Colombia: ajuste de gabinete y tensiones en el Congreso marcan el último año de gobierno de Santos

¿Y por qué renunciaron todos los ministros de Santos?

En un acto protocolario, todos los ministros del presidente Juan Manuel Santos presentaron renuncia a sus cargos en la mañana de este miércoles 19 de julio.

La Casa de Nariño hizo saber que los miembros del gabinete, incluyendo jefes de departamentos administrativos e institutos descentralizados, dejaron a Santos en libertad para reestructurar su equipo.

La razón de su dimisión es que el Presidente pueda organizar mejor su equipo de gobierno para el último año de su mandato.

Santos, quien presidió un consejo de ministros desde las 7 a. m., recibió la comunicación de sus colaboradores, pero no ha decidido quién se irá y quién se quedará.

Además de protocolario, el Presidente tiene otras razones para provocar esta dimisión masiva de su gabinete.

La primera es que, en efecto, intentará mejorar su equipo para preparar su último año de mandato, un periodo que tradicionalmente es el más crítico por la pérdida de gobernabilidad y de favorabilidad en la opinión.

Santos está obligado a mejorar la gobernabilidad y una de las posibilidades es que su nuevo gabinete refleje más la realidad de los partidos y sectores políticos que respaldan su obra de gobierno.

Las mayorías del Gobierno en el Congreso tienden a ser cada día más críticas y el ajuste en el gabinete podría ser uno de los factores de recomponer esa correlación de fuerzas.

Uno de los mayores retos que Santos tiene en el año de gobierno que le queda es implementar el proceso de paz en el Congreso y allí tiene dificultades. Sus mayorías son cada vez más exiguas y esta podría ser una herramienta para mejorar el compromiso de los partidos con la paz.

No es gratuito que, precisamente, los ministros hayan dejado al presidente Santos en libertad para reconfigurar su gabinete la víspera del inicio de la nueva legislatura ordinaria.

También debe consultar la realidad de un año preelectoral, donde algunos de los que han sido sus aliados comienzan a tomar distancia para plantearse como alternativa de poder.

Ante la amenaza de que muchos de los proyectos vitales para el proceso de paz fracasen por falta de apoyo de los partidos, el Gobierno intentará provocar con esta movida un mayor respaldo a estas iniciativas.

En la medida en que los partidos y los congresistas se sientan mejor representados en el gabinete, sobre todo en estos tiempos preelectorales, sería más viable el trámite de las iniciativas de paz.

Los últimos días, el presidente Santos ha hablado con los jefes de los partidos de la coalición y, mediante los nombramientos previstos, tratará de mantener sus solidaridades con la paz y con otros asuntos estratégicos del Gobierno en su último año de mandato.

Otro aspecto que Santos deberá reflejar en su gabinete es su postura frente al debate presidencial de 2018.

Aunque cada día la llamada “maquinaria” o representación en el Gobierno parece ser menos determinante para un triunfo presidencial, todavía cuenta. Y mucho.

Es obvio que el Presidente espera que su sucesor sea alguien que respalde algunas de sus políticas, sobre todo acerca del proceso de paz, y para que eso ocurra será clave la forma como arme su gobierno para el final del mandato.

Santos espera que una coalición de centro izquierda triunfe en 2018. Esa coalición, en principio, estaría conformada por el liberalismo, ‘la U’, el movimiento de la exministra Clara López y otros sectores políticos de centroizquierda.

El exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien no es precisamente aliado de los anteriores ni un ahincado defensor del proceso de paz, también estaría entre los objetivos de Santos para sucederlo.

La apuesta de fondo de Santos es que no triunfe el Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, que es su más recio contradictor político y personal.

El uribismo figura en muchas encuestas como la principal fuerza política del momento para quedarse con el poder en 2018.

Con un nuevo gabinete, Santos también intentará mejorar su equipo para preparar su último año de mandato, un periodo que tradicionalmente es el más crítico por la pérdida de gobernabilidad y de favorabilidad en la opinión.

Él no ha dejado ver por qué lado irían sus decisiones sobre el asunto, pero se cree que habrá respuesta en horas. Un gabinete interino no le conviene.

Desde el miércoles comenzaron a surgir algunos nombres que llegarían al Gobierno. Se habla, por ejemplo, de María Lorena Gutiérrez, quien vendría de la embajada de Alemania a un ministerio. Es una persona de toda la confianza de Santos.

También surgieron versiones sobre rotación política de algunas carteras. Los conservadores volverían a Agricultura. Hay mucha expectativa por la participación con que finalmente queden los liberales, ‘la U’, los conservadores y Cambio Radical en el gabinete, porque de ello dependerá la suerte inmediata del gobierno del presidente Santos, que inicia su año más difícil.

Así están los candidatos

El liberalismo tiene cuatro precandidatos (Juan Fernando Cristo, Humberto de la Calle, Juan Manuel Galán y Viviane Morales) se disputan una candidatura liberal.

‘La U’ perdió uno de sus alfiles, el exministro Juan Carlos Pinzón, luego de que este hizo severas críticas al gobierno del presidente Santos al cual perteneció hasta hace pocas semanas. El otro precandidato, Roy Barreras, apenas trata de definir su papel.

Cambio Radical, de Germán Vargas, el otro partido clave de su coalición, ha manifestado diferencias con algunos de sus asuntos de gobierno. Sobre todo respecto al proceso de paz, su mayor desafío político.

Vargas Lleras, quien se retiró de la Vicepresidencia a mediados de marzo pasado, prepara su irrupción como candidato presidencial, con algunas observaciones al Gobierno.

Los conservadores, que tampoco tienen clara su opción de poder, tienen una significativa representación en el actual gabinete.

La conformación del nuevo gabinete, sin lugar a dudas, será un referente frente al debate presidencial del 2018.

El Tiempo


Los proyectos claves de la última Legislatura de la era Santos

Uno de los mayores retos que el presidente Juan Manuel Santos tiene en el año de gobierno que le queda es implementar el proceso de paz en el Congreso y allí tiene dificultades.

Sus mayorías son cada vez más exiguas y esta podría ser una herramienta para mejorar el compromiso de los partidos con la paz.

Eso, sumado a otras iniciativas, lo ponen en una contrarreloj para lograr que se aprueben algunas iniciativas.

Justicia para la paz

La mayor prioridad del Gobierno es tramitar la ley estatutaria que definirá las reglas y procedimientos para el funcionamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Esta instancia juzgará a los excombatientes que hayan cometido delitos graves en el marco del conflicto. El apuro del Gobierno se debe a que el 26 de septiembre ya deberán estar designados los magistrados que integrarán la JEP, y este proyecto es necesario para que estos togados comiencen su trabajo.

Reforma política

Esta reforma constitucional lo que busca es hacer más transparentes los procesos electorales en el país. En ese sentido, la iniciativa plantea que solo existan las denominadas listas cerradas para las corporaciones públicas (se vota por la lista, no por un candidato) y financiación estatal preponderante para las campañas.
Además, entre otros asuntos, limita la permanencia de los congresistas en el Legislativo a máximo dos períodos.

Curules de paz

Este acto legislativo crea las circunscripciones especiales de paz, que son las 16 zonas más golpeadas por el conflicto, las cuales tendrán espacio en la Cámara de Representantes con una curul cada una (distintas a las obtenidas en los departamentos).

Estos escaños serán otorgados en las próximas dos elecciones al Congreso (del 2018 y el 2022). Los candidatos a estas curules deberán ser habitantes regulares de estas zonas o haber sido desplazados de ellas y estar en organizaciones sociales.

Ley de tierras

De acuerdo con el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, es un proyecto que se enfoca en facilitar el acceso a la tierra, formalizarla y volverla más productiva. Según él, lo que se busca es ponerle orden a la propiedad rural en el país.

La iniciativa, que debe ser sometida en estos días a consulta previa con indígenas y afrodescendientes, de todas maneras ha generado inquietud en algunos sectores del país que estiman que puede perjudicar a propietarios.

Uso de regalías

La iniciativa busca que durante los próximos 20 años, un 7 por ciento de los ingresos del Sistema General de Regalías, así como los rendimientos que genere el sistema, se destinen a inversiones del posconflicto.

Esto representa cerca de $ 700.000 millones al año. También se contempla destinar un billón de pesos –los tiene sin ejecutar el Fondo de Ciencia y Tecnología– en el desarrollo de vías terciarias. Al proyecto le resta un debate para ser aprobado en el Congreso.