Entrevista al periodista venezolano Modesto Guerrero: “Esto conduce a una guerra civil porque el Gobierno no se va a retirar tranquilamente”

Contexto Nodal
El 30 de julio se realizarán las elecciones para elegir a los 545 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el presidente Maduro. Serán electos 364 miembros territoriales, 173 sectoriales y 8 indígenas. La iniciativa busca “institucionalizar el sistema misiones sociales y sentar las bases jurídicas para un nuevo modelo económico post-petrolero”. La oposición llamó a sabotear la Constituyente y convocó a un plebiscito para el 16 de julio para rechazarla y proponer “la conformación de un Gobierno de Unión Nacional para restituir el orden constitucional”. La propuesta opositora no cuenta con el aval del Consejo Electoral por lo que carece de validez legal.

Por Nadia Luna – Nodal

El gobierno de Nicolás Maduro convoca a una Asamblea Constituyente para el 30 de julio y la oposición llama a un plebiscito para este domingo 16 en rechazo de esa Asamblea. Ambos denuncian que la medida del otro es ilegítima e ilegal. Mientras, la violencia en las calles continúa creciendo: se han registrado 30 crímenes de odio contra partidarios chavistas desde que iniciaron las protestas en abril.

Modesto Guerrero es un escritor, periodista y militante social venezolano. Es autor de los libros “Una revuelta de ricos: crisis y destino del chavismo” y “Chavez, el hombre que desafió a la historia”. En entrevista con Nodal, analiza la compleja crisis actual de Venezuela y plantea posibles salidas del conflicto.

En los últimos meses, hubo un recrudecimiento de la violencia. ¿Esto forma parte de una estrategia de la oposición?

El incremento de la violencia es una técnica dentro de la estrategia de la oposición que busca crear un caos absoluto en el sistema de gobernabilidad. Quieren provocar una ruptura en las Fuerzas Armadas y crear dos escenarios posibles. Uno es el de invasión extranjera. El otro es crear un estado de guerra civil con partición del territorio nacional, por ejemplo, en San Cristóbal, al noroeste del país. Limita con Cúcuta, Colombia, un corredor para los paramilitares de Uribe, que son los que asesoran a Leopoldo López y a Voluntad Popular. Otras separaciones pueden darse en San Antonio de Los Altos, un territorio montañoso al lado de Caracas donde la violencia ha sido muy cruda; y en Maracay, la ciudad de donde yo vengo, donde nacieron todos los alzamientos militares. Ahí mataron el lunes a un candidato a diputado chavista. El objetivo es bien claro: impedir que en Venezuela se establezca mediante la Asamblea Constituyente lo que ellos llaman “castro-comunismo”, que no es más que una forma de asociación poblacional y territorial, económica y política, que se basa en la comunas de trabajo.

¿Qué busca el gobierno con la Asamblea Constituyente y la oposición con el llamado a plebiscito?

La oposición está decidida a impedir la instalación de la Asamblea Constituyente porque eso podría conducir al cambio de naturaleza del Estado: de capitalista a socialista o comunal. Del lado chavista, el propósito expreso es instalarla al costo que sea. Eso significa la militarización de las ciudades para poder instalar las mesas. Aún así, la oposición puede crear un estado de terror para que la gente no vaya a votar, con bombas y granadas como están aplicando contra la Guardia Nacional. El plebiscito es una táctica previa. Tiene un objetivo inmediato, y repito lo que escucho de parte de los líderes de la oposición a través de sus medios: necesitan crear un estado de situación de caos para generar un levantamiento el martes 18. Necesitan un pretexto bélico para poder crear el estado de caos y justificar el ingreso de Fuerzas Armadas.

¿El argumento de los líderes de oposición sigue siendo el pedido de elecciones libres?

No, ellos piden el gobierno. Esto conduce a una guerra civil porque el Gobierno no se va a retirar tranquilamente. Y aunque se entregara, cosa que no está descartada, lo que queda del pueblo chavista sigue siendo una parte importante, a pesar de ser menos en comapración con lo que fue hasta el 2012 con Chávez. Sin embargo, con un tercio de lo que le han hecho a Maduro, tiraron a Dilma (en Brasil) y a Lugo (en paraguay). Y con la mitad tiraron a Zelaya, en Honduras. ¿Por qué no han volteado a Maduro? Porque no han logrado crear un “Caracazo”, un caos institucional total. No han logrado acumular suficiente fuerza social de pueblo.

El problema es que dentro de esa disputa de posiciones irreconciliables, es el pueblo venezolano el que sufre las consecuencias. ¿Desde el Gobierno no se busca una estrategia para resguardar la seguridad del pueblo?

La única manera de que cualquier gobierno preserve la seguridad de la mayoría de la población es atacar a los que atacan a la población. Las “guarimbas” son violentísimas porque te disparan si quieres pasar, seas chavista o de ellos. El Gobierno queda atrapado entre la necesidad de proteger y la obligación de reprimir. Hay oficiales del Gobierno que han cometido errores y disparan a mansalva, generando muertes innecesarias. Los 14 guardias nacionales que han cometido abuso policial están procesados por la fiscalía. En cambio, los que de parte de ellos han asesinado o quemado, no lo están.

¿Qué posibles salidas ve a partir del escenario planteado?

Una es que la presión internacional logre convencer al gobierno de Maduro por una salida negociada: un gobierno de coalición entre fuerzas de derecha y de izquierda. Eso va a ser complicado porque la vanguardia chavista se va a levantar. Son cientos de miles y están armados. Otra salida es que la derecha quede derrotada. No es improbable. Puede suceder que la derecha retroceda lentamente frente a la liberación de Leopoldo y la presión de las fuerzas amigas internacionales que en algún momento les van a plantear qué más quieren que entregue el Gobierno. Si eso pasara, una tercera perspectiva es que un sector de la derecha, de la MUD, se plante en contra de eso. Es decir, que tenga una reacción similar a la del chavismo si el gobierno capitulara. La realidad es que no hay una gran solución. Karl Marx decía que entre dos derechas iguales la única salida es la guerra. Bueno, ellos creen que tienen el derecho absoluto a impedirle al chavismo ser gobierno y el Gobierno piensa que tiene el derecho absoluto de sostenerse como gobierno de izquierda. Entre esos dos derechos, no ha habido otra solución que la guerra.

 

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