El terrorismo es contra todos – El Tiempo, Colombia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Cada vez que ocurran hechos violentos, como el de la tarde de este sábado en el centro Andino, en el norte de Bogotá, la sociedad tiene que expresar, como está sucediendo, por fortuna, repudio e indignación.

Fue un atentando infame, con la grave y cruel meticulosidad de buscar causar daño a la población civil, especialmente a las mujeres cuando hacían las compras para el Día del Padre. Porque no de otro modo las mentes perversas que cometieron el acto terrorista planean poner una bomba de alto poder en el baño de las damas, en un día tan concurrido.

Lamentablemente, lograron el cometido de ocasionar la muerte de seres inocentes. Tres jóvenes mujeres, desprevenidas y llenas de ilusiones, perdieron la vida. Lo que los que cometen estos atropellos llaman –aquí, en todas partes y en todos los conflictos– el pueblo, que, se supone, es motivo de sus luchas. Ana María Gutiérrez, de 27 años; Lady Paola Jaimes, de 31, y Julie Huynh, de 23. Ella, de nacionalidad francesa, vino a hacer trabajo social en el sur de la ciudad con personas por las que, supuestamente, luchan los enemigos del ‘establecimiento’.

Lo que debemos entender es que estos ataques son contra toda la sociedad porque, sea quien sea, nadie debería estar expuesto a perder la vida a manos de aquellos que no quieren que este país tenga días de paz; de quienes, por los intereses, la filosofía, la venganza, los brazaletes que sean, se atreven a semejante bestialidad contra la gente.

Acerca de los autores, hasta el momento solo hay conjeturas. El Eln, grupo que se ha atribuido recientemente un par de atentados contra la Policía en Bogotá, negó su responsabilidad y condenó el acto; inclusive, ofrece ayuda en la investigación. Pero en estos casos la distancia es aconsejable. El presidente Santos dijo ayer que existen tres hipótesis, pero no las expuso para no entorpecer las investigaciones. Y manifestó que el objetivo de los terroristas es “sembrar miedo y división. Nuestra respuesta es sembrar valor y confianza para confrontarlos”. Al ofrecer 100 millones de pesos como recompensa por informaciones certeras, Santos confió en los grupos de investigación para dar prontos resultados.

En eso tenemos puestas las esperanzas los colombianos. Se tiene que acudir a toda la experiencia acumulada para identificar y capturar a los responsables de tan reprochable acto. No podemos volver a esos tiempos del terrorismo indiscriminado, hace unas tres décadas, que tantas vidas inocentes se llevó. E hizo bien el mandatario en hacer un llamado a la unidad, a la serenidad, a la cordura.

Evidentemente, no es la oportunidad para reaccionar políticamente. Eso sería mezquino e inhumano. Sobre todo, sería hacerles el juego a los terroristas, que lo que buscan es la desestabilización institucional y sembrar miedos y dudas en la sociedad. Procurar réditos políticos en estas horas luctuosas es otra bomba de tiempo. Se puede disentir de las políticas del Gobierno, pero, con entereza, se debe estar de su lado ante los enemigos de todos.

Lo que se impone es la solidaridad, la unidad, la colaboración con las autoridades. Como dijo el mandatario: “No hay bomba que venza la voluntad de un pueblo unido”. Solo así no pasan los violentos.

El Tiempo