Colombia: Más en Educación y Ciencia y Tecnología, menos en Defensa y Policía (Gonzalo Hernández)

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Gonzalo Hernández, Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

De continuar las marchas y los reclamos en contra de los recortes en el Presupuesto General de la Nación de 2018, se sumarán pronto a los deportistas y a los científicos aquellos en los sectores: Agropecuario, con un recorte de 29 por ciento; Ambiente y Desarrollo Sostenible, con una reducción de 25 por ciento, e Inclusión Social y Reconciliación que tendrá una disminución de 18 por ciento en la Colombia del posacuerdo y la reconciliación. Además, el Gobierno que habla de la “Colombia más educada en el 2025” les recortará también a los sectores Educación y Cultura.

No sigo la lista. El malestar es generalizado. Estamos enfrentando una desaceleración de la economía, los ingresos tributarios del Gobierno no alcanzan y más endeudamiento no parece estar en las opciones. No obstante, poco se habla y poco se marcha en contra de los sectores que seguirán creciendo en épocas de vacas flacas.

Hay uno que fácilmente motivaría una manifestación multitudinaria: Presidencia de la República, con un incremento de 32 por ciento, pero este no es crucial; representa menos del 0,4 por ciento del Presupuesto General de la Nación.

En cambio, uno que verdaderamente tiene peso es el incremento de 8,2 por ciento en el sector de Defensa y Policía. Con ese aumento, el sector se lleva más de una sexta parte del presupuesto –—sin incluir servicio de la deuda.

Dirán que incluso confirmada la desmovilización de las Farc son varios los argumentos para contar con esos recursos: la presencia de otros grupos al margen de la ley, la inseguridad en las ciudades o la intensificación de la crisis venezolana y sus posibles repercusiones. Puede agregarse también la persistencia de algunos gastos en personal relacionados con los incrementos salariales de los servidores públicos del sector y los ascensos en el escalafón de los miembros de la Fuerza Pública.

Pero, ¿no son igual de buenos o mejores los argumentos en los otros sectores?, ¿en Ciencia y Tecnología?, ¿en Educación?, ¿con sus contribuciones de largo plazo para reconstruir el tejido social de Colombia y tener las capacidades de un país más productivo? En tiempos de paz, con la urgencia de atender las causas de las que brota el conflicto social: la pobreza y la desigualdad, no tiene sentido que hablar de la reducción de los gastos militares sea un tabú. Es necesario para poder focalizar el presupuesto en lo que más importa ahora.

Hoy el beneficio social adicional de un peso en Educación y Ciencia es mayor al de un peso adicional para la Fuerza Pública. Esta posición no significa el desmantelamiento de la Fuerza Pública, sí significa una redistribución consistente con el momento que vive Colombia y con las aspiraciones de ser una sociedad económicamente competitiva e incluyente.

Dado que todos tienen buenos argumentos para pedir más, el Presupuesto General de la Nación es al final un espejo de los intereses políticos en cada sector y del balance del poder de sus grupos. Sin embargo, los ciudadanos podemos inclinar la balanza y deberíamos hacerlo en favor del mayor bien general. No es razonable que en tiempos de paz el presupuesto de Defensa y Policía sea igual al 92 por ciento del presupuesto en Educación y 146 veces mayor al presupuesto de Ciencia y Tecnología en 2018. Ya era 79 veces mayor en 2017.

Muy bien, que se marche entonces por más recursos; por ejemplo, con una pancarta que diga “Más para Ciencia y Tecnología” y que al girarla se lea “Con Menos para Defensa y Policía”.

Coletilla. ¿Cuál candidato presidencial hablará de estas disyuntivas de política pública?