derechos humanos mediante montajes que ocultaban lo que estaba sucediendo con las desapariciones, torturas, asesinatos. Llegó a publicar listas persecutorias de dirigentes sociales y de periodistas que estaban siendo masacrados por el régimen de facto por pensar distinto. Una de los ejes más claros y evidentes de esta complicidad es aquella portada tristemente célebre que decía “Exterminados como ratones”, en referencia al asesinato vil de más de 100 militantes de izquierda, en su mayoría del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Esta fue la táctica de El Mercurio: no sólo incidir a través de sus editoriales y pensamiento político conservador, sino transformarse en una herramienta de lucha de la derecha más reaccionaria del país.

¿Qué características tuvo el juicio ético que concluyó en la expulsión de Edwards del Colegio de Periodistas?

En el Colegio de Periodistas tenemos un Tribunal de Ética que sería una suerte de tribunal de justicia. Ante este Tribunal, diversos periodistas (yo misma entre ellos) firmamos y presentamos una denuncia ante el Tribunal de Ética regional por las faltas graves del señor Agustín Edwards Eastman. El Tribunal recogió estas denuncias, las investigó por meses y luego falló con la sanción máxima que es la pena de expulsión del gremio. Esta pena fue apelada por la defensa del señor Edwards llevándola a la instancia nacional del Tribunal de Ética nacional que también ratificó la sentencia y el señor Edwards fue expulsado del gremio. Las tres grandes razones por las que falló de esta manera el Tribunal fueron: el delito de sedición por complotar contra un gobierno democráticamente electo, el prestarse para perseguir a colegas periodistas que eran afiliados al gremio a través de la publicaciones de listas de muerte en El Mercurio, el prestarse para montajes comunicacionales que falseaban y hacían pasar torturas, desapariciones, presidios y asesinatos cometidos por la dictadura por crímenes pasionales o purgas entre militantes de izquierdas. Todo eso que promovió el señor Edwards no se condice con nuestros preceptos éticos del ejercicio periodístico que buscan preservar los valores de la democracia, los derechos humanos, la justicia y la equidad. Agustín Edwards fue un personaje nefasto de la historia chilena. Lamentamos profundamente que se haya ido impune, sin pasar por los tribunales de justicia ni la cárcel, pero nos sentimos tranquilos de haber sido el único organismo que lo condenó en vida.

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